El pasado lunes el Senado recibió la minuta de la reforma laboral, misma que fue aprobada en la Cámara de Diputados con una mayoría de 419 votos a favor, 29 abstenciones y un voto en contra. El objetivo de esta reforma será alinear la legislación nacional con el nuevo Tratado entre México, Estado Unidos y Canadá (T-MEC), así como dar cumplimiento a convenios recientemente ratificados ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), específicamente en el tema de los derechos sindicales y negociaciones colectivas.

Son tres los ejes principales que se contemplan en la reforma: en primer lugar, transitar de la existencia de Juntas de Conciliación y Arbitraje (donde participan de manera tripartita, el Estado, los patrones y los trabajadores) a Tribunales Laborales, generando un nuevo sistema de justicia laboral. En segundo lugar, se espera generar una democracia sindical real, prohibiendo las cláusulas de exclusión que limitan el derecho a pertenecer a un sindicato, ya que el artículo 395 de la Ley Federal del Trabajo obliga a los patrones a separar a los trabajadores que no pertenecen a uno, de tal manera que en el caso de que se apruebe esta prerrogativa, se dará cumplimiento al convenio N° 98 de la OIT. En última instancia se pretende garantizar la protección de la libertad de negociación colectiva, entendiéndose como “el derecho que tienen las trabajadoras y trabajadores de unirse y conformar un sindicato y negociar con su patrón sus condiciones de trabajo, salario, prestaciones, turnos, días de descanso y todo lo que afecte su vida laboral”, acorde a la Red de Solidaridad de la Maquila. La reforma busca eliminar la modalidad de voto directo en el proceso de registro y revisión de contratos colectivos de trabajo, es decir, otorgar derechos y libertades a las y los trabajadores, que se traducirían en mejores condiciones laborales para ellas y ellos, sin afectar al sector empresarial.

Esta reforma laboral pretende representar “un cambio jurídico de gran magnitud” como menciona Miguel Carbonell, y que responde a una nueva realidad social y económica de nuestro País, generando un beneficio para las y los trabajadores, y al mismo tiempo generar las condiciones para que México sea un País atractivo para la inversión, tanto extranjera como nacional. Es fundamental mencionar que para su aprobación será vital la comunicación entre el sector empresarial, el sector sindical y gobierno, con la finalidad de que se logre un beneficio no sólo para un sector determinado sino para todos los mexicanos.

Es fundamental que todas y todos los ciudadanos estemos informados y sigamos monitoreando las modificaciones que pueda realizar el Senado, ya que seguramente habrá ciertos cambios al texto legislativo. Se espera que para la próxima semana ya tengamos una nueva reforma laboral para poder cumplir con los compromisos adquiridos a nivel internacional y, ojalá, ésta conlleve una mejora estructural para todos los sectores del País.

 

Carla Alvarado González

@carlaaglzz

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