Crisis en el campo lagunero: el desplome del precio de la sandía arruina la cosecha
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El desplome del precio de la sandía ha dejado a productores de la Comarca Lagunera operando con pérdidas de hasta el 60 por ciento, mientras el producto se vende hasta 15 veces más caro en supermercados
TORREÓN, COAH.- La economía del sector agrícola regional atraviesa un momento crítico tras la caída libre en el precio de la sandía, que ha llegado a comercializarse a escasos 1.50 pesos por kilogramo a pie de parcela. Este desplome no solo anula cualquier margen de utilidad, sino que ha dejado fuera de juego a numerosos productores que no pueden sostener la operación.
Eloy Castañón Ojeda, agricultor en el municipio de Matamoros, señaló que los números simplemente no cierran. “Es imposible recuperar lo invertido; el proceso de recolección y el corte de la fruta implican un gasto operativo que, con estos precios, se vuelve inalcanzable”, advirtió.
Mientras el productor absorbe los riesgos de plagas, clima e insumos, la diferencia con el precio final al consumidor resulta abismal. Mientras el campesino recibe 1.50 pesos por su esfuerzo, en supermercados de la zona el mismo kilogramo se exhibe con precios que oscilan entre los 10 y los 25 pesos.
Esta disparidad expone la fragilidad del productor frente a las grandes cadenas comerciales, que dictan condiciones de mercado y asfixian al eslabón más vulnerable de la cadena agroalimentaria.
De acuerdo con el productor, la debacle se intensificó al iniciar junio, cuando la sobreoferta de distintas zonas del país saturó los canales de distribución. Esta abundancia de producto fue aprovechada por intermediarios y grandes firmas para presionar los costos a la baja.
En este escenario, solo los grandes consorcios con convenios comerciales previos han podido sortear la crisis, dejando a los pequeños y medianos productores en una situación de indefensión absoluta.
“Muchos compañeros han optado por abandonar sus parcelas; la fruta se queda ahí tirada porque recogerla cuesta más de lo que nos van a pagar”, lamentó Castañón Ojeda.
La situación se agravó desde abril debido a las temperaturas extremas y la falta de agua en la Comarca Lagunera. El estrés hídrico obligó a una maduración acelerada de la fruta, lo que disparó los costos de mano de obra para una cosecha repentina.
El balance financiero es desalentador: con una inversión promedio que ronda los 150 mil pesos por hectárea, los agricultores apenas alcanzan a recuperar cerca de 50 mil pesos, lo que representa una pérdida operativa del 60 por ciento.
“La tierra fue generosa en producción, pero el precio es catastrófico. No hay utilidad y estamos operando con pérdidas constantes. Es evidente que el campo lagunero y nacional está colapsado ante la falta de apoyos institucionales que nos permitan enfrentar estas crisis”, concluyó.