Objetos para el cuerpo y el alma
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Corazón de Lima, Perú. Los olores hierbaluisa y palo santo se fusionan en el bulevar Tacna; conviven con el sonido de las monedas que agita el cobrador del autobús colectivo, quien muestra tres hileras de soles milagrosamente a salvo en su mano izquierda. La cumbia y el claxon se suman. Es una hora diaria en colectivo hacia la Casa de la Literatura Peruana.
A este ambiente urbano y popular se conecta directamente el poema objeto de Paul Florian Bocanegra, que también es parte de la exposición colectiva abierta hasta el 26 de agosto en esta Casa de la Literatura. Florian Bocanegra, basándose en el pop art, imprimió sobre una vieja consola de discos antigua, versos del poema 13 de "Trilce" que escribió César Vallejo, atavía este cuerpo con luces y cumbia tropical peruana. Impreso en uno de los costados de la consola, está el gráfico de la popular y controversial Susy Díaz, de espalda, casi desnuda, promocionando "un poético número 13 en la nalga, que le sirvió como frente de campaña para ocupar un curul en el congreso peruano", dice el autor. Con esta divertida e irreverente pieza, Florian despierta nostalgia por el pasado, deleita a conocedores de la obra de César Vallejo y logra quizá, "enfurecer a algún enfrascado crítico literario por el atrevimiento".
Florian se suma a este talento de artistas recientes y/o que ya cuentan con trayectoria en las esferas plástica, actoral, performática, arqueológica, musical, dancística o literaria, en taller que coordiné en Lima bajo el auspicio del CONACULTA en su partida FORCAN.
Otro poema objeto es el de Fernando Casanova Garces, literato de la Universidad Católica de Perú; su título "Amen", deliberadamente el acento en la A, abre la reflexión sobre las tragedias mineras en América Latina, específicamente en Cajamarca, Perú; apoyándose en uno de los símbolos religiosos de la religión católica, el crucifijo, que interviene apenas con la simple variación de la palabra "Inri" por la de "Conga" y la simulación con balas de un sol radiante sobre su cabeza. El autor llama la atención social respecto a un problema específico: "están en juego tierras de uso ancestral que contienen un importante recurso hídrico", pues hay un proyecto para instalar allí una minera extranjera. Esta pieza dialoga con otra del mismo autor: "Biberón", donde un biberón lleno de balas verdaderas se mezcla con leche real. En él, Casanova reflexiona sobre "la constante violencia que viven los países del mundo y cómo ella arrastra a los más pequeños a considerarla como parte de su desarrollo en sociedad".
Cerca se encuentra "Deconstrucciones", del artista plástico Zaid Díaz, quien usa una delicada caja de cuadrícula metálica originalmente destinada a guardar codornices -los huevos de estas aves son consumidos cocidos y se venden humeantes en las calles del centro limeño-. Zaid coloca adentro muñecos de madera desmembrados. La caja es arrastrada por un modelo humano sin cabeza, para representar la ausencia de identidad. Dos cadenas reemplazan los brazos del muñeco; son usadas "para remitir al espectador a la condena que implica arrastrar una jaula llena de muñecos desmembrados que representan la frustración, la carga interna de energía, que en general, el ser humano esconde por tiempo indefinido", una carga pesada, que agobia y mata.
A un lado se encuentra "Santa Piedrita" de la escritora Lily Cuadra. A manera de altar, una piedra de playa ovalada y oscura muestra una línea blanca como un halo que rodea uno de sus extremos. Esta suave piedra es el centro en un cofre adoratorio originalmente destinado al Sagrado Corazón de Jesús. La autora habla de la idolatría, esa "necesidad de adorar objetos y sentir una pura conexión espiritual", remitiéndose además a los registros que cuentan cómo el primer objeto de adoración de los primitivos fueron las piedras.
Otra serie de poemas objeto fascinantes lo constituyen "Cosas del Cuerpo", de la arqueóloga Carolina Jiménez Alcedo, quien en homenaje al poeta José Watanabe nos muestra el poder de la naturaleza anfibia del poema-objeto. Saca brillos inusitados a los habitualmente inofensivos jabones, colocando limpiamente cristales, púas metálicas, arena, piedras y navajas. Su resultado tomado directamente de uno de los ejercicios realizados en el taller, son singulares erizos de la imaginación. En la siguiente oportunidad hablaré de la última parte de la exposición. Iniciaremos con el inquietante poeta objeto Félix Méndez Méndez, quien se exhiba a sí mismo todos los días realizando interesantes bajo el título de "Air Back".
claudidadesierto@gmail.com