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Latino, un diablo con mucho ángel; las llaves y los ensogados son su vida

Deportes
/ 4 mayo 2022

Heredó de su familia el amor y el respeto por la lucha libre, sin embargo, este rebelde del ring ha forjado su carrera por méritos propios

Melena larga, su frente guarda las heridas de la guerra, 90 kilogramos de un auténtico peso completo de los encordados y la estampa es de un rudo por naturaleza; temido por las estrellas del pancracio nacional y rebelde por excelencia. Es Jesús Eduardo Lomelí Cepeda, mejor conocido como Latino, Campeón Mundial Completo Indy Revolution y parte fundamental de los temibles Latin Warriors.

La lucha libre ha sido su mejor amiga y una rama indispensable en su existencia, surgido de la Dinastía de los Diablos Lomelí, le fue imposible evadir el enamorarse del deporte espectáculo teniendo como padre a Latino Señor y como tíos a Chavo Lomelí y Green Demon (una de las tercias más poderosas de Coahuila).

“Era algo agresivo de niño, desde los 2-3 años andaba con maromas y brincando, en el kínder quería hacer lo mismo que veía en las luchas. No era problemático, pero me llegaron a correr de hasta tres escuelas por imitar la lucha con los compañeros del salón”.

Green Demon fue su primer maestro, en el ring no hay parentesco, su tío le inculcó que a la disciplina de los costalazos se le respeta. Entrenando constantemente en la entonces naciente Arena Pavillón del Norte (APN), fue acumulando puntos para debutar, lo hizo con tan solo 11 años de edad y con un sinfín de emociones encontradas; el 3 de octubre del 2008, la Plaza de Toros Armillita vio bajar por la escalinata a un pequeño enmascarado muy delgado que se hacía llamar “Sangre Latina”, mismo que salió del recinto con la derrota ante Krator, pero con el ánimo por las nubes.

Tuvieron que pasar cerca de 10 luchas de exhibición para que por primera vez apareciera en una cartelera oficial, lo hizo enfrentando al Ángel Celestial en la APN. Cita que pactó sin avisarle a su familia, Green Demon, obligado, firmó una carta responsiva para que su sobrino pudiera subir al cuadrilátero.

“Cuando debuté en el Pavillón, me pagaron por primera vez, mi primera garantía fue un refresco, un hot-dog y unas papas. Uno andaba emocionado en su ambiente, todos así empezamos”, mencionó entre risas.

Latino Señor y Sangre Latina emigraron a la Ciudad de México, trataron de hacer campaña y de encontrar una mejora en sus habilidades deportivas. Las filas del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) fueron el objetivo, pese a mantenerse entrenando por 2 años, la edad fue el obstáculo, Latino Señor no fue aceptado por tener una edad mayor al promedio y Sangre Latina tampoco fue acreditado por ser menor de edad, regresando así padre e hijo a tierras saraperas.

El descendiente de los Diablos no se dio por vencido, luego de ser entrenado en CDMX por leyendas como Tony Salazar y Demus 316, comenzó a escalar posiciones en las carteleras locales y sería el mismo Demus quien lo invitaría a probar suerte de nuevo en la zona centro del País.

“Todo es sacrificio, la lucha es sacrificio. En CDMX, entrenaba martes y jueves, los demás días trabajaba en un mercado... Pagaban 100 pesos por día, de ahí tenía que sacar para la renta del departamento y todos los gastos”, relató con nostalgia.

En la segunda etapa que vivió cerca de las filas del CMLL, el destino le marcó un cambio de personaje obligatorio. La seria y estable tenía un nuevo personaje vacante, se trataba de “El Patán”, una serie de estrellas hicieron casting para quedarse con él, pero sería el coahuilense quien llenaría los requisitos del prototipo; bajo su nuevo personaje, trabajó como parte del roster oficial del Consejo al lado de figuras como Místico y Diamante Azul.

Patán se convirtió en un prospecto de primera línea, el hombre que portaba esa máscara cumplió el sueño de muchos... Luchar en la histórica Arena México. En 2014, se consagró como el flamante ganador del torneo internacional Dragón Scramble, eliminatoria donde compitieron elementos internacionales como Aero Boy, Magnus y Brazo de Platino.

La máscara de Sangre Latina volvería a las acciones un par de años más tarde, la historia del Patán quedaría en el libro de memorias. Los Zorros Plateados dejaron sin máscara al de los Lomelí, Eduardo pasó a tomar el nombre de Latino, un rebelde que no respeta a nadie sobre el ensogado.

Perder la máscara fue un parteaguas en su trayectoria, lejos de todo mal, su carrera despuntó como uno de los mejores luchadores de la Región Norte. Junto al Hijo del Guerrero Negro formó la agrupación llamada ‘Latin Warriors’, dos rudos que han destrozado a cualquier cantidad de estrellas internacionales y que han puesto a Coahuila muy en alto.

En diciembre del 2021, Latino se antepuso a todos los pronósticos y salió de la APN cubierto de gloria con el Campeonato Mundial Indy Revolution en su cintura, derrotó a dos estrellas en el nombre de Arez y del entonces campeón Epydemius. Es uno de los pocos campeones internacionales de la baraja local.

“Si volviera a tener 8 años, seguiría igual, no cambiaría nada, seguiría siendo ese niño apasionado por la lucha. Si viera al Eduardo de 8 años, le diría que siguiera ese camino y que no desista de sus sueños, le diría que no escogiera ninguna otra profesión, que él será luchador”, declaró con alegría en su rostro.

Eduardo es un padre de familia, hijo, sobrino y esposo que irradia cariño y buenos sentimientos hacia sus seres más cercanos, aunque al subir al ring solo tiene un lema para sus combates... Ni guerrero, ni diablo, simplemente Latin Warriors.

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