La familia conserva fotos de Josefina, siendo aún pequeña y la recuerdan como una niña a la que el gustaban los retos y el liderazgo. Fotos: Especial-Excélsior
Excélsior
Biógrafos resumen la infancia de los candidatos
Los candidatos: su hoja de vida

Cuatro biografías confluyen en este momento en la búsqueda de un solo fin: la Presidencia de la República. En esta entrega conozca la infancia de los candidatos.

Enrique Peña Nieto: pulcro y protegido

Se distinguía entre sus amigos porque, desde entonces, no llevaba un solo cabello fuera de su lugar; para hacerle su copete le ponían unas gotitas de limón

El miércoles 20 de julio de 1966 El Che Guevara llegó de forma secreta a La Habana para reunirse con Fidel Castro; en México Jaap van Hell presentó la cámara fotográfica de revelado instantáneo Swinger, de Polaroid, y en las salas de cine del Distrito Federal la película Casanova, de Marcello Mastroianni, era un éxito. Ese día y en ese contexto nació Enrique Peña Nieto.

El candidato del PRI a la Presidencia recibió la nalgada de bienvenida al mundo en el Distrito Federal, aunque la residencia de sus padres, Enrique Peña del Mazo y María del Perpetuo Socorro Nieto Sánchez, estaba en Atlacomulco, Estado de México. Fue ahí donde el ex gobernador mexiquense vivió hasta los 11 años. Y en ese mismo pueblo cursó la primaria, primero en la Anexa a la Normal de Profesores y luego pasó al Colegio Antonio Plancarte.

Peña Nieto se distinguía entre sus amiguitos de Atlacomulco por ser un niño bien portado y pulcro, tanto que desde entonces no llevaba un solo cabello fuera de su lugar. Para aplácarselo y hacerle su copete característico, doña Socorro lo peinaba con unas gotitas de limón.

Algunos vecinos de Atlacomulco recuerdan que el primogénito del ingeniero Peña del Mazo y la maestra Nieto Sánchez era un niño con cierta sobreprotección.

De esa manera lo recuerda Ruth, pues el ahora candidato tuvo algunos padecimientos en sus primeros años de vida, según lo ha referido su propia madre.

Ruth es dueña de al menos dos estéticas del pueblo, una de ellas contigua a la casona de adobe y techos de teja de dos aguas, sobre la calle Isidro Fabela, la principal de Atlacomulco, y entre 1966 y 1977 fue vecina de la familia Peña Nieto, antes de que ellos cambiaran su domicilio a Toluca.

Al ex gobernador del Estado de México le decían Quique cuando era niño, según contó Arturo Peña del Mazo, hermano del padre del candidato presidencial.

Ruth contó que Quique pasaba horas jugando dentro de un pequeño jardín interior de su casa. En la actualidad, el jardín en donde pasó su infancia tiene un árbol de naranja, otro de aguacate y alcatraces. La casa, ubicada entre una dulcería y una tienda de forrajes, aún es propiedad de la familia.

Arturo Peña del Mazo, que entre 1982 y 1984 fue presidente municipal de Atlacomulco, cuando su pariente Alfredo del Mazo González era gobernador mexiquense, contó de su sobrino: "Era muy dedicado. Todo lo que le encomendaban lo hacía bien, resolvía cualquier problema".

Hasta que se publicó el libro Las mujeres de Peña Nieto, de Alberto Tavira, todo el mundo daba por hecho que el candidato había nacido en Atlacomulco, cuna del político, diplomático y jurista Isidro Fabela. Casi todos en Atlacomulco saben cuáles son las propiedades familiares de los Peña y las de los Nieto, pero nadie se acordaba en qué hospital había nacido el ex gobernador. Everardo Lovera, dirigente de los maiceros de Atlacomulco, dijo que en 2003, cuando tuvieron que domiciliar a Peña Nieto para que fuera diputado local por el distrito XIII de la LV Legislatura, lo hicieron en el pueblo de Fabela y nadie opuso resistencia.

De aquellos primeros años de vida en Atlacomulco, donde tuvo una temprana vocación por el sacerdocio, según contó doña Socorro Nieto a Tavira, Peña Nieto, además de sus parientes, conserva entrañables amistades. Guadalupe Monter Flores, quien fue la secretaria de Educación cuando él fue gobernador, es una de ellas.

Lupita es hija de José Monter y Guadalupe Flores, los más importantes joyeros de Atlacomulco. Su negocio está en la calle Isidro Fabela, justo enfrente de la casa de los abuelos paternos de Peña Nieto y donde su primo hermano Reynaldo tiene un negocio de vestidos de novia.

Doña Guadalupe comentó sobre el entonces gobernador: "Es un muchacho bueno, de buena familia". La mamá de Lupita Monter mencionó que conoce a Enrique desde que él tenía seis años.

Según Ruth, la peluquera, el hecho de que su vecino Enrique no saliera mucho a jugar con ella y sus hermanos, se debía principalmente a que "la maestra Socorro era muy estricta y poco sociable".

Como ejemplo, recuerda que por años de vecindad entre sus familias nunca tuvieron contacto. Fue así, hasta un día en que alguna de la ropa que su mamá tenía secando en la azotea de su casa se voló al patio donde acostumbraba jugar Enrique. La madre de Ruth no tuvo más remedio que tocar a la puerta de la maestra Socorro para pedirle el favor de recuperar la ropa. "La maestra invitó por primera vez y única a mi mamá a pasar a su casa y hasta le convidó un café", recuerda la estilista.

Arturo Peña del Mazo tiene una hipótesis de por qué su sobrino desde niño ha sido muy aseado y educado. "Mi cuñada es una persona dedicada a su casa. No había una sola cosa fuera de su lugar, era muy limpia". Además de que su hermano -quien murió el 25 de julio de 2005, 50 días antes de que Peña Nieto tomara posesión como gobernador-, era un hombre pulcro, al que le gustaba vestir bien.

"Tanto la forma de ser de mi hermano, como la de mi cuñada, seguro que influyeron", dijo Arturo Peña, y mencionó que desde jovencito al candidato priista le gustaba vestir bien, "siempre con extraordinaria pulcritud, era todo seriedad y muy dedicado".





Una infancia en Atlacomulco

El miércoles 20 de julio de 1966 nació Enrique Peña Nieto en el Distrito Federal, aunque mucha gente cree que vio luz en Atlacomulco.

Es hijo de Enrique Peña del Mazo y María del Socorro Nieto Sánchez.

Tiene dos hermanas, Verónica y Ana Cecilia, así como un hermano de nombre Arturo.

Al ex gobernador del Estado de México le decían Quique cuando era niño, según contó Arturo Peña del Mazo, hermano del padre del candidato presidencial.

El candidato a la Presidencia tras su infancia dejó Atlacomulco y se fue a vivir a Toluca.

En su página web, el candidato dice que su gusto por la política y compromiso por México surgieron desde que era muy joven, "soy orgullosamente priista desde 1984. Poco a poco, con perseverancia y trabajo al interior de mi partido, comencé a adquirir más responsabilidades hasta alcanzar el privilegio de desempeñar un cargo público."

(De niño Enrique Peña Nieto) Era muy dedicado. Todo lo que le encomendaban lo hacía bien, resolvía cualquier problema." Arturo Peña del Mazo tío de Enrique Peña Nieto, quien fue presidente municipal de Atlacomulco, cuando su pariente Alfredo del Mazo era gobernador mexiquense.

 

Josefina Vázquez Mota, su hoja de vida: fuerte y consentida

Desde su infancia, en Azcapotzalco, le gustaron las letras; la primaria a la que asistió fue de las mejores evaluadas en la prueba ENLACE 2007

"Ilumíname, Señor", se dijo nerviosa Carmelita Villanueva Reyes, porque la gente de la Dirección Operativa y de la Coordinación Sectorial de la SEP sólo se apersona cuando ocurre algo grave.

Reunió a los maestros y les pidió sinceridad, si ocultaban errores o problemas. Como directora de la escuela Mi patria es primero, era su obligación alertarlos de que llegarían los más importantes mandos de la Secretaría, como se lo notificaron esa mañana vía telefónica.

Enterada del motivo de la inusual visita, se recriminó no haber mandado a preparar un mole y ofrecer sólo sándwiches a los representantes de la secretaria Josefina Vázquez Mota, quienes la visitaron para notificarle que la primaria obtuvo un excelente puntaje en la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE), el primer diagnóstico público y universal de los alumnos de enseñanza básica del país.

Era enero de 2007 y Josefina Vázquez Mota estaba muy contenta porque en la lista de los mejores puntajes se colocó Mi patria es primero, a la que había asistido. "¡Ahí estudié yo, ahí, ahí!", soltó la funcionaria, quien dispuso que invitaría a maestros y alumnos a las instalaciones de la SEP.

Carmelita Villanueva Reyes, directora de la primaria, se imaginó a la secretaria Vázquez Mota saltando de gusto y quiso hacer lo mismo. "Disfruta este momento", se dijo, orgullosa de su vocación y de seguir los consejos de Soledad Barceló de Dávalos, la maestra Cholita, directora de Mi Patria es primero cuando Josefina y su familia llegaron a vivir a La Petrolera, en Azcapotzalco, en 1962, al instalarse ahí la fábrica de pinturas donde trabajaba su papá.

Cinco años atrás, el 17 de enero de 1957, procedentes de Teziutlán, Puebla, Arnulfo Vázquez y Josefina Mota llegaron al Distrito Federal con su primera hija, María del Carmen. Se establecieron en la colonia 20 de Noviembre. Ahí nació Luis Antonio, Guadalupe y el 20 de enero de 1961 la hoy candidata. Ya en La Petrolera vendrían Margarita, Gerardo y María Angélica.

Aunque la escuela era para los hijos de los trabajadores de la Refinería 18 de Marzo, los niños Vázquez Mota fueron aceptados porque la inscripción operaba con el criterio de Cholita: puertas abiertas a quienes tuvieran madera de buenos alumnos.

La directora Carmelita describe aquel método: "Lo que más valía era el examen oral, porque ella decía que la educación viene inyectada desde el ser, y a través del diálogo iba decidiendo `Este sí, éste como que no tiene muy buenas bases'".

La pequeña Josefina aprobó de inmediato. Pero como aún no cumplía seis años, le asignaron el turno vespertino. Eso le permitió ser la acompañante matutina de su madre. Iban al centro por las blusas que luego vendía a vecinas y maestras y por el mandado, a la tienda 1, 2, 3.

"Con las bolsas de arroz, frijoles, sopas y aceite corríamos a tomar el camión para estar a tiempo cuando mi papá regresara del trabajo. Fue en esos trayectos que, para distraerme, me enseñó a leer en carteles y espectaculares."

Doña Josefina, 79 años de edad, cuenta: "Desde el kínder a ella le gustaba mucho ver las letras, quería aprender a leer y así fue. Ibamos en la calle y me decía, `Oye, mamá, ¿qué dice ahí, qué dice allá? Y yo le empezaba a unir las letras, las sílabas y después las palabras. Cuando entró a primer año, ya leía.

"Me dice la maestra: `Tengo problema con la niña porque cuando todos empiezan a hacer lo del pizarrón, ella ya terminó y se pone a dar guerra'. `Póngala a que le ayude, maestra'. Y ahí empezó ella a interesarse mucho por estar al frente de los otros niños".

Al segundo año se incorporó al turno matutino y compartió con sus hermanos el itinerario. "Llegabas a la casa a comer y preguntaba mi mamá: `¿Qué tienes de tarea?' Pues necesito el mapa, la estampita... Ibamos a la papelería y después por el pan", cuenta Maricarmen, la mayor.

A la hora de la tele, competían por ganar lugar en la pequeña sala. Josefina reseña: "Ser la cuarta de siete hermanos es toda una aventura. La generosidad se aprende casi a fuerza. Me tocaba heredar uniformes, blusas, algunos libros, dormir en literas y tomar el camión todos juntos para salir de paseo el domingo". A Chapultepec, la Alameda, la librería de Cristal o el cine Las Américas.

Con dos imágenes, la aspirante presidencial del PAN recrea aquellos años: su madre canta las de María Grever, Agustín Lara, Javier Solís o Alvaro Carrillo, mientras lava y cocina. Se sabe todas las del Cancionero Picot. Y, siempre contenta, forra cuadernos y teje los suéteres de los siete hijos.

De su padre conserva el reclamo de disciplina sin tregua. "Todavía recuerdo el día que nevó y él decidió que debía ir al kínder. Estaba cerrado y nos regresamos a la casa. Con él no había negociación en las calificaciones y en obedecer a mi mamá."

Habla la madre de "la hija sándwich", como ella se autodenominó desde niña: "Fue muy inquieta, le gustó mucho correr, colgarse de los columpios, de las argollas, una niña muy muy fuerte. Pero obediente, apegada a su papá. La tenía como muy consentida". Y es que por la cantidad de hermanos, reflexiona doña Josefina, "no había oportunidad de que hicieran grandes berrinches, ni qué nada. Ahí tenían que marchar todos".

A veces, eso sí, con el consentimiento de don Arnulfo ,multiplicaba por cinco los 20 centavos que semanalmente daba a cada uno de sus hijos para gastar en la cooperativa.

"Cuando un domingo me daban un peso, era como increíble y me alcanzaba para 20 galletas que me comía casi de corrido", relata la ex titular de la SEP.

Ese gozo se vino de golpe a su memoria, junto con el de abanderada invicta del grupo, cuando al despacho de José Vasconcelos le llegó el puntaje de la primera prueba ENLACE, destacando el de la primaria Mi Patria es primero.

Antes de concluir enero de ese 2007, Carmelita acudió con toda la comunidad escolar a la explanada del edificio sede de la SEP. Los recibió la secretaria, sus hermanos y su madre, doña Josefina Mota, memorable en la escuela por el mole que llevaba a los profesores cada 15 de mayo.

"Me abanderaron y nos regalaron una bandera. Me pregunta qué necesitamos. Le pido que nos ayude a ser una escuela de tiempo completo, porque no tenemos comedor", narra la directora.

El 23 de septiembre de 2008, con la misma ceremonia de su infancia, Josefina, la secretaria, inauguró en la primaria que la formó el programa que extendió el horario escolar en 40 planteles del país.

Carmelita volvió a encomendarse a Dios. Y todavía celebra aquel martes de festejo: "La comunidad se puso alegre, fue una mañana familiar, algunas mamás lloraron, los niños se entregaron a ella.

"Miró los salones y les dijo que había que luchar para ser mejores y recuperar las calles en las que antes jugábamos libremente.

"`Cómo no ayudar a mi escuela, si Mi Patria es primero me dio todo lo que soy'. Así nos habló ella. Y yo les dije, maestros: este es un regalo de la vida por su esfuerzo. Hay momentos que no se repiten, éste es uno de ellos".



Infancia feliz

Josefina Vázquez Mota nació en la Ciudad de México , el 20 de enero de 1961, en la colonia 20 de Noviembre. Vivió sus primeros años en La Petrolera, y cada que puede enfatiza su origen humilde:

Fue la cuarta de siete hermanos. Hija de Arnulfo Vázquez y Josefina Mota. Está casada con el empresario Sergio Ocampo Muñoz, con quien tiene tres hijas: María José, Celia María y Montserrat.

En el video colocado en su página oficial se presenta la casa donde nació, y se resalta que su madre no acudió a ningún hospital.

"Yo nací en el seno de una familia muy sencilla, muy humilde; yo nací en la colonia 20 de Noviembre,aquí en la Ciudad de México. Una casa muy pequeña, nací en mi casa...

"Recuerdo mi niñez como una niñez alegre. Iba con mis hermanos , cargábamos las mochilas, aquellas gigantes, a la primaria... "

Ha sido dos veces diputada federal y dos veces secretaria de Estado en los gobiernos panistas, además de ser autora de dos libros.

(Josefina) fue muy inquieta, le gustó mucho correr, colgarse de los columpios, de las argollas, una niña muy muy fuerte. Pero obediente, apegada a su papá, quien la tenía como muy consentida." Josefina Mota madre de la panista

 

AMLO: del beis a la misa

Los principios cristianos fueron una exigencia para los López Obrador, y aunque Andrés Manuel quiso ser beisbolista profesional, un año sirvió como monaguillo.

El petrolero Andrés López Ramón trabajó en Agua Dulce, Veracruz, pero fue trasladado a Tabasco y se estableció en Tepetitán, donde sedujo a Manuela Obrador, a quien pidió matrimonio en 1952. Meses después de la boda, el 13 de noviembre de 1953, Manuela dio a luz a un bebé al que bautizaron como Andrés Manuel López Obrador.

Los suegros de López Ramón tenían una tienda en la que vendían de todo, desde abarrotes hasta medicamentos y verduras. Manuela convenció a su esposo de dejar Petróleos Mexicanos y poner un negocio como el de los abuelos de Andrés Manuel, que les permitiría estar juntos y tener una vida más o menos cómoda. Todos los días, sin embargo, el matrimonio empezaba a trabajar desde las cuatro de la mañana y terminaba tarde.

Al niño Andrés Manuel le gustaban las películas de El Santo, El enmascarado de plata. Pero como en los 50 el beisbol comenzó a desarrollar campeonatos que insertaron en los moldes de la categoría juvenil, se aficionó al deporte al grado que anhelaba ser un día jugador profesional.

"Todavía recuerdo su pasión por el beis. Tenía buena garra para jugar lo mismo de tercera base, jardinero o bateador. Pero en la tercera base era excelente", recuerda en entrevista con Excélsior Pepín López Obrador, uno de sus seis hermanos. Sus habilidades como beisbolista las mostró entre los 12 o 13 años, al enrolarse en un equipo de Tepetitán en el que había jóvenes de 18 a 20 años, sin que la fuerza en el brazo fuera un problema.

Pero los estudios y apego a los principios cristianos fueron una exigencia de los padres. Por eso al terminar la primaria, Andrés y Manuela buscaron otro futuro para su hijo mayor y los hermanos de éste, pues en el pueblo era una tradición que los hijos se pusieran a trabajar para contribuir en los gastos de la casa.

Entonces hicieron el esfuerzo de enviarlo a la cabecera municipal, en Macuspana, donde le buscaron acomodo con los Hernández Domínguez, una familia devota al cristianismo y amiga del matrimonio, para que pudiera vivir ahí y cursar la secundaria. En Macuspana había un sacerdote al que todos conocían como el padre Carlos de la iglesia San Isidro, donde después de estudiar catecismo Andrés Manuel quiso ser monaguillo.

"La casa de la familia estaba enfrente de la iglesia de San Isidro. Rápido llevó buena relación con el cura, a quien acabó ayudando a oficiar misas, no sólo allí, sino en varias comunidades aledañas. La fe religiosa nos la inculcaron nuestros padres", contó Pepín López Obrador.

El cura le había advertido a Andrés Manuel que para ser un buen monaguillo, digno de servir al altar del Señor, se necesitaban excelentes cualidades, especialmente puntualidad al horario de servicio. "Eso permite darse cuenta de lo que hay que hacer y ponerse en el clima de la celebración con algunos momentos de oración", le dijo el padre. Pero también le habló de la fidelidad y dejar, de ser necesario, otras cosas interesantes en la vida para servir al Señor.

No sólo fueron todas las letanías antes de meterse en una túnica y ayudar a poner la mesa para las misas. El religioso le exigió preparación para que las cosas salieran bien, sin improvisación.

El día que fue designado monaguillo oficialmente, el muchachito recitó la siguiente oración: "Ayúdame, Jesús, a ser un monaguillo fiel y dispuesto a hacer mi trabajo con cariño y dignidad. Ayúdame también a estar cerca de ti para descubrirte en los demás, en mi familia y en mis amigos y así los pueda amar como tú me amas a mí."

-¿Estáis dispuestos a servir a Jesús en los actos litúrgicos con dedicación y cariño?, le preguntó el sacerdote.

-Sí, estoy dispuesto, contestó.

-¿Estáis dispuestos a seguir aprendiendo más para desempeñar vuestra tarea como Jesús espera?

-Sí, estoy dispuesto.

Y siguió con la oración de los monaguillos. Pronto se ganó el cariño de la comunidad.

Casi un año ayudó al párroco, pero tuvo que dejar los hábitos religiosos porque sus padres se mudaron a Villahermosa y él los siguió para continuar la secundaria en la capital del estado, donde al llegar ya no buscó el acercamiento con la Iglesia.

La vendimia era el sustento familiar. Sus padres establecieron el almacén de ropa Novedades y la zapatería La Gota, donde meses más adelante Andrés Manuel viviría la peor de sus tragedias.

La tarde del 8 de julio, en uno de los negocios, su hermano José Ramón tomó una pistola que un cliente había dejado en prenda, jugueteó con el arma, la cual cayó al piso disparándose e hiriéndose de muerte ante los ojos de Andrés Manuel.

"Estuvimos ahí nosotros", diría años más tarde López Obrador, ya como político consolidado. "Fue una cosa muy fuerte, algo lamentable, muy duro... Que es algo muy lamentable, muy íntimo, muy de nosotros, muy de familia. Y no quiero hablar de eso; usted me lo pregunta y ahora lo estoy haciendo. Pero eslamentable de que se utilice eso para atacar. Pero son capaces de todo". La versión la dio al periodista Jorge Ramos, siendo ésa la única ocasión en que más ha hablado del tema.

Afligidos y aún en duelo por la muerte, se mudaron a Agua Dulce, Veracruz. Andrés Manuel "siempre fue un hermano solidario. Había madurado al salir de la casa y nos alentaba a seguir adelante", recuerda Pepín.



Muy activo

Andrés Manuel López Obrador nació en Tepetitán, municipio de Macuspana, Tabasco, el 13 de noviembre de 1953. Es hijo de los comerciantes Andrés López Ramón y Manuela Obrador.

Tuvo una infancia modesta en compañía de seis hermanos. Con su primera esposa, Rocío Beltrán Medina -quien murió en enero de 2003- tuvo tres hijos: José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo Alfonso.

El 16 de octubre de 2006 volvió a contraer nupcias, con Beatriz Gutiérrez Müeller, quien es la madre de su cuarto hijo: Jesús Ernesto.

Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la UNAM, en 1976 inicia su carrera política en el PRI, en su natal Tabasco, en la campaña de Carlos Pellicer para senador.

Desde 1988 se unió a la Corriente Democrática que encabezaron, entre otros, Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo. Desde ese año militó en los partidos de izquierda, como el PRD, del que fue dirigente nacional. Además en 2000 fue elegido jefe de Gobierno del Distrito Federal.

La casa de la familia estaba frente a la iglesia de San Isidro. Llevó buena relación con el cura y acabó ayudando a oficiar misas (...) en varias comunidades aledañas. La fe religiosa nos la inculcaron nuestros padres." Pepín López Obrador, hermano de Andrés Manuel.

 

Gabriel Quadri: habituado a competir

Cuando era bebé participó en un concurso de belleza infantil; su niñez transcurrió en la colonia Santa María la Ribera

Hoy Gabriel Quadri de la Torre está entre los cuatro ciudadanos que compiten por el cargo más importante del país: es candidato a la Presidencia de México. Desde que nació fue entrenado para ganar. Apenas comenzaba a gatear y su abuelo materno ya lo había inscrito en un concurso de belleza infantil, estilo bebé Gerber, porque los vecinos decían que era el niño más bonito de la colonia Santa María la Ribera, en el norte del Distrito Federal.

Al final de la selección de los bebés quedó en segundo lugar del concurso de belleza infantil. Ahí iniciaba lo que a lo largo de la vida de este candidato se convertiría en una adicción: competir y su deseo de ganar.

"Cuando salíamos, la gente nos paraba en la calle para ver a Gabriel, porque era muy bello. Andaba de brazo en brazo con los vecinos. Todo el mundo lo cargaba", cuenta orgullosa doña Lupita de la Torre, tía de Quadri y con una fotografía en mano para que nadie lo dude, ni aquellos que lo han comparado por su aspecto con el Güiri Güiri, personaje del comediante Andrés Bustamante; el cantante Charly García o el legendario Charles Chaplin.

Gabriel Quadri nació el 4 de agosto de 1954, en el día de Santo Domingo de Guzmán. De familia taurina, al ver Luis de la Torre que su primer nieto cumplía años el mismo día del santo del matador español que admiraba, Domingo González, mejor conocido como Dominguín, decidió apodar al bebé con ese mote.

"Mi papá dijo: `Ahora sí tengo mi Dominguín'", recuerda doña Lupita, quien llama así a su sobrino.

La historia de los padres de Gabriel es "romántica y precipitada", confiesa el propio aspirante.

Doña Adelina de la Torre y don Gabriel Ricardo Quadri Boisier se conocieron en un puerto: Tampico. Ella pertenecía a una familia conservadora de Aguascalientes, católica y taurina, y él, un chileno naviero y aventurero de padres europeos (papá italiano y madre francesa). La pasión los llevó a casarse de inmediato y vivir en la misma colonia que los padres de doña Adelina, pero las diferencias culturales y profesionales a los pocos años terminarían por separarlos. Quadri Boisier regresaría a Chile y Adelina a la casa paterna.

Gabriel Quadri se mudó a los tres años al hogar de sus abuelos, en Santa María la Ribera. Era una casa de intelectuales; a la cabeza estaba Luis de la Torre Aguilar, un crítico taurino que publicaba en un diario de circulación nacional y firmaba con el seudónimo de El hombre que no cree en nada; además dominaba el inglés y francés, como la madre del candidato. "De mi abuelo heredé el talento para escribir", siempre repite Gabriel. En tanto, los tres hermanos de su madre eran universitarios, poco usual para la época: un tío abogado, otro ingeniero y su tía Lupita pertenecía a ese escaso 17 por ciento de mujeres que asistía a la UNAM.

Desde que aprendió a leer con los estrictos padres Benedictinos (provenientes de Kansas City, Estados Unidos) del Colegio Tepeyac, enclavado en la colonia Lindavista, que tenían por lema "la letra con sangre entra", don Luis de la Torre comenzó a comprarle fascículos de novelas a su nieto. Sin embargo, Gabriel jamás olvida cuando recibió un mensaje de la Embajada de Chile; le habían enviado un paquete desde Sudamérica.

"Mi abuela paterna me mandó tres libros enormes sobre la Guerra del Pacífico: Adiós al Séptimo de la Línea (éste es el que considera su primer libro). Me los entregó el propio embajador y me sentí muy emocionado", sonríe. "Mi papá ya se había ido de México". Esta serie bélica lo introduciría a la literatura de guerra de la que hoy es un amante, sobre todo de la Segunda Guerra Mundial.

La convivencia sólo con adultos en casa, asistir a un colegio religioso de puros varones y ser un lector desde temprana edad lo convirtió en un pequeño con mucha propiedad.

"Una vez le dije que no se enojara, y me contestó: `Los niños también tenemos derecho a enojarnos'", comenta orgullosa la tía de Dominguín.

Además de la propiedad, lo recuerdan como un niño inteligente. Brilló el día de su primera comunión. Los benedictinos frente al altar le hicieron casi una tesis del catecismo, que consistía en pregunta-respuesta, y Gabriel contestó cada una sin titubear. Tan buena fue su desenvoltura en la iglesia, que los sacerdotes lo eligieron como acólito para que los ayudara a oficiar misa.

En la vida de Gabriel Quadri siempre ha habido una particularidad: sin que él lo pida, tutores o amigos lo han descubierto y elegido para varias competencias, como ahora que el presidente de Nueva Alianza, Luis Castro, le ofreció ser candidato a la Presidencia sin que él soñara ni pretendiera serlo hace apenas cuatro meses.

La primera vez que alguien lo envió a una competencia fue su abuelo; después, en un tono gringo y con lista en mano, un padre benedictino le dijo que sería un corredor de media distancia y su tío Luis lo introdujo al futbol y al bádminton.

Cuando era niño, con tal de que ganara su equipo de futbol, Necaxa, iba a la iglesia y comulgaba para enviarles su mejor energía; el futbol lo practicó hasta que su rodilla se lo permitió.

Sin dudar, por todo el buen historial que Quadri de la Torre tiene en competencias, sabe que aunque entró demasiado tarde a la contienda presidencial, dejará rastro en la historia política de México.





Con brillo propio

La palabra competencia ha estado presente en el candidato presidencial del Partido Nueva Alianza, Gabriel Quadri de la Torre.

Cuando comenzaba a gatear, su abuelo materno lo inscribió en un concurso de belleza infantil, del cual resultó segundo lugar.

Siempre fue impulsado por su abuelo paterno Luis de la Torre Aguilar, de quien según el mismo candidato de Nueva Alianza, aprendió a leer.

Brilló el día de su primera comunión ante un difícil examen de los Padres Benedictinos y que Gabriel Quadri contestó sin titubear.

En la vida de Gabriel Quadri siempre ha habido una particularidad, sin que él lo pida, tutores o amigos lo han descubierto y elegido para varias competencias.

Apasionado del futbol y del equipo Necaxa, participó como corredor de media distancia, a solicitud de un sacerdote benedictino y gracias a su tío Luis también incursionó en el mundo del bádminton .

Mi abuela paterna me mandó (de Chile) tres libros enormes sobre la Guerra del Pacífico. Me los entregó el propio embajador y me sentí muy emocionado." Gabriel Quadri de la Torre, candidato presidencial de Nueva Alianza.