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El tren fue otro protagonista de la Revolución Mexicana

Nacional
/ 22 septiembre 2015

Ambos bandos, federales y revolucionarios, emplearon este transporte, capaz de llevar en pocas horas miles de armas, caballos y combatientes, acompañados con frecuencia por sus mujeres, "Las Adelitas", e hijos.

México, D.F..- Desde mediados de 2010 libros, filmes y cientos de fotos sobre el ferrocarril han inundado México en muestras y presentaciones que constatan su importancia como uno de los protagonistas de la Revolución Mexicana (1910-1917).

Tras estallar la guerra civil en México, el 20 de noviembre de 1910, el uso militar de las vías férreas se hizo común. Rutas, vagones y estaciones fueron escenario de la lucha surgida para deponer a ricos y poderosos, y reivindicar a millones de pobres e indígenas.

"La locomotora es la protagonista principal de la Revolución. Pancho Villa volaba trenes para ganar batallas y destruía los rieles", aseguró la escritora Elena Poniatowska, autora del libro "El tren pasa primero", un homenaje a los trabajadores ferroviarios.

Ambos bandos, federales y revolucionarios, emplearon este transporte, capaz de llevar en pocas horas miles de armas, caballos y combatientes, acompañados con frecuencia por sus mujeres, "Las Adelitas", e hijos.

Según el historiador Sergio Ortiz, a bordo del vagón se amaba, se sufría, se combatía y se conspiraba.

Otros más se acondicionaron como hospitales andantes, como la famosa brigada sanitaria de la División del Norte, comandada por Villa.

Estaciones y patios aledaños se transformaron en cuarteles u oficinas de gobierno. Su valor estratégico también los hizo víctimas del saqueo o la devastación.

"La destrucción de la red ferroviaria fue una constante en la lucha, así como las reparaciones provisionales o los remiendos para proseguir la marcha", dijo a dpa Teresa Márquez, directora del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, en la ciudad de Puebla.

Su toma, prosiguió la especialista, "podía significar el control de poblaciones, productos, recursos económicos y combustibles como el petróleo o de la red telegráfica que acompañaba a la red ferroviaria".

La guerra no impidió a los empleados del tren proseguir su labor. En la medida de sus posibilidades, transportaban pasajeros, al igual que mercancías.

El investigador Roy B. Brown dijo a dpa en entrevista telefónica desde Texas que irónicamente en la Revolución, el tren contribuyó a derrocar al presidente Porfirio Díaz, quien en 34 años de gobierno incrementó las redes ferroviarias de 640 a casi 20.000 kilómetros.

"A su paso, la locomotora llevó consigo cambios económicos, culturales, arquitectónicos y sociales porque permitió el intercambio de materiales, productos, personas e ideas, no sólo de México sino de otros países", agregó Brown, coordinador del libro "Introducción e impacto del tren en el norte de México" e investigador del Museo de la Revolución Mexicana.

Muchas anécdotas de esta historia bélica tuvieron lugar a lomos del tren. Una de ellas dice que al comienzo de la guerra civil, Francisco I. Madero, su promotor, fue encarcelado por orden de Porfirio Díaz, pero que escapó gracias a los empleados del ferrocarril, quienes lo vistieron como ellos. Poco después promulgó el plan que depuso al dictador.

Terminado el conflicto, el protagonismo del ferrocarril quedó plasmado en varios corridos (canciones populares) que narran acciones heroicas, batallas, amores y desgracias revolucionarias, entre ellos "Máquina 501", o "La Adelita".

Los filmes "Escondida", donde destaca una estelar María Félix, y "Vámonos con Pancho Villa" son parte de la vasta lista de obras cinematográficas sobre el tema.

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