Solo 2% de los pobres en México puede llegar a ser rico

Nacional
/ 6 junio 2018

México cuenta con una de las tasas de movilidad más bajas en el mundo que impiden que el 98 % de las personas que nacen en condiciones de pobreza y desigualdad escalen socialmente, de acuerdo al Informe Desigualdades en México 2018, de El Colegio de México.

Por Andrea Vega y Claudia Ramos para Animal Político

Al principio fue apenas una mínima aspiración, luego la idea le hizo nido en la cabeza hasta volverse un proyecto de vida. Diana, de 19 años, quería estudiar Química en la UNAM. Su plan era dejar Teopisca, en Chiapas, donde vivía con sus padres y hermanos, mudarse a Ciudad de México para estudiar y luego integrarse a un equipo de desarrollo y evaluación de fármacos en una empresa o quizás en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav).

Desde niña sus profesores le dijeron que tenía aptitudes sobresalientes y su promedio fue siempre de los más altos del grupo. Su sueño tenía bases y estaba segura que podía entrar en la UNAM. O eso creía antes del examen de admisión: obtuvo 45 aciertos de 110.

A Sophia no le preocupa el examen de ingreso a la UNAM. Estudiante de segundo año de preparatoria en una escuela privada de Ciudad de México, tiene planeado cursar sus estudios universitarios en el extranjero. Todavía no decide entre derecho, relaciones internacionales, leyes, historia o economía.

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A la joven de 18 años lo que le preocupa es su país y quiere aportar, así que aprovechará el apoyo que pueden brindarle sus padres para migrar, como su hermano que estudia cine en Barcelona, España. Sophia cursó el segundo año de secundaria en Canadá y sabe que tiene una ventaja competitiva por estudiar en el extranjero, misma que tomará para capacitarse y luego regresar a México.

Diana no tendrá esa opción. Unos meses antes del examen de admisión ya le habían advertido que podría no quedar en la UNAM. Con el apoyo de un programa para impulsar a niños, niñas y jóvenes con talento para la ciencia, llegó a Ciudad de México para hacer un examen muestra. “Con esa prueba nos dimos cuenta que su nivel académico en matemáticas era como de primero de secundaria, en geografía estaba a nivel primaria”, cuenta Gabriela de la Torre, directora del Programa Adopte un Talento (PAUTA).

Diana se quedó varios días en la ciudad, trabajando con un asesor que intentó ponerla al corriente. “Corroboramos que tiene aptitudes sobresalientes, porque logró casi nivelarse en matemáticas, pero el atraso que traía era en todas las materias”, afirma de la Torre.

Diana y Sophia son mexicanas y tienen los mismos derechos ante la ley, pero no en la realidad. Su lugar de nacimiento y su estrato socioeconómico han marcado su destino e irán ensanchado las desigualdades entre ambas a lo largo de su vida, de acuerdo con el informe Desigualdades en México 2018, elaborado por la Red de Estudios sobre Desigualdades de El Colegio de México.

El estudio documenta que solo el 2.1 % de los mexicanos nacidos en hogares con menor acceso a bienes y servicios (quintil 1) puede escalar socialmente en la edad adulta al grupo de mayor acceso (quintil 5). En contraste, las personas nacidas en el grupo de mayor acceso a bienes y servicios tienen una alta probabilidad de mantener una posición de ventaja en la edad adulta.

El pronóstico es desalentador: el 76 % de los hijos nacidos en los hogares del quintil 1 se mantendrán en los dos quintiles menos favorecidos cuando sean adultos, es decir, en el 40 % más bajo en el acceso a bienes y servicios (quintiles 1 y 2). En tanto, el 80 % de los hijos nacidos en los hogares del quintil 5 permanecerán por lo menos en el 40 % de mayor disponibilidad (quintiles 4 y 5).

Y la clase media tampoco se mueve. Las personas que nacieron en hogares localizados en la mitad de la distribución (quintil 2 y 3) tendrán más probabilidad de permanecer en ese estatus que ascender socialmente.

“Si tuviéramos movilidad social perfecta, esperaríamos que la movilidad ascendente fuera 20 %. El país más cercano a ese nivel es Canadá (13.5 %), seguido por Dinamarca (11.7 %), Francia (11.2 %), Suecia (11.1) e Italia (10.4 %) y, con un poco menos de movilidad Reino Unido (9.1 %) y Estados Unidos (7.5 %). México se encuentra en el último lugar, con una movilidad de ingreso ascendente de 2.1 %.

“Esta movilidad, sumamente baja, implica que el país no tiene un sistema efectivo para igualar las oportunidades de acceso de los ciudadanos a bienes y servicios cruciales. Al contrario, el origen económico de los mexicanos determina, en muy buena medida, las condiciones socioeconómicas que experimentan cuando son adultos”, sostiene el informe.

 

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