Si muero lejos de ti Vol. 3
COMPARTIR
Los peores atributos del ser humano son por desgracia los más comunes y mejor diseminados por todo el mundo
Por supuesto, ningún extranjero nos puede presumir a los mexicanos de que en su país hacen las cosas a la perfección, como si los cretinos o los rufianes fueran especie endémica de nuestra maltrecha patria.
Para nada, los peores atributos del ser humano son por desgracia los más comunes y mejor diseminados por todo el mundo.
La diferencia entre el Primer Mundo y su atrofiado hermano, el subdesarrollo, está en saber reconocer, alentar y recompensar la virtud, lo que por desgracia no ocurre con demasiada frecuencia en nuestro terruño. Por eso de repente hasta nos da la impresión de que no existe virtud entre los mexicanos, pero creer eso sería por supuesto una estupidez de primera plana.
Claro que hay gente honesta, limpia, ordenada, respetuosa, inteligente, creativa, emprendedora y exitosa en México. Quizás en la misma proporción que en cualquier otra nación del mundo. El problema, como ya dijimos, es que a estos méritos no se les privilegia igual que en otras latitudes.
Será que nos enseñan a celebrar la posesión de la riqueza y no la generación de la misma, y es por eso quizás que cualquier rufián que salga más vivo que el promedio logra descollarse y hasta pasar por hombre respetable.
Sucede igual con la inteligencia, que es y será siempre y en todo lugar un bien escaso, sobre todo cuando no cotiza a la alza. Si se recompensa la estulticia, se le premia con fama y con un lugar destacado en la pirámide social, pues estamos fritos, pero no significa que no existan mentes brillantes.
La gente que he conocido en el extranjero se torna curiosa cuando se entera de que soy mexicano, pero es triplemente curiosa cuando saben que ejerzo una carrera en comunicación y periodismo (o algo parecido).
Tienen entonces muchísimas más preguntas que hacerme, sobre todo las relacionadas con la inseguridad y la corrupción en nuestro país.
¿Que cómo hemos llegado a nuestra actual situación?, me preguntan y yo les contesto que es precisamente privilegiando los valores equivocados (porque es ilógico pensar que tenemos una predisposición genética para el desmadre, aunque así lo parezca).
Les conté que hemos tenido a los peores presidentes y gobernadores imaginables y que aun así, el grueso de la población no se siente especialmente agraviado, sino que lo asimilamos como parte de nuestro folclorismo. Que parece que no creemos merecer algo mejor.
Les conté sin mucho pudor que nuestro exGobernador interino es prófugo de la DEA y que el anterior dejó una deuda pública impagable que tienen devorado al Estado de Coahuila.
Pero me refutan y a la vez me confortan diciéndome que en su país también abundan los escándalos. Me refieren historias de políticos en líos de drogas, crimen organizado y también de monstruosas deudas públicas.
¿Por qué entonces nuestros estilos de vida son tan disímiles?
Comenzamos entonces una disertación sobre idiosincrasias. Propongo la explicación histórica que me he dado para la problemática nacional. No sé si consigo disipar dudas, pero defiendo categóricamente la genética azteca y tacharía de imbécil a cualquiera que creyese que los mexicanos somos por antonomasia tontos, perezosos, inferiores en cualquier sentido o incluso corruptos por definición.
Acomplejados quizás y hasta eso, no todos. En esa dirección apunta mi tesis, pero nunca se debe considerar inferior a quien quizás sólo cree serlo.
En fin, que supongo que para eso se viaja al extranjero, para conocer mejor al país propio.
petatiux@hotmail.com