Compañeras, compañeros:
Hoy me toca despedirme de esta encomienda, y no lo hago desde la política ni desde los agravios externos
Por Jaime Cleofas Martínez Veloz
La Laguna es una tarea que nunca termina. Torreón es ese territorio que te pide el alma, que te exige caminarlo con la frente abierta y el corazón sin blindajes. Durante años lo hicimos juntos, sosteniendo causas que parecían más grandes que nosotros, pero que siempre encontraron refugio en nuestra terquedad y en nuestra manera de resistir.
Hoy me toca despedirme de esta encomienda, y no lo hago desde la política ni desde los agravios externos. Lo hago desde un lugar más hondo, más silencioso, más verdadero: desde la vida que me reclama, desde una llama que apareció sin pedir permiso y que me recordó que también merezco un territorio donde no todo sea lucha, donde la existencia no se defienda, sino que se comparte
Hay despedidas que nacen de la rabia, otras del cansancio. Esta nace del amor.Un amor que no se anuncia, que no se presume, que no necesita nombre.Un amor que llegó como un incendio suave, como una luz que se filtra por las grietas, como una verdad que no se puede ignorar.
Ese amor me enseñó que también hay batallas interiores que valen más que cualquier cargo.Que hay territorios que no están en los mapas.Que hay presencias que te cambian la respiración y te obligan a mirar la vida desde otro ángulo.
Por eso cierro este ciclo.
No porque La Laguna me haya cansado, sino porque la vida —esa vida que a veces dejamos para después— me está llamando con una fuerza que no puedo desoír.
A ustedes les agradezco cada paso, cada madrugada, cada jornada de trabajo.Les agradezco la lealtad, la memoria, la resistencia.Les agradezco haber sostenido conmigo esta tarea inagotable que es amar un territorio que siempre pide más.
Me despido con gratitud y con fuego.
Con la certeza de que ustedes seguirán defendiendo esta región como siempre: con dignidad, con trabajo, con esa manera lagunera de no rendirse jamás.
Yo seguiré caminando, pero ahora desde otro lugar, desde otra luz, desde ese territorio íntimo donde la vida por fin deja de ser tarea y se vuelve destino.
Con afecto profundo,
Jaime