NosotrAs: El arte también factura
El talento no basta para sostener un proyecto artístico, aprender a cobrar, negociar y reconocer el valor del propio trabajo también forma parte del camino para vivir del arte
Hablar de dinero sigue siendo un tabú, sobre todo a temprana edad. Ahora imagina sumar a eso el deseo de que tu principal ingreso sea del arte. Se ve como pasión, entretenimiento, pasatiempo, pero ¿qué sucede cuando cobras por él? ¿Por qué debes justificar lo que cobras por tu trabajo? Se olvida que también tenemos el poder de construir empresas a partir de nuestra creatividad.
Fue una realidad con la que me enfrenté mientras trabajaba y trataba de sobrellevar el duelo de desprenderme de lo que más me gustaba hacer: bailar. Buscaba encontrar otra pasión que me permitiera sobrevivir económicamente, hasta que descubrí que sí era posible vivir bailando.
Durante la formación artística, te enfocas en aprender toda la técnica y adquirir el mayor conocimiento posible. Incluso puedes llegar a intercambiar clases por enseñar a niñas pequeñas (ese fue mi caso). Pero no te enseñan a cobrar. Y es que la formación artística nunca termina: actualizarse también representa una inversión. Menos te preparan para administrar un negocio propio a una edad tan joven, y el talento no es suficiente para sostener un negocio. Necesitas construir una red de apoyo y aprender a delegar responsabilidades.
En tus 20, habrá personas dudando de tu potencial y cuestionando, incluso sin conocer lo que implica. Una de las etapas más difíciles que he vivido como emprendedora ha sido aprender a ejercer mi autoridad como mujer joven al frente. Esto también me ha exigido desarrollar firmeza para negociar y tomar decisiones que no siempre son sencillas.
Reconoce tus resultados y evalúa si lo que cobras corresponde al valor de tu trabajo. Esa fue la manera en la que entendí que mis precios no correspondían a los resultados que estaba generando. Las niñas triunfando, mientras internamente no se generaba un crecimiento económico que permitiera sostener el negocio. ¿De qué sirve que un proyecto artístico tenga reconocimiento y resultados si económicamente no puede sostenerse?
El hecho de que escriba esto no quiere decir que tenga resuelta toda la parte de dirección. Sigo aprendiendo. Pero también he entendido que no necesitas tenerlo todo ni saberlo todo para comenzar. Es complicado atreverte a cobrar lo que consideras justo sin que te frene el miedo a parecer ambiciosa o a perder a esas clientas que te han acompañado durante años.
Cobrar, administrar, negociar y buscar rentabilidad no son acciones opuestas a la sensibilidad artística. ¿Cómo pagas horas de creación? Más bien, la pregunta principal es: ¿cómo cobras tus horas que se resumen en vida?
Tal vez puede existir la libertad creativa, pero es difícil sostenerla y fomentarla cuando no existe una retribución justa. Es momento de dejar de romantizar el sacrificio artístico y la precariedad, y comenzar a reconocer el valor de nuestro tiempo y preparación.
@by_aliciamellado @amelladoq