NosotrAs: Las médicas y los cuidados

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En el Día Internacional de la Salud, una mirada a las dobles y triples jornadas que sostienen las mujeres en el sector salud entre el ejercicio profesional y las tareas de cuidado, un desgaste que también es estructural

7 abril 2026
NosotrAs: Las médicas y los cuidados

Mes 15 del año en curso. Ya casi empieza el ciclo escolar. Los platillos del cumpleaños de Adela, el vestido de la graduación de Santiago, las placas, el recibo de luz, el plan del celular. Voy tarde otra vez. No hay enjuague. La cáscara de huevo. Los marcadores. Mañana Pamela cumple años. Luego le escribo.

—Doctora, la espera su paciente de las 11:00.

El reloj marca 11:07 y apenas voy en Coss.

—Voy en camino.

—Hija, no se te olvide venir a comer, trae a los niños.

—Sí, mamá, haré lo posible.

Respiras profundo, como si eso te hiciera más veloz. No funciona.

Ser mujer, madre y médica es sostener una mente en permanente alerta. Listas infinitas, pendientes que se enciman, cuerpos que no descansan. Pensar en todo, todo el tiempo. Ser para todos, ¿y para ti?

Desde la formación médica, el camino ya pesa. No es cosa del pasado. En aulas y hospitales, aquí mismo, hay mujeres que estudian mientras resisten acoso, jornadas extenuantes y un sistema que normaliza el desgaste. Guardias de 36 horas, café para sostenerse, sonrisas para no incomodar. El mérito se mide en resistencia, no en bienestar.

Después viene la vida “estable”. Trabajo, pareja, casa. Y la pregunta inevitable: ¿para cuándo los hijos? La rutina se vuelve coreografía exacta: consulta, tráfico, comida, pendientes, cansancio. El tiempo no alcanza, pero se estira. Siempre se estira. Y cuando no alcanza, la culpa aparece.

Y cuando llegan las hijas, los hijos, la agenda se fragmenta: escuela, actividades, tareas, pacientes.

—Doctora, ¿cada 8 o cada 12?

—Doctora, mi hijo no deja de toser.

—Doctora, no encuentro la receta.

—Doctora, disculpe la hora...

La vida te lleva a pedir ayuda y muchas veces a tener personas externas en tu círculo interno de crianza. Te vuelves un todo y un amasijo de planes en tu cabeza que no paran, ni cuando “duermes”, porque estás planeando cómo sacar adelante el siguiente día si aún no has aprendido a teletransportarte y el tráfico te consume más tiempo. Añorando 28 horas al día para dormir cuatro horas más.

Martes. Se hizo tarde en la regadera. Santiago tardó más de lo previsto porque se le cayó el enjuague en el piso y se puso a lavarlo para que no te molestaras. Haces todo rápido, alcanzan a llegar a la escuela. Llegas a casa, sigues con la rutina porque es lo que se espera de ti.

¿Quién está para cuidarte? ¿Quién te insiste en hacer un alto? ¿En qué momento te das tiempo a ti? ¿Cuántos años llevas en máximo estrés? ¿Ya te diste cuenta de que las tareas jamás se acaban?

Haz hoy un alto, prepara un té, duerme por la tarde. No pasa nada si hoy no los llevas a las clases extracurriculares. No pasa nada si no lavas hoy la ropa. No pasa nada si dejas los trastes sucios hasta mañana. No pasa nada si te tomas unas vacaciones. La vida sigue y es importante hacer pausas y disfrutar del paisaje, cuando aún puedes ver y disfrutar. Cuídate, pide ayuda, descansa, eres valiosa.

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Dra. Karla I. González Ramírez
Madre de Santiago a los 21 años y de Adela a los 28 años. Médico Cirujano actualmente trabaja en la clínica de Mastología del Centro Hospitalario La Concepción. Treinta y seis años, deportista, lactivista y colaboradora en diversas asociaciones en favor de la salud. Amiga, hermana e hija.

Nosotras es un espacio de colaboración dentro de Vanguardia, para conocer opiniones de mujeres diversas, libres, furiosas, críticas, creativas e incontenibles. .

Históricamente, el “nosotros” dominó la opinión pública. El “nosotras” es un gesto de presencia política. No es solo identidad: es disputa por la voz. Cuando una mujer escribe “nosotras”, no pide permiso para representar; se asume como parte de una conversación colectiva.