NosotrAs: Las mujeres que funcionamos tan bien que nadie nos pregunta cómo estamos
La autonomía también implica reconocer nuestros límites y cuestionar por qué tantas mujeres sienten que deben poder con todo
Mientras la escuchaba, pensé en silencio: yo también sé lo que es estar harta. Yo también sé lo que es seguir haciendo lo que toca mientras una parte de ti solo quiere dejar de sostenerlo todo.
No era su historia. No era mi historia. Y, sin embargo, había algo profundamente familiar en su cansancio.
Lo he visto infinidad de veces. Diferentes rostros, diferentes ojeras, diferentes sonrisas tristes, diferentes suspiros, diferentes historias. Y solo algo en común: el mismo cansancio.
Quizá por eso hay mujeres que llegan a consulta diciendo que están cansadas, pero en realidad llevan años sosteniendo mucho más que una agenda llena. Sostienen familias, trabajos, relaciones, expectativas, responsabilidades. Sostienen a otros. Y muchas veces se sostienen a sí mismas sin que nadie note cuánto esfuerzo requiere mantenerse de pie.
Porque nos hemos acostumbrado tanto a ver a las mujeres funcionando que dejamos de preguntarnos cuánto les está costando hacerlo.
Y yo también conozco esa frase: “Sí, yo sé que puedo”. La hemos dicho muchas veces. Yo la he dicho.
Sí, puedo.
Pero a veces no quiero poder con todo.
A veces solamente quiero soltar.
Quiero que alguien me acompañe. Que alguien se quede. Que alguien sostenga conmigo, aunque sea un rato, aquello que normalmente sostengo sola.
Nos hemos esforzado tanto por enseñar a las mujeres a ser independientes que, en ocasiones, terminamos confundiendo independencia con soledad. Pero autonomía no significa aislamiento. Ser capaz de resolver mi vida no significa que no necesite una red que me sostenga cuando estoy cansada.
A las mujeres nos enseñaron a preocuparnos mucho por no ser una carga. Quizá por eso aprendimos también a sufrir sin hacer demasiado ruido.
Y pedir ayuda puede sentirse como molestar. Como fallar. Como dejar de ser “la fuerte”.
Lo escucho constantemente en consulta: mujeres que no quieren que alguien les resuelva la vida. Quieren compañía. Quieren un espacio donde, por un momento, no tengan que demostrar que pueden.
Y quizá ahí está la diferencia que necesitamos aprender: no quiero que hagas las cosas por mí. Quiero saber que no tengo que hacerlas sola.
Porque poder con todo no significa que no me canse. No significa que no me duela. No significa que no necesite ayuda.
Tal vez deberíamos dejar de preguntar únicamente “¿Puedes con todo?” y empezar a preguntar “¿Qué te está costando poder con todo?”.
Porque poder con todo nunca debería significar tener que hacerlo sola.
@stephaniemozz, @psic.consentimiento