NosotrAs: Sin presupuesto, también se silencia a las creadoras
Las mujeres sostienen buena parte de la creación cultural en México, pero lo hacen desde un sector cada vez más precarizado por decisiones públicas que relegan al arte a un lugar secundario
A finales del año pasado, una desatinada decisión de políticos sentados en la Cámara de Diputados y oficinas del Ejecutivo Federal redujo el presupuesto para la cultura en el país en un 4.57 % en términos reales respecto a 2025. Para el Ramo 48, se asignaron 15 mil 082 millones de pesos, lo que detonó una fuerte preocupación en la comunidad artística, que ve mermada y subestimada su actividad año con año, perdiendo derechos como creadores. Por ende, se coarta el acceso al arte y la cultura en la población en general. El presupuesto cultural representa una fracción muy pequeña del gasto federal total, que supera los nueve billones de pesos. Programas de visión centralizada y parcial pretenden ganar espacios en el extenso territorio mexicano, pero la realidad es que son solo simulaciones y demuestran falta de conocimiento del tema. Ah, y soberbia, mucha soberbia. El panorama luce más gris para los años venideros.
INEGI señala que las mujeres representamos aproximadamente 40 % de las personas ocupadas en el sector cultural mexicano. En cifras absolutas, se registraron alrededor de 889 mil mujeres trabajando en actividades culturales, la inmensa mayoría de forma independiente. Aunque las mujeres constituyen cerca de 4 de cada 10 personas que producen cultura y arte en México, el sector cultural en su conjunto recibe una proporción muy reducida del presupuesto nacional. Esto implica que una parte importante de las mujeres creadoras desarrolla su trabajo en un ámbito históricamente subfinanciado. Esta brecha evidencia la necesidad de fortalecer las políticas públicas de apoyo a la creación artística y, en particular, a las mujeres creadoras.
Somos hijas, madres, tutoras, cabezas de familia. Con responsabilidades de pagar servicios básicos, estudios, una renta. Y una capacitación constante en su área, danza, teatro, artes plásticas, música, cine, varias actividades más. Las mujeres creadoras incentivamos espacios de intercambio de opinión, de crianza, de visibilización de causas. La labor va más allá de presentaciones ante público y boletajes.
A esto le sumamos que una gran parte de la comunidad mexicana es vulnerable, y vulnerada. Existen pocos programas dirigidos a colonias y familias, pero son producto de carteleras momentáneas, no de estrategias de promoción y fomento del arte como herramienta contra la ignorancia, el conformismo y la falta de visión que se percibe desde nuestras periferias. Esas niñas necesitan verse reflejadas en mujeres que empleamos el arte como estandarte para construir un futuro mejor. Nos importan las infancias y las adolescencias, quizás más que a las instancias oficiales.
Y mientras desde sus curules los políticos deciden, en las calles no se danza. No se lee. No se pinta. Pero no lo ven, no les interesa lo suficiente desde sus cómodos y muchas veces vacíos asientos.