NosotrAs y la historia: Mujeres coahuilenses que dejan huella

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Desde el teatro y el activismo hasta la educación de niñas en el virreinato, Nancy Cárdenas y María Ignacia de Azlor reflejan la aportación de mujeres de Coahuila a la historia femenina en México

8 marzo 2026
NosotrAs y la historia: Mujeres coahuilenses que dejan huella

Es válido preguntarse a propósito del 8M, si las mujeres coahuilenses han hecho alguna aportación a la historia de las mujeres en México e indagar cuál ha sido la aportación de Coahuila a la historia de las mujeres. La respuesta puede estar en un estudio biográfico-analítico de féminas destacadas nacidas en Coahuila en épocas y contextos familiares y educativos diferentes y con actividades en ámbitos y disciplinas distintas.

La historia de las mujeres es una veta historiográfica impulsada por el feminismo en el siglo XX. Sus primeros trabajos historiográficos se dieron en Francia y en Inglaterra, esencialmente desde el tema del sometimiento y bajo la evidencia de la participación femenina en la historia de la humanidad. Este ángulo les dio visibilidad a las mujeres como sujeto social y facilitó la introducción de la temática en la vertiente de la historia social. Ana Lau Jaiven apunta que el feminismo “aportó la expectativa de género, herramienta de análisis que ha facilitado la comprensión de las relaciones entre hombres y mujeres en función de los roles desempeñados en un contexto cultural sustentado en la desigualdad”.

Un repaso a la vida de dos mujeres coahuilenses desde el punto de vista de su dualidad con el quehacer al que dedicaron sus días, puede definir su contribución a la historia de la vida femenina en México. Las dos que analizamos aquí dejaron huella profunda como representantes de distintas conductas del comportamiento humano: la destacada dramaturga y digna embajadora de la libertad de pensamiento, Nancy Cárdenas, con la representación de la diversidad sexual en el siglo XX; María Ignacia de Azlor y Echeverz criolla novohispana, religiosa de profesión y vocación, es precursora y representante del quehacer relativo a la instrucción femenina en el siglo XVIII.

Carlos Monsiváis escribió en Recado para Nancy Cárdenas: “Qué voluntad la tuya. Escribes para que no te atrapen tus recuerdos y escribes para dar constancia de una vida marcada por la literatura, el teatro, el valor de ser distinta, el activismo, la humanización de tu (nuestra) ciudad ¡Ah!, me falta mencionar algo para ti esencial: tu reencuentro con Coahuila, la vuelta al estado de Parras Atenea, te invitaron a dirigir teatro en Saltillo y ahí te instalaste y la has pasado genialmente”.

Monsiváis hizo una significativa síntesis del carácter guerrero, la cultura y la sabiduría de su amiga en el apodo que le puso a Nancy. “Parras Atenea” reúne los atributos de la mitológica diosa Palas Atenea y el lugar donde nació Nancy en 1934, Parras de la Fuente, Coahuila. Ella decía que su fuerza le venía de ser norteña, originaria de la tierra de Madero y habitante del desierto.

En 1945 conoció el teatro en Saltillo y se enamoró. De actriz pasó rápidamente a dramaturga y de ahí a la dirección, adaptación, montaje y producción de obras de teatro. Se declaró abiertamente homosexual en un popular programa de televisión y luchó infatigablemente a favor de las minorías sexuales. Activista política, en los setenta y ochenta, se convirtió en promotora de marchas y eventos dirigidos a la comunidad gay. Militó en el Partido Comunista. Nunca se alejó de su actividad creadora como dramaturga y directora de teatro. Se le reconoce pionera del teatro gay y los movimientos por los derechos humanos de los homosexuales en México. Coraje y valentía son la clave que normó su vida. Nancy Cárdenas construyó un gran legado a lo largo de su vida en torno a la dramaturgia y la manera de hacer teatro. Como figura prominente en la historia de la diversidad, sus acciones en favor de la mujer mexicana y la diversidad sexual son precursoras.

María Ignacia de Azlor y Echeverz nació en 1715 en la hacienda de San Francisco de Patos, hoy General Cepeda, cabecera del municipio del mismo nombre en Coahuila. Ilustrada y culta, tuvo la clara determinación de contribuir a la gran necesidad de educación de las mujeres de su época y a ello dedicó su fortuna. Se hizo religiosa en España y fundó en la capital del virreinato el Colegio y Convento de La Enseñanza, donde sin distingo de clases sociales y gratuitamente, admitió a niñas pobres y ricas, españolas peninsulares y criollas, indias caciques, mestizas y vulgares.

En voz de María Pilar Foz y Foz, autora de una extensa biografía de la monja coahuilense y el colegio que fundó: “Su influjo trascendió fuera de su convento-colegio, impulsó el desarrollo cultural de la mujer mexicana... Su vida estuvo marcada fuerte y exclusivamente por un ideal. Las notas que lo configuraron fueron la rebeldía y la fidelidad. Rebeldía ante la indiferencia de la sociedad por promocionar culturalmente a la mujer. Fidelidad a un ideal educativo inculcado por su madre y libremente aceptado y desarrollado por ella misma”.

Don Artemio de Valle-Arizpe, escritor saltillense y cronista de la Ciudad de México, autor de La Güera Rodríguez, afirma que las hijas de la famosa dama novohispana fueron educadas en La Enseñanza, de donde “salieron al mundo diestras para todo lo que en aquella época era necesario a una doncella: habilidades de aguja, el sabroso arte culinario, escribir con limpia y redonda letra española, hacer con sencilla facilidad todas las cuentas en uso y el gusto a la lectura en buenos libros”.

La verdadera innovación introducida por María Ignacia fue la gratuidad de la educación femenina y la apertura del claustro a las niñas. Al tocar ella misma el violón, promovió también la sensibilidad musical en las educandas.

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Esperanza Dávila Sota
Profesora de Lengua y Literatura Española. Dirigió el departamento de Difusión Cultural de la Unidad Saltillo de la UAdeC. En 1995 fue invitada por la Universidad Tecnológica de Coahuila, unidad Ramos Arzipe, para encargarse del área cultural, que incluía la formación del Centro de Información y cuatro años más tarde vendría la fundación del Centro Cultural Vito Alessio Robles, recinto que resguardaría la biblioteca de su padre, y donde hasta hoy labora.

Nosotras es un espacio de colaboración dentro de Vanguardia, para conocer opiniones de mujeres diversas, libres, furiosas, críticas, creativas e incontenibles. .

Históricamente, el “nosotros” dominó la opinión pública. El “nosotras” es un gesto de presencia política. No es solo identidad: es disputa por la voz. Cuando una mujer escribe “nosotras”, no pide permiso para representar; se asume como parte de una conversación colectiva.