NosotrAs y la investigación: Ciencia, comunidad y futuros posibles

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La ciencia también nace en las preguntas de una niña, en la educación y en las comunidades. Las mujeres no solo participamos: transformamos cómo se investiga

8 marzo 2026
NosotrAs y la investigación: Ciencia, comunidad y futuros posibles

Desde niña me acompañaban los libros: hojas llenas de palabras y dibujos desconocidos que me hacían soñar despierta mientras limpiaba el librero de mis abuelos. Fui y soy de estatura bajita, pero mi imaginación siempre alcanzó alturas insospechadas. Allí, entre enciclopedias y conversaciones sobre mineralogía con mi bisabuelo, conocí la ciencia, cuestión que por mi edad desconocía.

Hoy sé que la ciencia no sólo se mide en publicaciones académicas ni en laboratorios con bata. Se mide en cómo resolvemos preguntas reales, cómo diseñamos soluciones aplicadas y cómo transformamos comunidades. En estos tiempos, eso implica actuar desde la educación, la innovación y el territorio.

Los reportes de la UNESCO y del Foro Económico Mundial señalan que apenas una de cada tres personas dedicadas a la investigación científica en el mundo es mujer, y en ingeniería y tecnología la proporción es menor. En México, la brecha sigue siendo visible. La pregunta entonces es inevitable: ¿quiénes hacemos ciencia y para quiénes?

No siempre es la falta (ni el exceso) de preparación lo que limita nuestras trayectorias. Con frecuencia son estructuras rígidas: protocolos universitarios inflexibles o culturas laborales poco conciliadoras. Más de una mujer en la ciencia ha cambiado de rumbo no por falta de talento, sino por falta de condiciones. Transformar la ciencia también implica transformar los espacios donde se ejerce.

Desde la educación dual hasta la creación de modelos de bionegocio de economía circular con impacto comunitario como EcoSTEAM y el Laboratorio Urbano, he insistido en que investigar es transformar, y que esa transformación se ancla en las comunidades.

En el ámbito aeroespacial, por ejemplo, apenas alrededor del 20 % de la fuerza laboral está compuesta por mujeres. Allí, la diversidad no es un gesto simbólico: es una condición estratégica para la innovación. Lo confirmé al participar este año en la Space Exploration Educators Conference en el Space Center Houston, donde constaté que nosotras investigamos también en los terrenos más avanzados de la ciencia. En este contexto, trayectorias como la de Katya Echazarreta, primera mujer mexicana en viajar al espacio, rompen estereotipos y amplían horizontes para niñas y jóvenes.

Estar con los pies en la tierra y la mirada en el espacio me ha llevado a entender algo esencial: la educación científica no es solo transmisión de contenidos, sino generación de entornos y de experiencias de aprendizaje en donde las niñas puedan verse como científicas, ingenieras o astronautas. Lo veo en mi vida cotidiana. Cada experimento en casa con mi hija de cinco años (que ya dice querer ser maestra y ama los libros STEM) es una semilla que florece mucho antes de la educación formal.

Todo esto converge en una convicción profunda: nosotras no solo accedemos a la ciencia; la reinterpretamos, la comunicamos y la hacemos tangible en comunidades reales y futuros colectivos.

Aquella niña que soñaba entre enciclopedias no imaginaba todas las rutas posibles. Hoy sé que soñar también es una forma de crear. No solo habitamos el mundo: lo medimos, lo cuestionamos y lo transformamos.

Y eso es, precisamente, lo que nosotras investigamos.

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Karla Lorena Montoya Cisneros
Doctora en Ciencias en Ingeniería Metalúrgica y Cerámica por el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, con especialización en materiales avanzados y procesos hidrotérmicos para la síntesis y consolidación de compuestos inorgánicos de fosfato de calcio. Mi trayectoria científica incluye estancias internacionales y participación en congresos especializados en química hidrotérmica y procesamiento de materiales.Con el paso del tiempo, decidí ampliar el impacto de la ciencia más allá del laboratorio, integrando investigación, educación y diseño estratégico de experiencias de aprendizaje. He desarrollado e implementado programas académicos basados en metodologías activas y enfoque STEAM, vinculando teoría y práctica para fortalecer pensamiento crítico, innovación y bienestar integral en estudiantes de ingeniería, diseño y arquitectura.Soy fundadora de Co-Crea STEAM

Nosotras es un espacio de colaboración dentro de Vanguardia, para conocer opiniones de mujeres diversas, libres, furiosas, críticas, creativas e incontenibles. .

Históricamente, el “nosotros” dominó la opinión pública. El “nosotras” es un gesto de presencia política. No es solo identidad: es disputa por la voz. Cuando una mujer escribe “nosotras”, no pide permiso para representar; se asume como parte de una conversación colectiva.