NosotrAs y los cuidados: Cuando maternidad y trabajo son un acto de equilibrio

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Las madres trabajadoras sostienen la economía y el hogar al mismo tiempo. La corresponsabilidad sigue siendo la gran deuda social

8 marzo 2026
NosotrAs y los cuidados: Cuando maternidad y trabajo son un acto de equilibrio

Cuando pienso en Saltillo, pienso en su gente trabajadora, en ese orgullo norteño, pero también en las madres que cada mañana cruzan la ciudad con el corazón dividido: pendiente si su hijo comió, si se sintió mejor; la otra va manejando, tratando de concentrarse en la junta de las nueve. Llevan quince minutos en el trabajo y ya cumplieron media jornada en casa. Son las malabaristas del desierto, las que intentan compaginar dos vidas en un solo cuerpo.

Vivir en una ciudad industrial tiene paradojas, nos ofrece oportunidades que otras regiones buscan. Las mujeres están en líneas de producción, laboratorios y gerencias. El mismo modelo que nos jala al trabajo nos empuja contra un muro al llegar a casa: la maternidad sigue siendo, en la práctica, una responsabilidad casi exclusivamente nuestra.

La carga física es la más visible: llegar después de un turno de ocho o diez horas, encontrar la comida por hacer, los uniformes sin lavar, la tarea escolar. También hay otra más silenciosa: la carga mental, esa agenda invisible con consultas, juntas escolares, cumpleaños, zapatos por comprar, el refrigerador vacío, esa no descansa.

Estudios recientes revelan que muchas mujeres dedican entre 30 y 40 horas semanales a labores domésticas no remuneradas, además de su jornada formal. Dos empleos completos, una de cada tres ha considerado renunciar, migran al comercio informal, emprenden desde casa. No por convicción, sino porque la formalidad no les dio flexibilidad para seguir siendo madres.

¿Cómo le hacemos entonces las que nos quedamos? La respuesta es la red de apoyo que tiene rostro de mujer: la abuela, ahora cría nietos para que su hija trabaje. Las tías, hermanas, vecinas que recogen al niño cuando el tiempo no alcanza. Esta red tejida entre mujeres es columna vertebral de la economía local, aunque no aparezca en el PIB, una red que se sostiene sobre otras mujeres, y no todas tienen esa fortuna.

Hay quienes llegaron solas a esta ciudad, mujeres foráneas, que encontraron una oportunidad laboral y construyeron aquí su hogar, pero no tienen a la abuela cerca. Para ellas, el costo se multiplica: pagan guarderías, niñeras, transporte. Y cargan con ese miedo silencioso: que el niño se enferme, que la escuela llame, que algo se rompa justo cuando están del otro lado de la ciudad, sin respaldo.

Hay señales de cambio, más empresas en Saltillo comienzan a preguntarse si no es mejor retener a una buena trabajadora que perderla por horarios rígidos. Algunas han implementado guarderías dentro de las plantas. Otras exploran horarios flexibles o salir temprano y compensar desde casa. Pasos pequeños que hacen la diferencia.

Este asunto no es solo de mujeres. La maternidad no es obstáculo, sino una realidad social que requiere corresponsabilidad. No se trata de “ayudar” en casa; se trata de hacerse cargo. Los hombres deben preguntarse qué hacen para compartir esa carga. Las empresas y el gobierno deben construir los puentes que faltan: políticas que visibilicen la parentalidad conjunta.

Cuando vean a esas mujeres corriendo por Saltillo con el niño de la mano y el uniforme puesto, recuerden que no hacen malabares por diversión. Sostienen la economía de esta ciudad y el futuro de sus hijos. La pregunta es: ¿cuándo estaremos listos como sociedad para sostenerlas también a ellas?

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Griselda de Jesús Granados Udave
Profesora Investigadora en la UAdeC, con doctorado en Ciencias Sociales. Su línea de investigación aborda los factores psicosociales que impactan la salud mental y el bienestar de mujeres y población trabajadora en Saltillo. Ha impulsado proyectos que conectan la academia con la realidad laboral, incluyendo el congreso Epicentro Empresarial, humanizando las organizaciones. Su trayectoria laboral y académica refleja el compromiso de generar conocimiento aplicado que transforme entornos y fortalezca el desarrollo integral de las mujeres en nuestra ciudad.

Nosotras es un espacio de colaboración dentro de Vanguardia, para conocer opiniones de mujeres diversas, libres, furiosas, críticas, creativas e incontenibles. .

Históricamente, el “nosotros” dominó la opinión pública. El “nosotras” es un gesto de presencia política. No es solo identidad: es disputa por la voz. Cuando una mujer escribe “nosotras”, no pide permiso para representar; se asume como parte de una conversación colectiva.