Mirador 11/02/2021

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Politicón
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Malbéne se califica a sí mismo de “teólogo sin teología”. Con frecuencia la forma en que se conduce escandaliza a sus colegas. Por ejemplo, tiene pública amistad con Jean Cusset, quien más de una vez ha dicho que los libros de teología deberían ponerse en el estante correspondiente a la literatura de ficción.

En su más reciente artículo para la revista Lumen el lovaniense afirma que admira mucho a los ateos. “Son tan seguros de sí mismos –dice- que no necesitan asideros para ir por esta vida, quizá porque no creen que haya otra”. Añade: “Yo voy por el mundo con mi inseguridad a cuestas. Para que me ayude a cargarla me hace falta creer en alguien superior a mí. La fe viene en mi auxilio, sobre todo en los días oscuros, cuando la enfermedad, cuando los sufrimientos, cuando la soledad… Los ateos, en cambio, se bastan a sí mismos, y no requieren muletas o bastón para el camino”.

Los malquerientes de Malbéne reprobarán seguramente las palabras que dedica a los ateos, y más cuando las termina con esta consideración: “Lo de ellos es el pensamiento; lo mío el sentimiento”.

 

¡Hasta mañana!...

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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