Ricardo Darín, un galán sin pretenderlo

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/ 13 junio 2011

    De "galancito" de telenovelas a protagonista de algunas de las mejores historias del cine argentino de los últimos años, Ricardo Darín ha pasado 44 de sus 54 años actuando.

    Madrid, España.- Con apenas 10 años pisó por primera vez las tablas de un teatro, pero sería una década después cuando el nombre de Ricardo Darín se hizo familiar en Argentina gracias a su éxito en diversas telenovelas. De ahí saltó al teatro junto a un grupo de actores jóvenes a los que se empezó a conocer como "los galancitos" y entre los que estaba Carlos Calvo y Darío Grandinetti.

    Desde entonces ha pasado mucho tiempo y muchos proyectos, pero Darín no está muy seguro de su propia evolución. "No sé si he crecido, evolucionado o involucionado", afirma risueño en una entrevista con Efe en Madrid.

    Lo que sí tiene claro es que en sus interpretaciones sale a relucir "el kilometraje andado, la experiencia", pero sobre todo las "grandes decepciones amorosas". Todo ello necesario en una profesión, la de actor, que necesita de muchas vivencias para que tenga el realismo necesario. El que a Darín le permitió salirse del esquema de galán para poder realizar otros papeles.
     
    "EL HIJO DE LA NOVIA", PUNTO DE INFLEXION
     
    El primero, "Nueve reinas" (2000), una película de timadores timados que fue un sonoro éxito en Argentina y que triunfó fuera después de que Darín fuera "descubierto" en "El hijo de la novia" (2001), su primer gran éxito internacional, respaldado por una nominación al Oscar como mejor película extranjera.

    No lo ganó, pero puso a Darín en el punto de mira del cine latinoamericano. Y ello gracias a la segunda colaboración con el que es sin duda su director fetiche, Juan José Campanella. Ya habían hecho "El mismo amor, la misma lluvia" (1999) y aún les quedaban varias importantes colaboraciones por delante.

    Una relación que Darín califica como "un caso particular".

    "Yo sé que el personaje que generalmente me ofrece ha sido escrito casi para mí. Es un doble compromiso porque, por un lado, tengo una gran relación con él, somos amigos, compañeros, colegas, hemos hecho muchos trabajos juntos. Pero siempre existe esa primera sensación de preguntarse si me gustará no me gustará. Y si no me gusta qué hago, cómo salgo de ésta. Pero siempre me gusta".

    Repitió con Campanella en "Luna de Avellaneda" (2004), después de un proyecto más arriesgado y comprometido políticamente, "Kamchatka", de Marcelo Piñeyro y con Cecilia Roth. Una huida de la Argentina de la dictadura.
     
    "ARTE" Y LA EXPLOSION DE "EL SECRETO DE SUS OJOS"
     
    Pero por aquella época ya estaba comprometido al cien por cien con el teatro. En 1989 estrenó "Arte", de Yasmina Reza, y estuvo representándola en Argentina durante cinco años junto a Oscar Martínez y Germán Palacios. Saltó a España con el mismo éxito e incluso recuperó la obra en 2009 para nuevas representaciones.

    Porque Darín adora el teatro, sus tiempos y la adrenalina que le genera. "Me gusta expresarme en términos de tiempos más amables. La  televisión exige mucho. Me gustan más los tiempos del cine. Pero sobre todo el teatro, que te deja meses para desarrollar un papel".

    Lo compara con las relaciones humanas y con las grandes decepciones amorosas, que te hacen crecer. "Hay algo en el teatro que lo convierte en una situación más riesgosa", y eso es justo lo que busca Darín como actor.

    "Soy de los que cree que estamos de alguna forma obligados los actores a tomar riesgos porque es la forma en que demostramos a la audiencia, al espectador, que estamos en movimiento, que no estamos instalados en una posición cómoda, tratando de sacar provecho de nada".

    Y en ese esquema se inscribe su gusto por las óperas primas -"para mí lo primero es la idea. Luego el desarrollo y tratamiento más profundizado"- y por los proyectos que le aporten algo.

    Con esas premisas ha elegido todo tipo de trabajos en su carrera. "El Aura" (2005; "La educación de las hadas" (2006), dirigida por el español José Luis Cuerda; "La señal" (2007), que acabó dirigiendo por el fallecimiento de su gran amigo Eduardo Mignogna o la dramática "XXY" (2007) sobre la compleja sexualidad de una adolescente.

    Hasta llegar a "El secreto de sus ojos", de nuevo con Campanella, y acompañado por Soledad Villamil. Una historia de crímenes y de amor que batió récords de taquilla, ganó el Oscar para Argentina e hizo de Darín una estrella en mayúsculas.

    Pero él juega a no darse cuenta.
     
    CON LOS PIES EN LA TIERRA
     
    "No soy muy ambicioso en términos laborales. He tenido siempre mucha más suerte de la que merezco. Una parte de mi ser ha inhibido la voracidad de la ambición y sigo interesándome por las mismas cosas. No quiero hacer de Jesús de Nazaret o del Cid Campeador", asegura convencido.

    Escoge los papeles no por su importancia ni por el éxito que le puedan dar, si no por la primera impresión que le produce una historia al leerla.

    Esa fue la razón de su participación en "Un cuento chino", una historia sencilla y pequeña, dirigida por Sebastián Borensztein en la que interpreta a Roberto, un ferretero hosco y huraño muy lejos de su personalidad real.

    Eso hace más fácil para un actor acometer un trabajo que en los casos en los que el personaje se acerca más a ellos mismos. Aunque Darín reconoce que "la sensación personal sobre uno mismo es muy subjetiva".

    Y pone como ejemplo la inconsciencia personal del paso del tiempo. "Uno se va enterando de que va envejeciendo en el espejo".

    Mientras eso pasa, continúa buscando proyectos que le seduzcan, como el que prepara con Walter Salles. Y sigue buscando tiempo para dedicar a su familia -su esposa, Florencia Blas, y sus dos hijos, Ricardo (también actor) y Clara-.

    Sin dejar de sonreír y repitiendo una y otra vez lo afortunado que se siente.

    DESTACADOS:

    * Ricardo Darín comenzó en el cine a los 10 años y a los 20 se convirtió en todo un fenómeno en Argentina como parte de un grupo conocido como "los galancitos".

    * "Nueve reinas" y "El hijo de la novia" le dieron a conocer a nivel internacional.

    * El éxito mundial de "El secreto de sus ojos", de su admirado Juan José Campanella, no le ha hecho perder la perspectiva y ahora vuelve con un proyecto pequeño, "Un cuento chino".

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