México y sus directores quieren animar el cine 3D

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/ 1 agosto 2011

El cineasta, Carlos Carrera, afirma que la falta de recursos mantiene anclada a esa industria, iniciada en el país a principios del siglo pasado

CIUDAD DE MÉXICO.- Con pocos proyectos en cartera, reducido presupuesto y una industria que crece a paso lento en territorio mexicano, directores y realizadores, insisten en que la veta de la animación nacional cuenta con talento para ganarse un pedazo del mercado global, que topará 170 billones de dólares en 2013.

Para el cineasta Carlos Carrera, director de la cinta El crimen del padre Amaro, apostar por películas de animación en tercera dimensión (3D) representa un avance en la industria del cine mexicano, que a pesar de contar tradición e historia no ha logrado despegar de cara a proyectos más sofisticados por carencias de presupuesto, dado que una cinta en 3D equivale a una factura mínima de dos millones de dólares.

El director y realizador afirma que "hay talento mexicano, pero la animación en México tiene el mismo problema que el resto de la industria del cine en nuestro país, hace falta difusión y presupuesto necesario para estos proyectos que son más caros que hacer una cinta convencional".

Iniciativas de esta índole ya se han emprendido en el mercado nacional desde 2005, con cintas como Una película de huevos,  la cual tuvo un costo de 1.7 millones de dólares.

Ana, cinta de Carrera, es la apuesta más nueva de la industria de animación 3D nacional, con la que el director espera ver crecer el reconocimiento al talento hecho en México y consolidarse en muestras de cine internacional.

De acuerdo con el reporte de 2011 publicado por Research and Marketsen torno a la industria de animación en términos globales, la factura del mercado mundial de animación llegará a 170 billones de dólares en 2013, impulsada por creaciones provenientes de Estados Unidos, Canadá, Japón, Francia, Gran Bretaña y Alemania.

Durante 2010, en Estados Unidos se produjeron 38 filmes creados con diferentes tipos de animación, lo que representó 30.87 por ciento de las ganancias totales de la industria cinematográfica en ese país.

La oportunidad que los cineastas y realizadores ven en este mercado son las ganancias que se pueden obtener, no sólo por la venta de boletos de la cinta en taquilla, sino por la comercialización de licencias y productos derivados de los personajes y temática del filme.

Para conseguir un pedazo del pastel animado mundial, Carlos Carrera cuenta con un equipo de treinta realizadores, en el que 95 por ciento de ellos son mexicanos, equipo con el que Ana fue mostrada en adelanto durante la muestra del Festival Internacional de Cine de Cannes de 2010 con buena aceptación, y aunque aún no concluye su producción, su realizador ya piensa en distribuirla a nivel global.

 

Historia añeja

De acuerdo con la revista especializada Cineanimado, entre 1916 y 1917 surgió la primera producción de este tipo en México, de la que se tenga referencia. Se trata del cortometraje titulado Mi sueño.

Aunque se desconoce el nombre del autor, se sabe que el general carrancista Salvador Alvarado mandó realizar este cortometraje de ocho minutos de duración basado en un escrito homónimo propio donde plasmaba sus sueños de ver el progreso de su natal Yucatán.

Fue hasta la década de los 30 cuando se formó el primer estudio de animación en forma. Su nombre fue AVA y en él participaron Alfonso Vergara Andrade, Francisco Gómez y Antonio Chavira.

Entre 1935 y 1939 fueron creados ahí los cortos animados Paco Perico,El tesoro de Moctezuma, Los cinco cabritos y el lobo, El jaripeo, La cucaracha, Una noche de Posadas y La vida de las abejas.

Todas esas producciones tenían una notable influencia estadunidense en el diseño de personajes, pero que intentaban retomar un contexto mexicano.

Caricolor, Dibujos Animados de México, Dasa y Val Mar son los nombres de algunos otros estudios, surgidos a partir de entonces, que se dedicaron a la maquila de series animadas estadunidenses, como La mujer maravilla.

En la década de 1980 tomaron ímpetu las producciones independientes, pero a partir de 1994, con la aparición de El héroe, de Carlos Carrera, la animación mexicana comenzó a tomar mayor fuerza. Muchos jóvenes se animaron a incursionar en el arte de animar, lo que impulsó las producciones en el país a tal grado que los últimos años se han generado más largometrajes que en los casi 70 años anteriores.

Estas producciones han comenzado a impulsar una industria representada por estudios como: Animex 2D, Anima y Huevo Cartoon, que junto con artistas independientes están luchando por construir los cimientos de una industria estable y reconocida.

Excélsior es el segundo periódico más antiguo de la Ciudad de México, después de El Universal. Fue fundado por Rafael Alducin y su primer número circuló el 18 de marzo de 1917.

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