Artistas auto destructivos
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Con una vida llena de excesos, Lindsay Lohan, Charlie Sheen y britney Spears parecen ser sus peores enemigos; a algunos les ha costado hasta la vida
México.- Pareciera que tienen todo: son bellos, famosos, con cuentas millonarias en los bancos, frecuentan los lugares de moda, idolatrados por miles de personas en el mundo y basta con manifestar que desean algo para obtenerlo. Pero esto parece no garantizarles la felicidad, ya que todos estos actores y cantantes han tenido una vida azarosa y conflictiva, cuyas consecuencias los han llevado de la cima al sótano del mundo.
Un claro ejemplo de ello es la recién fallecida Amy Winehouse, quien al momento de su muerte contaba con 27 años de edad y se encontraba en una etapa excelente de su carrera a pesar de no haber publicado un disco desde 2006. Su historia está llena de escándalos, problemas legales e intentos de rehabilitación debido a su adicción al alcohol y las drogas, en las cuales fue iniciada por su ex esposo, el cantante Blake Fielder-Civil.
A esto se sumaron cuadros de depresión y trastornos alimenticios de la cantante. Esta forma de actuar la llevó a la tumba el 23 de julio pasado.
Quien también se encuentra en el ojo del huracán es la actriz y cantante Lindsay Lohan, considerada como una de las más grandes promesas del cine gracias a la película Juego de gemelas (1998), donde realizó un papel doble. Actualmente no logra retomar el camino de su carrera.
Desde 2007, cuando fue detenida por conducir ebria, su entrada y salida de las cortes no han terminado hasta el día de hoy. Gracias a los paparazzi se ha podido ver a Lohan en situaciones deplorables, desde caer alcoholizada hasta esparcir cocaína o esconderla en sus zapatos, sin mencionar sus inestables relaciones amorosas, la cancelación de muchos proyectos de trabajo y sus fracasos de rehabilitación, así como padecer anorexia y robar un collar en una joyería.
En el lado oscuro
La doctora Lucero González Franco Haghenbeck, de la Universidad Iberoamericana, explica en su artículo "Comportamiento autodestructivo indirecto y rasgos de personalidad", que esta clase de conductas, por su carácter repetitivo, llega a convertirse en hábito. Pero asegura que es la manifestación del deseo de la persona por mantener el control ante situaciones externas, además de que es una forma de evitar el dolor; pero todo se hace de una manera inconsciente y su secuelas se ven a largo plazo.
"El daño se produce poco a poco cada vez que se presenta la conducta, como en el consumo de tabaco, alcohol y drogas, alteraciones del cuerpo (tatuajes, piercings, etcétera), trastornos de la alimentación (obesidad, anorexia y bulimia) y relaciones sexuales de alto riesgo. El daño es potencial por la repetición de la conducta y el aumento del riesgo. Se presenta en apuestas, actos delictivos leves, accidentes y deportes de alto riesgo", explica Lucero González.
A este perfil corresponden muchos de los famosos que a pesar de su éxito mantienen una forma de actuar intensa y llena de excesos, entre ellos el polémico Charlie Sheen, quien ha protagonizado maratónicas borracheras, noches de sexo con prostitutas y destrozos de habitaciones, pleitos laborales y familiares y arrestos, por lo que ha perdido el trabajo (salió de la serie Two and a Half Men, donde era el mejor pagado), a sus parejas y hasta sus hijos.