Ana Frank sube al escenario
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La niña judía nacida en Fráncfort se ocultó durante dos años de la persecución nazi escondida con su familia en la "casa de atrás", en Ámsterdam.
Ámsterdam, Holanda.- La de "Ana" es una producción de superlativos: estreno mundial con un teatro construido a propósito para su puesta en escena, un gigantesco espectáculo multimedia y una historia que conmueve al mundo.
El jueves, el Teatro Ámsterdam de la capital holandesa acogerá por primera vez sobre las tablas la historia narrada en el famoso "Diario de Ana Frank". Y si ya resulta arriesgado ofrecer un espectáculo sobre el Holocausto, no lo es menos el escenario.
La productora Imagine Nation hizo que se construyera con vidrio y acero como elementos principales en el antiguo puerto maderero de Ámsterdam. Un mero vistazo desde la entrada ya deja sin respiración, pues la mirada se pierde a lo lejos hacía el lago Ij y sus embarcaciones.
El teatro se construyó en medio de la crisis y en una época de ajuste en los presupuestos culturales. "Sin subvenciones ni patrocinadores", apunta el productor Robin de Levita, sin dar cifras. "Si no, parece que todo gira en torno al dinero", explica.
El fondo Ana Frank en Basilea, propietario de los derechos del diario, encargó la tarea a los productores y pidió a una pareja de autores holandeses, Leon de Winter y Hessica Durlacher, que adaptaran el texto. La única versión teatral del diario data de 1955 y resultaba obsoleta. Además, ahora se utilizaron por primera vez los textos originales.
"Qué tarea, qué responsabilidad", fue el primer pensamiento que se le cruzó a De Winter. "Ana Frank se ha convertido en todo un símbolo mundial" cuya historia es conocida por prácticamente todo el mundo, como una especie de mito, añade el escritor.
La niña judía nacida en Fráncfort se ocultó durante dos años de la persecución nazi escondida con su familia en la "casa de atrás", en Ámsterdam. Tras ser delatados fueron deportados a un campo de concentración. Ana murió a la edad de 15 años en Bergen-Belsen, sólo sobrevivió su padre, Otto, que en 1947 publicó el diario de la niña.
La "casa de atrás", situada junto al céntrico canal Prinsengracht de la capital holandesa, recibe cada año más de un millón de visitas. "Es un mausoleo", señala De Winter. "Cobró vida en el diario", añade. Y en este sentido, la obra teatral contribuye a que la historia de Ana no se "fosilice".
Sobre las tablas se verá la evolución de Ana, que pasa de ser una niña alegre y peculiar a una escritora bajo la sombra del miedo y la amenaza permanentes. Para ello se ha construido un escenario gigante, entre ocho y diez veces superior a lo habitual, que reproduce fielmente el escondite junto al Prinsengracht.
Grandes pantallas reproducirán imágenes históricas y videos, con el objetivo de que el público pueda compartir la experiencia como si estuviera ocurriendo realmente. "Se los impulsará a meterse en la historia", promete el productor.
Una puesta en escena semejante no parece casar bien con un tema tan doloroso como el Holocausto. Por eso, hay quienes critican que Ana Frank no encaja con una velada teatral con champán. Pero autores y productores rechazan esta posición: será una "presentación absolutamente íntegra", sostienen. Durante los ensayos, todo el equipo viajó a Auschwitz. "Allí, la historia se hizo muy real", apunta De Levita.
"Ana" estará al menos dos años en cartel. Aunque se presenta en holandés, el productor espera también que atraiga al público internacional, que podrá seguirla en inglés y alemán gracias a una aplicación de Ipad. "Es lo más importante y lo más difícil que jamás he hecho", señala De Levita. "Y espero que también sea lo mejor".
Por Annette Birschel/DPA