Mandarinas en enero

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Artes
/ 25 enero 2021

-Ve por mandarinas.

Me dijo mi madre.

Dejé el café a su lado. Allá voy. 

Cuelgan del árbol, olorosas, las mandarinas. 

Es enero y el árbol que plantara ella, hace años, es ahora  alto y sigue regalando frutos, tantos, que si en el jardín, uno posa la mirada en su dirección, el color aleonado inunda los ojos.

Estuve cortando numerosas esferas olorosas. Y todavía seguía el abrazo del color entre sus hojas y en el viento. Ese aroma y sus aceites que caen sobre el rostro mientras desprendo sus cuerpos acidulados.

Entré con una bolsa plena.

-Uy, me ha dado para regalar este arbolito. Bolsas y bolsas salen. Los vecinos vienen por sus mandarinas y mira, siguen allí. No se acaban.

Ah, y pásate para atrás. Llévate toronjas también.

Entonces volví a andar como en la infancia, eligiendo algunos y dejando otros para que crecieran más, o simplemente, para no dejar a mi madre sin sus tesoros.

Ambos frutos esplendentes: la toronja pálida, apenas de un verde suave por fuera y por dentro de un sonrosado delicado que dejaba hincar los dientes. Seda entre los labios. La mandarina explota entre los dientes. ¡Agua, es agua con otros vestidos nutritivos!

Escucho a mi madre mientras come un dátil con la taza de café:

-Yo allí las dejo, solo corto las mandarinas que me voy a comer, y mira que ya viene la poda ahora en febrero. Oye ¿Y si le preguntas a alguien si hago bien en dejar las mandarinas allí? 

Pensaba que podían interferir con la floración ya próxima.  Así que pude escribirle a un amigo experto. “Sin problema. Pueden permanecer allí”, contestó. Así que las mandarinas siguen colgando en el árbol. Me ha dicho mi madre que le ha pedido a mi tío que bajara más mandarinas para mí. Él las traerá a Saltillo.

Qué lujo ese árbol. Qué lujo de mundo, esos árboles frutales.

Sin refrigerador, sin incluso el hueco de algún hermoso frutero, mi madre toma frescas las mandarinas. Comida de reina, o precisaría, comida para un ser humano pleno, de esa tribu que ha cultivado y ha visto crecer milpas; de esa gente que escucha las estaciones, que conversa con los ritmos de la tierra.

claudiadesierto@gmail.com

Nacida en Monclova, Coahuila. México, en Junio 3 de 1969. Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Maestra en Historia de la Sociedad Contemporánea. Doctora en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario. Ha publicado entre otros, “Los frutos del sol“ (Castillo MacMillan 2005) libro infantil y poemarios entre los que figuran Casa de sol (FECA-CONACULTA 1995), “Ruido de hormigas“ (Gatsby Ediciones, 2005), Carne para las flores, antología personal (Aullido libros, España 2011), Las flores desenfundan sus espinas, antología personal (Secretaría de Cultura de Coahuila, 2013) y “Donde la piel“ (Mantis Editores/CONARTE, 2019). Aparece en “Anuario de poesía mexicana“ (Fondo de Cultura Económica, 2006).

Obtuvo el primer lugar en fotografía Coahuila luz y forma 2003. En poesía, recibió beca del FONCA, estímulos como joven creadora y como creadora con trayectoria del FECA y del PECDA en varias ocasiones. Fue becaria FORCA-Noreste 2011-2012, en Lima, Perú donde impartió talleres sobre poesía objetual. Como invitada de honor del Festival Internacional de Teatro Tánger 2013 en Marruecos, se leyó su poesía traducida al árabe. Parte de su trabajo también tiene versiones en inglés, alemán, portugués y francés. Entre las revistas en las que ha publicado, destacan el número inaugural de la revista de poesía contemporánea de Valencia “21veintiúnversos“, ( octubre de (2015), y “Lichtungen“ (noviembre de 2016) en el apartado “Literatura del norte de México“, en el que sus poemas fueron traducidos por Christoph Janacs.

Fotografías medio ambientales, video poemas y atmósferas sonoras fueron exhibidos en la Galería Mohammed Drissi de Tánger (Julio-agosto 2021). Participó en la muestra de arte coahuilense titulada Segar el mar, dentro del 49 Festival Cervantino. Parte de su trabajo se encuentra en el portal virtual www.thenatureofcities.com, al lado de artistas medio ambientales del mundo. Actualmente es Directora de Divulgación Científica en el Museo del Desierto.

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