Las poetas prostitutas chinas: Nostalgia interminable

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/ 14 octubre 2021

Entre las historias de las poetas está la de una mujer sin nombre, solo conocida como “Prostituta de Taiyuan” en el siglo IX...

Son impresionantes los números en la historia de la poesía china. Desde la antigüedad, casi dos mil años antes de Cristo, se han registrado cerca de diez mil poetas. Únicamente en la Dinastía Tang (618-907) se escribieron 48 mil 900 poemas, aunque solo podamos recodar algunos nombres de este periodo de esplendor, como el gran Li Po, Du Fu o Han Yu. Guojian Chen comparte estas cifras en su libro “Antología de poetas prostitutas chinas. Siglo V – Siglo XXI” (Visor, 2011), un espacio para conocer la voz de las mujeres que fueron orilladas, por la marginación y la desigualdad, a ejercer la prostitución. Al menos se han documentado 200 autoras en estas condiciones y su obra tiene una fortaleza única.

Era natural que las matronas inteligentes escogieran y contrataran a jóvenes nacidas en familias cultas pero venidas a bajo por alguna circunstancia. Además también seleccionaban a niñas hermosas y listas para que recibieran una educación adecuada, que estudiaran la poesía y aprendieran a versificar, cantar y a bailar, a fin de captar una clientela exquisita y solvente, y así aparecieron poetas prostitutas, que hubiera sido imposible de existir en otros ámbitos, en otros sitios del mundo”, explica Chen. Tradicionalmente, la visión masculina de las prostitutas ha romantizado esta “profesión” en la literatura y en la historia a través del tiempo. Pero la realidad de estas jóvenes era cruel y difícil, entre el abuso, la explotación y el señalamiento social. Muchas lucharon para salir de la prostitución y lo consiguieron.

La escritora más famosa de la Dinastía Tang fue Xue Tao (768-832). Forzada por las circunstancias tras la muerte de su padre, trabajó como “cantante-prostituta”. Logró mejorar su situación y durante muchos años fue admirada por sus versos. Hay una constante en la poesía de Xue Tao que se hermana con la de otras poetas: la nostalgia, la tristeza y la separación de los amantes: “A partir de esta noche nos separan mil leguas. / Larga como gran muralla la pesadilla de la ausencia”, detalla. Otra voz impactante es la de Guan Panpan (siglo VII). Chen cuenta que el ministro Zhang Jian “la tomó como concubina y construyó la Mansión de las Golondrinas para ella. Once años después del fallecimiento de Zhang, Guan escribió estos poemas en memoria de su esposo y más tarde se suicidó”. Entre los pasajes se lee: “Han pasado diez años / desde que te enterraron / con tu espada y tus pertenencias. / Nadie ha vuelto a oír mis canciones, / ver mi cara pintada, / ni oler el perfume de mis mangas rojas”.

Entre las historias de las poetas está la de una mujer sin nombre, solo conocida como “Prostituta de Taiyuan” en el siglo IX. Su amante la dejó para irse a trabajar a otra ciudad y ella, enferma antes de morir, le dedica: “Tras tu partida se va perdiendo mi lozanía, / mitad por añoranza mitad por resentimiento. / Cuando regreses y quieras verme, / no encontrarás más que mis cabellos / guardados en mi estuche de joyas”. Zhang Yaotiao, en el mismo siglo, escribe sobre el abandono, para mostrar su “honda tristeza”.

Wu Shuji, (siglo XII), titula un poema como “Nostalgias interminables”. Dos palabras que podrían ser el corazón de la poesía escrita por estas mujeres prostitutas. Qi Yingyun (siglo XIV) dice, tras despedir a su amor: “¡Cuánto desearía que mis copiosas lágrimas / se convirtieran en una furiosa tormenta / que impidiera que partieses mañana!”. Wu Shuji (siglo XII), encarcelada injustamente, compone unos versos para comprobar que es poeta. Sale libre. Wang Wei habla sobre el dolor y la distancia. Dice que su llanto desborda el arroyo, “tanto, que sería imposible / medir su profundidad”. En la antología resurge el conflicto femenino de la espera. Estas mujeres no tejen sudarios, como Penélope, pero dejan poemas para que su emoción perdure. Con la palabra, pelean por su humanidad en obras de corto aliento que durante los últimos años se han rescatado del olvido.