Lei Jun, el Steve Jobs oriental
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Empresario del año 2014, según la revista económica Forbes, su compañía de móviles, Xiaomi, está en al tercer lugar mundial en ventas de celulares.
Madrid, España.- Imitador de Steve Jobs a la hora de vestir -vaqueros, camisas oscuras-, Lei Jun aborrece que comparen su firma comercial con la multinacional de la manzana mordida.
Tiene 45 años y pertenece a esa nueva generación de gurús chinos de la informática que, como sus amigos y rivales Pony Ma, Robin Li o Jack Ma, están dando tanto que hablar.
Para Xiaomi, la empresa que dirige Lei Jun, 2014 fue en verdad el de la explosión, ya que fue declarada la compañía emergente de mayor valor del año. Además ese año fue cuando dio su primer salto internacional, comenzando a vender con éxito en mercados asiáticos como Malasia, Indonesia, India, Singapur y Filipinas.
Ello coincidió con la llegada a la firma del directivo brasileño Hugo Barra, quien dejó por sorpresa la vicepresidencia de Google para asumir las operaciones internacionales de Xiaomi.
Barra ha sido el gran encargado de diseñar una estrategia para que la marca de Lei llegue pronto a Europa y EU, donde medios especializados y páginas de internet tecnológicas ya siguen con pasión cada lanzamiento de nuevos productos de la firma.
Los medios norteamericanos no dudan en referirse a los teléfonos inteligentes de Xiaomi como "los mejores móviles no a la venta en EU".
EMPRESARIO TODOTERRENO
Nacido el 16 de diciembre de 1969 en la ciudad de Xiantao, en la provincia central china de Hubei, Lei tiene, pese a su relativa juventud, Â más de 20 años de experiencia en el competitivo mundo de la tecnología.
Tras licenciarse en ingeniería por la Universidad de Wuhan, en su provincia natal, comenzó a trabajar en 1992 para Kingsoft, firma especializada en software y conocida por sus programas de edición de textos, antivirus o juegos.
En 1998 ya era el presidente de la compañía, un puesto que abandonó en 2007. Antes, en el año 2000, fundaba JoYo, una librería online que, ocho años después, vendería a Amazon por 75 millones de dólares.
También en 2008 comenzó a presidir UCWeb, un navegador para móviles, y el 6 de abril de 2010, finalmente, fundó con su amigo Lin Bin la compañía Xiaomi.
Es por tanto un empresario todoterreno, sin miedo al fracaso o a experimentar, que ha pasado por todos los sectores posibles del mundo tecnológico, desde el software al hardware, el comercio electrónico, los móviles o los ordenadores.
Esto explica en parte la original estrategia que Lei sigue en Xiaomi, muy diferente a la de esa Apple con la que tantas veces es comparado. "Somos en realidad una firma de internet, que, a partir de un negocio iniciado en móviles, quiere luego vender en la red", defiende el empresario.
A primera vista, sin embargo, es fácil comparar a ambas, dado el interés que siempre pone Lei en imitar, cuando no a parodiar, a Jobs en las formas.
En las presentaciones de los productos de Xiaomi, que suelen escenificarse en el Centro de Convenciones de la Zona Olímpica de Pekín, Lei Jun se presenta enfundado en vaqueros y con jersey oscuro de cuello largo.
Camina por el escenario con lentitud, da vueltas a la tarima mientras ofrece una charla sobre la importancia de la conectividad y, finalmente, Â muestra al público la nueva propuesta de Xiaomi, acompañada de grandes fotografías.
El empresario chino es un admirador confeso del fundador californiano de Apple, a quien también se asemeja por su carácter obsesivo por el trabajo (dicen que trabaja 100 horas semanales, lo que no debe de ser fácil de compaginar con una esposa y dos hijos).
OBJETIVO: VENDER 100 MILLONES DE MÓVILES
Sin embargo, hay otros aspectos en los que Lei Jun difiere mucho de Jobs. De hecho, él mismo asegura que los que comparan a Xiaomi con Apple no entendían realmente a su empresa y que, en todo caso, si tan interesada está la prensa por buscarle parecidos, deberían apuntar mejor a Google o Amazon.
De ambas comparte, por ejemplo, la pasión por invertir en toda clase de proyectos y "start up", con decenas de proyectos de otras firmas en su cartera.
Según Lei, el gran objetivo de su empresa, a largo plazo, no es vender móviles, sino los servicios y el software que van dentro de ellos y que, si todo va bien, irán surgiendo de estas inversiones. "Microsoft solía vender Windows en una caja con un CD, ¿acaso eso la convertía en una empresa de cajas?", defendió el pasado año en una conferencia sectorial.
Pese a esta visión a largo plazo, lo cierto es que los móviles son por ahora el producto estrella de Xiaomi, que pasó de vender 600.000 celulares en 2011, el año en el que salió el primero de sus modelos, a 20 millones en 2013 y más de 60 millones en 2014. Para este año el objetivo es superar los 100 millones.
Con una calidad en muchos aspectos comparable a un Samsung de gama alta o un iPhone, los Xiaomi se venden a precios mucho más baratos, de entre 100 y 350 dólares o euros.
¿El secreto? Inversión mínima en publicidad y en distribución por parte de esta empresa, que no tiene tiendas propias y vende el 70 por ciento de sus productos a través de las webs de comercio electrónico.
No paga anuncios en televisión, prensa o carteles publicitarios: solo lo hace puntualmente en redes sociales, y confía, sobre todo, en la promoción que sus usuarios dan de sus productos a sus círculos más cercanos.
"Nuestro primer anuncio televisivo se emitió el mes pasado, para el Año Nuevo chino, pero por lo demás no nos publicitamos apenas", comenta a Efe la directora general para marketing global, Joy Han.
Un recurso al que Xiaomi sí suele acudir son las ventas relámpago en las que un móvil o tableta se ofrecen a un precio especialmente bajo en un lapso de tiempo determinado: con esta estratagema la firma de Lei Jun ha llegado a vender 100,000 aparatos en una "flash sale" por internet de tan solo 90 segundos.
Conviene recordar que Xiaomi no solo son móviles y tabletas, sino también pulseras inteligentes para medir las pulsaciones, purificadores de aire (gran negocio en las contaminadas ciudades chinas) y quizá en el futuro, hasta automóviles eléctricos, si los rumores que a ello apuntan acaban materializándose.
Además, el primer producto de la firma, antes que el primer móvil saliera al mercado en agosto de 2011, fue el sistema operativo para móviles MiUi, basado en el Android de Google, con el que es compatible.
BAJO PRECIO, GRAN CALIDAD
Bajo precio no significa baja calidad, ya que Xiaomi cuida mucho la mejora de sus productos, y es más, lo hace de una semana para otra, teniendo en cuenta las sugerencias u opiniones que los clientes dejan en las redes sociales o en los buzones electrónicos de sugerencias.
Estas sugerencias son recogidas por los ingenieros que trabajan en el cuartel general de la firma en el noroeste de Pekín y pueden convertirse en cambios que ya estarán activados en la siguiente remesa de móviles que, pocos días después, salgan de las fábricas que trabajan para la firma, incluso sin necesidad de esperar a la llegada de un nuevo modelo.
Xiaomi emplea a unos 8,000 trabajadores y, en el ensamblaje del producto, subcontrata a las factorías en China de los gigantes taiwaneses Inventec y Foxconn.
Esta última también es, curiosamente, la que ensambla buena parte de los iPhones y iPads de Apple, aunque los móviles de Xiaomi se producen principalmente en fábricas de Foxconn cercanas a Pekín y los de la firma estadounidense salen de las líneas de producción de Shenzhen, en el sur de China, cerca de Hong Kong.
La atención especial de Xiaomi a la opinión de sus clientes nació, según el propio Lei Jun, de su experiencia pasada en otras empresas.
Cuando era ingeniero de Kingsoft, según ha contado en varias ocasiones, trabajó para proyectos de las firmas que en los 90 dominaron, primero el sector de los móviles, como Motorola o Nokia, pero notó con desazón que sus sugerencias de mejora apenas llegaban a las cadenas de desarrollo o se traducían en cambios.
"Entonces me dije que si alguna vez yo hacía mis propios móviles, la gente podría pedirme lo que quería hacer con ellos, o en qué querría cambiar", confesó.
Así se ha forjado Xiaomi, una marca que podría traducirse como "pequeño arroz" o "mijo", aunque a Lei le gusta señalar que las letras M e I también son una abreviatura oficiosa de "móvil inteligente" y a la vez de "misión imposible", ya que el empresario se ha fijado complicados retos para el futuro, como ser la empresa líder mundial en venta de móviles a medio plazo.
UNA FORTUNA IMPRESIONANTE
Lei Jun es, por otro lado, en la línea del actual Gobierno chino, un empresario nacionalista que quiere que la tecnología nacional dé prestigio al país y, para ello, no ha dudado en colaborar con sus grandes "rivales" locales, Alibaba, Tencent y Baidu.
A diferencia de los presidentes de esos gigantes (los arriba mencionados Jack Ma, Pony Ma y Robin Li, respectivamente), Lei apenas sale del país, y no habla inglés.
La mascota de su marca, un conejo llamado Mitu, lleva un gorro con estrella roja similar al de un conocido mártir comunista de la Revolución Cultural, el joven soldado Lei Feng (con el que Lei Jun comparte apellido).
Además, hay quien ha notado que el nombre de la compañía, Xiaomi, recuerda al apodo con el que en la época maoísta se hablaba con admiración del ejército popular, "xiaomi jia buqiang" ("el ejército del mijo y las escopetas").
La fortuna de Lei Jun, como las de la mayoría de los secretistas empresarios chinos, es difícil de calcular con exactitud, aunque la revista Forbes la cifró el pasado año en su famosa lista en 9.100 millones de dólares, lo que le colocaba en el octavo puesto nacional y el 87 del mundo.
Sin embargo, hay quien asegura que la verdadera riqueza de Lei podría ser mucho mayor, dado el gran control que mantiene sobre Xiaomi (posee un 77.8 por ciento de sus acciones), lo que, unido a las estimaciones de que la firma ya vale unos 50,000 millones de dólares, colocaría al empresario en el primer lugar de las grandes fortunas chinas y ya a niveles cercanos a los de Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook.
O aún mayores si Lei decidiera algún día una gran salida a bolsa como la que su colega en el sector, Jack Ma, lanzó el pasado año con Alibaba en Wall Street, aunque el fundador de Xiaomi se ha mostrado hasta ahora contrario a ello en el próximo lustro. "Si hoy saliéramos a bolsa", señalaba en una entrevista a Forbes, "todos en la compañía seríamos ricos, venderíamos nuestras acciones, compraríamos un coche y emigraríamos, ¿quién se encargaría entonces de ella?", admitía abiertamente.
Xiaomi y Lei Jun podrían dar mucho más que hablar en 2015, si se confirman los planes anunciados por Hugo Barra este año y la firma da el gran salto a EU y Europa.
Los móviles de la marca ya están disponibles, en pequeños cantidades, en algunos establecimientos tecnológicos o en páginas de internet de esos mercados, pero el gran desembarco que diseña Hugo Barra aún está por llegar. ¿Logrará el complejo estilo de Lei Jun desbancar al de la firma que creó su admirado Steve Jobs? El tiempo lo dirá.
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+++ El año 2014 fue el de la explosión de Lei Jun y su empresa, Xiaomi, declarada la compañía emergente de mayor valor del año.Â
+++ El brasileño Hugo Barra ha sido el gran encargado de diseñar una estrategia para que la marca de Lei llegue pronto a Europa y EU, donde medios especializados  ya siguen con pasión cada lanzamiento de nuevos productos de la firma.
+++ El empresario chino es un admirador confeso del fundador californiano de Apple, a quien también se asemeja por su carácter obsesivo por el trabajo (dicen que trabaja 100 horas semanales, lo que no debe de ser fácil de compaginar con una esposa y dos hijos).
Por Antonio Broto/EFE-Reportajes