La astronauta de la NASA Christina Koch, el cosmonauta de Roscosmos Alexander Skvortsov y el astronauta de la ESA Luca Parmitano poco después de aterrizar la cápsula espacial rusa Soyuz MS-13 en Kazajstán. Foto: EFE
La nave tripulada rusa Soyuz MS-13 aterrizó en la estepa de Kazajistán a bordo de la cápsula de descenso regresaron a la Tierra desde la EEI el cosmonauta ruso Alexandr Skvortsov, el astronauta italiano de la Agencia Espacial Europea (ESA) Luca Parmitano, y la estadounidense Christina Koch, quien batió el récord de permanencia de una mujer en el espacio.

La nave tripulada rusa Soyuz MS-13 aterrizó este jueves sin contratiempos en la estepa de Kazajistán, según la imágenes difundidas en directo por la agencia espacial de Rusia, Roscosmos.

A bordo de la cápsula de descenso regresaron a la Tierra desde la Estación Espacial Internacional (EEI) el cosmonauta ruso Alexandr Skvortsov, el astronauta italiano de la Agencia Espacial Europea (ESA) Luca Parmitano, y la estadounidense Christina Koch, quien batió el récord de permanencia de una mujer en el espacio.

La Soyuz tocó tierra a 09.12 GMT a unos 150 kilómetros al sureste de la ciudad kazaja de Zhezkazgán, tal y como estaba previsto.

"El estado de la tripulación es satisfactorio", dijo el director de Roscosmos, Dmitri Rogozin, minutos después del aterrizaje de la cápsula, que mientras descendía sufrió fuertes ráfagas de viento.

Skvortsov y Parmitano llegaron a la EEI a bordo de la Soyuz MS-13 el 21 de junio del año pasado, cuando Koch ya llevaba poco más de dos meses a bordo de la plataforma espacial.

La astronauta de la NASA permaneció 328 días en el espacio, con lo que batió el récord de permanencia interrumpida de una mujer en órbita que pertenecía a su compatriota Peggy Whiston.

Muñecas de madera tradicionales rusas Matryoshka que representan a la astronauta estadounidense Christina Koch, izquierda, el astronauta italiano Luca Parmitano, derecha, y el cosmonauta ruso Alexander Skvortsov. Foto: AP

No es el primer récord que rompe la astronauta de la NASA, ya que en octubre llevó a cabo junto a su compañera Jessica Meir la primera caminata espacial de un equipo solo de mujeres, y que se prolongó durante más de 7 horas. 

El primero en abandonar la cápsula, tal como lo establece el protocolo, fue Skvortsov, en su condición de comandante de la nave. 

Luego, sonriente y con los dos pulgares hacia arriba, Koch fue evacuada del módulo de descenso, que Parmitano abandonó en último lugar.

Los tres viajeros espaciales fueron instalado en sendas butacas donde los médicos les practicaron un primer reconocimiento.

"Estoy muy emocionada y muy feliz", dijo la astronauta estadounidense, que al igual que sus compañeros una de las primera cosas que hizo fue hablar por teléfono, posiblemente con sus familiares.

En la Estación Espacial Internacional quedaron el ruso Oleg Skripochka y los ingenieros de vuelo de la NASA Jessica Meir y Andrew Morgan

El próximo 9 de abril, la Soyuz MS-16 llevará a la plataforma orbital a los cosmonautas Nikolái Tíjonov y Andréi Babkin, así como al astronauta de la NASA Chris Cassidy.

La astronauta estadounidense Christina Koch (i) el astronauta italiano Luca Parmitano (d) y el cosmonauta ruso Alexander Skvortsov (c), vestidos con atuendos nacionales tradicionales de Kazajstán en un aeropuerto de Karaganda, Kazajstán. Foto: AP

Koch la mujer con la misión más larga en el espacio

 

La astronauta estadounidense Christina Koch regresó este jueves a la Tierra después de 328 días en el espacio, con lo que alcanzó el hito de ser la mujer que más tiempo ha permanecido fuera de la atmósfera terrestre durante una sola misión, aunque el récord acumulativo, tras varias misiones, lo atesora, con 655 días, la también estadounidense Peggy Whitson.

Koch, que llegó desde la estación espacial internacional a las 09.00 GMT junto al astronauta italiano Luca Parmitano y el cosmonauta ruso Alexander Skvortsov -ambos de la Agencia Espacial Europea-, se convierte además en el segundo astronauta de la NASA que más tiempo seguido ha estado en el espacio, solo por detrás de Scott Kelly y los 342 días que estuvo en la estación.

Durante el periplo de su misión, esta científica fue parte de otro hecho histórico en la carrera por conquistar el espacio, pues en octubre de 2019 fue protagonista junto a Jessica Mier del primer paseo espacial conformado únicamente por mujeres.

Sin embargo, el primer paseo íntegramente femenino se suponía que iba a realizarse por la propia Koch y Anne McClain en marzo del mismo año, pero llegado el momento solo había un traje para mujer en la estación, lo que obligó a postergar este hito.

Además, en estos 328 días Koch participó en diversas investigaciones llevadas a cabo en la estación espacial, entre las que se encuentra un estudio de la fuerza vertebral en el espacio, que busca definir el impacto que tienen los vuelos espaciales en la degradación muscular y ósea de la espina dorsal y el riesgo de ruptura de los huesos en relación a esto.

La astronauta de la NASA Christina Koch (frente) reacciona poco después de aterrizar la cápsula espacial rusa Soyuz MS-13 en un área remota al sureste de Zhezkazgan en la región de Karaganda de Kazajstán. Foto: EFE

Con este trabajo, la NASA espera ser capaz de poner remedio a estos problemas y prevenirlos con nuevas medidas, como la reducción de las fuerzas a las que los astronautas son expuestos en el despegue desde la Tierra.

Sin embargo, de todos los experimento de los que esta astronauta ha sido parte, la agencia espacial estadounidense destaca el que desarrolló sobre los cristales en microgravedad, que consiste en la cristalización de la membrana de una proteína ligada al crecimiento de tumores y la supervivencia al cáncer.

Una investigación con los resultados de la cual la NASA espera ayudar en el desarrollo de tratamientos contra esta enfermedad que usan esta proteína y reducir los efectos secundarios de estos.

Actualmente la NASA tiene en activo a 48 astronautas, de los que 16 son mujeres. 

 

Luca Parmitano, un paladín espacial sobre un planeta amenazado

 

Más de doscientos días en la Estación Espacial dan para mucho, al menos para el astronauta Luca Parmitano, que hoy regresa a la Tierra como una celebridad por sus lecciones de ciencia en redes sociales y, sobre todo, como voz de la conciencia ante la crisis climática, que ha podido apreciar desde las alturas.

Parmitano (Paternò, Sicilia, 1972) viajó a la Estación Espacial Internacional (EEI) el 20 de julio de 2019, medio siglo después de la llegada del hombre a la luna, para poner en marcha su segunda misión "Beyond" y testar tecnologías para un futuro viaje al planeta rojo. 

El astronauta italiano Luca Parmitano hace gestos poco después del aterrizaje de la cápsula espacial rusa Soyuz MS-13 a unos 150 km (80 millas) al sureste de la ciudad kazaja de Zhezkazgan, Kazajstán. Foto: AP

Esta experiencia toca ya a su fin, con su llegada a la Tierra, pero en estos más de seis meses en el espacio ha dejado un valioso legado científico pero también, y no menos importante, ético.

 

UNA ALARMA MEDIOAMBIENTAL 

 

Desde la cúpula de cristal de este laboratorio a 400 kilómetros de altitud, el astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha demostrado los cambios visibles que la emergencia climática está provocando en el frágil planeta azul.

"He visto desiertos avanzar y glaciares derretirse", advirtió el pasado julio en una conexión con periodistas.

Su concienciación en este tema le hizo comparecer en diciembre en la cumbre climática de Naciones Unidas COP25 de Madrid, ante los delegados llegados de todo el mundo para afrontar esta cuestión.

"Puedo decirles que nuestro planeta es increíblemente bello pero al mismo tiempo podemos apreciar su inmensa fragilidad. Desde que estoy aquí he visto los efectos terribles del cambio climático", señaló.

Parmitano ha podido apreciar el planeta desde su órbita en dos ocasiones: durante su primera misión en la Estación, "Volare", en 2013, y ahora, y por eso, porque sabe de qué habla, se permitió un consejo a los responsables políticos reunidos en Madrid.

El astronauta italiano Luca Parmitano hace gestos poco después del aterrizaje de la cápsula espacial rusa Soyuz MS-13 a unos 150 km (80 millas) al sureste de la ciudad kazaja de Zhezkazgan, Kazajstán. Foto: AP

"Necesitan una visión. Ahora parecen solo capaces de ver lo que ocurrirá hoy o mañana, y debemos empezar a pensar en lo que vendrá en 10, 20 o 50 años (...) Necesitamos comprender que hay cosas que debemos sacrificar ahora para estar bien en el futuro", alentó.

Todo para proteger y asegurar la supervivencia de lo "más frágil" del planeta: el propio ser humano.

"Nosotros, los seres humanos, somos lo más frágil porque la vida en la Tierra continuará una vez que hayamos desaparecido. Debemos decidir si vale la pena invertir en nuestras frágiles vidas", instó, en respuesta al secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

Pero sus llamamientos son también en favor del ecosistema. Por eso no dudó en fotografiar desde su escotilla una Australia que se convertía en cenizas por los incendios.

 

HA NACIDO UNA ESTRELLA

 

En este tiempo, el cosmonauta se convirtió en toda una celebridad con sus múltiples explicaciones e imágenes difundidas a través de las redes sociales, permitiendo a su creciente legión de seguidores apreciar islas, volcanes, ríos o cordilleras desde otro punto de vista.

Siempre con especial atención a su tierra natal, Sicilia, y al volcán que la corona, el majestuoso Etna. 

El astronauta de la ESA Luca Parmitano, vestido con un atuendo nacional tradicional kazajo, asiste a una conferencia de prensa en el aeropuerto de Karaganda, Kazajstán. Foto: EFE

Entre experimento y experimento además ha tenido tiempo para hacer de periodista en el canal europeo de televisión Euronews y hasta de convertirse en el primer Dj espacial, pinchando en directo para tres mil almas que bailaban en la isla española de Ibiza.

Con espíritu de divulgador, Parmitano ha deleitado a su público mostrando los entresijos de la vida sin gravedad y respondió a su curiosidad con numerosas conexiones en directo.

Allí arriba también ha vivido momentos de asueto y se sumó a la fiesta de Halloween vestido de Súper Man, o pasó un rato charlando con los niños ingresados en el hospital "Bambino Gesú" de Roma, a quienes felicitó la Navidad con gorro de Santa Claus incluido.

 

CIENCIA SIN MIEDO 

 

Pero Parmitano es sobre todo un hombre de récord. Hizo historia al convertirse el primer italiano en asumir el cargo de comandante de la estación y ya es el europeo que ha pasado más tiempo fuera de sus paredes, realizando hasta cuatro paseos espaciales.

Parmitano no teme este tipo de actividades fuera del módulo, a pesar de que en su primer misión, en 2013, casi se ahoga dentro de su propia escafandra por una fuga en el sistema de agua. 

En esta ocasión el italiano, junto a Andrew Morgan, de la NASA, llevó a cabo una serie de complejas salidas para reparar un instrumento que busca la materia oscura del universo, el detector de rayos cósmicos conocido como Espectrómetro Alfa Magnético

En estos más de 200 días en las alturas, este piloto de las Fuerzas Armadas italianas realizó unos 50 ensayos que servirán en el futuro para testar tecnologías que permitan un soñado y largo viaje espacial. 

Entre sus experimentos ha cultivado plantas, ha analizado dietas que mantengan la masa corporal de los astronautas o técnicas con las que estos no vean su capacidad auditiva mermada por el gran ruido de la estación y ha medido la radiación cósmica que impacta en la nave.