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Si no ponemos un alto a la mala alimentación de nuestros hijos. Seremos la primera generación de padres que verá morir a sus hijos por enfermedades cardiovasculares, diabetes e hipertensión.

Hace unos pocos días dando acompañamiento en la crianza de sus hijos a una joven madre, ella me decía que no entendía por qué sus hijos tenían sobrepeso.

En algún momento de la conversación y tratando de no hacérselo sentir como una falta de respeto pero sí como algo fuerte que le hiciera tomar conciencia tuve que decirle: Corazón, tú también tienes sobrepeso ¿por qué crees que toda tu familia lo tiene?

Ella lo pensó un poco y me dijo que era una cuestión familiar, que eran de “huesos grandes”, que era una cuestión “hormonal” y la escuché hasta que ella misma ya no tuvo más excusas y al final dijo: mi familia tiene sobre peso porque comemos muy mal y no hacemos ningún tipo de ejercicio. En ese momento ya podíamos comenzar a trabajar en los cambios alimenticios.

Hasta que como padres no aceptemos que nosotros tenemos la responsabilidad de enseñar a comer a nuestra familia correctamente, no podremos hacer ningún cambio real en la nutrición de nuestros hijos.

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Hoy en día, son muchos países en el mundo o que enfrentan el problema de la obesidad infantil y muy pocos han tenido buenos resultados para controlar o disminuir el problema, pues no es una responsabilidad gubernamental sino familiar.

Generalmente los problemas alimentarios de los hijos son en realidad nuestros propios problemas y los malos hábitos que hemos desarrollado y transmitido a la siguiente generación.

Medline Plus determina que la obesidad se caracteriza por la acumulación de grasa en el cuerpo siendo esto nada saludable.

La comida y la alimentación casi siempre está ligada a los recuerdos de nuestra infancia, sean buenos o sean malos y muchas veces nos alimentamos y alimentamos a nuestros hijos de manera subconsciente. Nuestros comportamientos relacionados con la alimentación son una respuesta condicionada por algo que sucedió en nuestro pasado y que en el presente lo repetimos con nuestros hijos.

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Muchos de nosotros fuimos criados con frases como:

-Eres una buena niña, ¡te comiste todo!
-Cómete todo, muchos niños quisieran tener esa comida
-No hay postre si no te terminas tu plato
-Un bocado más y te doy postre
-No te puedes parar hasta que no comas todo

Frases como estas moldearon nuestro carácter e inconscientemente creemos que somos buenos si nos comemos todo, sentimos culpa si dejamos algo en el plato, comemos cuando nos sentimos tristes o comemos siempre para celebrar, comer nos hace sentir bien.

Este tipo de ideas debemos dejarlas de lado y ya no trasmitirlas a nuestros hijos.

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Si en casa tu familia tiene problemas de obesidad o sobrepeso, permíteme hacerte algunas recomendaciones:

-junto con tu esposo, revisen quien es el que promueve el consumo de alimentos chatarra
-identifiquen quien es el que compra golosinas o bocadillos
-hablen de los sentimientos que experimentan al comer y tomen consciencia de eso
-tracen una meta familiar sobre la comida y las actividades físicas que realizarán
-incluyan en su alimentación frutas y verduras
-poner una meta para dejar de consumir o bajar su consumo de refrescos o golosinas
-desayunen diario
-nunca usen la comida como un premio o un castigo

Piensa en esto:

Si no ponemos un alto a la mala alimentación de nuestros hijos. Seremos la primera generación de padres que verá morir a sus hijos por enfermedades cardiovasculares, diabetes e hipertensión.