Foto: Tomada de Internet
La reducción de gases de efecto invernadero o la disminución del tráfico ilegal de fauna salvaje son algunos de los ejemplos que pueden contabilizarse de los beneficios que está dejando la pandemia del coronavirus a la que se está enfrentando el mundo actualmente para el medio ambiente
El coronavirus es un problema de salud y seguridad humana grave, pero, a medida que las personas, empresas y Gobiernos están cambiado sus comportamientos y patrones cotidianos para contener (o evitar) el virus, también se han producido efectos en el medio ambiente que están siendo inesperadamente beneficiosos.
 
Las medidas sanitarias han obligado a cerrar fábricas, el descenso de la actividad de vehículos a motor, entre otras actividades.
 
La baja cantidad de personas en las calles también ha evitado la excesiva producción de basura y contaminación en las calles. Incluso, Venecia es de las ciudades que más ha notado un cambio radical, ya que se han podido observar aguas cristalinas en los canales de la ciudad italiana.
 
De hecho, en el norte de Italia se ha producido una mejora drástica en la calidad del aire, revelado por el satélite Sentinel 5P, donde sus imágenes evidencian una reducción significativa de la contaminación atmosférica que coinciden con las medidas adoptadas para evitar la propagación del COVID-19.
El coronavirus es un problema de salud y seguridad humana grave, pero, a medida que las personas, empresas y Gobiernos están cambiado sus comportamientos y patrones cotidianos para contener (o evitar) el virus, también se han producido efectos en el medio ambiente que están siendo inesperadamente beneficiosos.
 
Las medidas sanitarias han obligado a cerrar fábricas, el descenso de la actividad de vehículos a motor, entre otras actividades.
 
La baja cantidad de personas en las calles también ha evitado la excesiva producción de basura y contaminación en las calles. Incluso, Venecia es de las ciudades que más ha notado un cambio radical, ya que se han podido observar aguas cristalinas en los canales de la ciudad italiana.
 
De hecho, en el norte de Italia se ha producido una mejora drástica en la calidad del aire, revelado por el satélite Sentinel 5P, donde sus imágenes evidencian una reducción significativa de la contaminación atmosférica que coinciden con las medidas adoptadas para evitar la propagación del COVID-19.
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Fauna salvaje beneficiada

Asimismo, la prohibición temporal del comercio de fauna silvestre impuesta por China para combatir el coronavirus también les ha dado un respiro a algunas especies de animales amenazados, ya que este país, por tradición, utiliza especies consideradas exóticas tanto para su cocina como para su uso en la medicina tradicional, muchas de ellas catalogadas con un grado de especial vulnerabilidad o en la ‘lista roja’ de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Según datos de Naciones Unidas, el tráfico ilegal de fauna silvestre mueve alrededor de 20.000 millones de dólares al año y es el cuarto comercio ilegal más grande del mundo después de las drogas, el contrabando de personas y la falsificación.

Esta prohibición se ha establecido en China precisamente debido a que muchas de las infecciones emergentes en humanos provienen de animales, y particularmente de animales salvajes.

“Estamos entrando en contacto con nuevas especies de vida silvestre y sus hábitats que antes no se producían. Por lo tanto, tenemos una serie de nuevas enfermedades vinculadas a nuevos contactos entre virus, bacterias y parásitos humanos desconocidos hasta ahora”, explica en este sentido Ben Embarek, del Departamento de Nutrición y Seguridad Alimentaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

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Menor actividad en las calles y cierre de los comercios

En España, a nivel de movimiento de personas, solo en la semana del 9 al 15 de marzo el tráfico peatonal en las principales calles comerciales ha descendido un 23% respecto a la misma semana del año anterior, según datos facilitados por TC Group Solutions, una compañía de sistemas de Retail Intelligence para el aumento de la rentabilidad, la eficiencia comercial y la fidelidad de los consumidores, que ha realizado un informe del tráfico peatonal en las calles comerciales de 46 ciudades españolas durante las últimas semanas para conocer su evolución.

Así, la mayoría de las ciudades han visto descender su tráfico peatonal dos dígitos durante la primera semana de confinamiento decretada por el Gobierno por el riesgo de contagio, excepto la ciudad de Reus, en la provincia de Tarragona, donde el descenso ha sido menor, registrando el dato de -9%.

De entre las ciudades más destacadas, Valencia encabeza el ranking de ciudades con menor tráfico durante la semana del 9 al 15 de marzo (-38%); mientras que Madrid también ha visto descender su tráfico rodado un 30%, y Málaga un 31%.

Barcelona por ahora, ha perdido un 25% de tráfico, con relación a la misma semana del año anterior, Bilbao ha caído un 23% y en una cifra de descenso igual se encuentra Zaragoza.

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Imágenes de satélite que muestras menor contaminación

Debido a la reducción de la actividad industrial y a la disminución del transporte y vehículos por las calles, durante los últimos días también se han publicado estudios e imágenes satelitales que demuestran que, debido a la crisis por el coronavirus, se han reducido las emisiones de CO2 no solo en China.

Ahora, la Agencia Espacial Europea (ESA) ha difundido imágenes de satélite que muestran una disminución significativa, también en Italia, en cuanto a la concentración de contaminantes como el dióxido de nitrógeno (NO2).

Según explica la ESA, la contaminación en el aire de este país europeo, sobre todo en su zona norte, ha bajado “de manera drástica” después de que las autoridades italianas decretaran la cuarentena.

En un vídeo, publicado por la Agencia, y grabado gracias al satélite Copernicus Sentinel-5P, se muestran las emisiones de dióxido de nitrógeno y otros contaminantes desde el 1 de enero de 2020 hasta el pasado 11 de marzo.

“Aunque podría haber ligeras variaciones en los datos debido a la capa de nubes y al cambio climático, estamos seguros de que la reducción de emisiones que podemos ver coincide con el bloqueo que causa menos tráfico y actividades industriales”, explica en este sentido Claus Zehner, gerente de la misión Copernicus Sentinel-5P de la ESA.

Por su parte, la NASA también ha mostrado imágenes de satélite que revelan las caídas drásticas en el dióxido de nitrógeno a medida que las personas se quedaban en casa y las industrias se ponían en pausa: primero China, después Italia y ahora en España, principalmente en lugares como Madrid y Barcelona, tras el decreto establecido por las autoridades para que los ciudadanos se aíslen en sus casas.

Según datos facilitados por Greepeace, este confinamiento de los ciudadanos ha contribuido a desplomar la contaminación en Madrid y Barcelona por el descenso de la circulación de vehículos, lo que ha hecho que los valores medios de dióxido de nitrógeno (cuya fuente principal de emisión son los automóviles), hayan caído hasta un 40% por debajo del límite que recomienda la OMS y la UE para preservar la salud.

Además, ciudades típicamente turísticas de Italia como Venecia están actualmente desiertas, sin turistas ni la vida habitual que se suele respirar en ellas. Las góndolas están aparcadas y eso ha hecho que los canales de la ciudad aparezcan estos días más limpios y con peces.

Sin contaminación por las aglomeraciones de visitantes, la calidad de las aguas ha mejorado notablemente. Algas marinas, aves y canales transparentes es la imagen que proyecta hoy uno de los destinos del mundo más atractivos para el turismo.

Preservar la naturaleza para evitar pandemias

“Esta crisis de salud debe ser una llamada de atención”, señala por su parte en un comunicado reciente el Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF. “Y así debe ser, ya que deberá servir para generar una mayor conciencia social frente al cuidado del planeta y el uso racional de los recursos”.

En este sentido, y según señala WWF-Italia en un reciente estudio, “existe un vínculo muy estrecho entre la propagación de las pandemias y el tamaño de la pérdida de la naturaleza, una problemática que se acentúa año a año”.

“El trabajo Pandemias, el efecto boomerang de la destrucción de los ecosistemas: proteger la salud humana preservando la biodiversidad destaca algunos de los efectos más devastadores causados por el hombre y cómo estos inciden en la propagación de algunas enfermedades que tienen un fuerte impacto no solo en la salud de las personas, sino también en la economía y las relaciones sociales”.

El estudio se refiere así a la conexión que existe entre las acciones humanas y ciertas enfermedades y subraya que la salud humana “puede protegerse precisamente defendiendo la naturaleza”.

Otra razón para la propagación de las enfermedades, según este documento, es la destrucción de los ecosistemas naturales, que tienen “un papel fundamental en la regulación de la transmisión y propagación de enfermedades infecciosas”.

“La destrucción de los hábitats y la biodiversidad causada por el hombre rompe equilibrios ecológicos que pueden contrarrestar los microorganismos responsables de ciertas enfermedades y crear condiciones favorables para su propagación”, alerta el informe.

Por esta razón y para evitar que el mundo “tenga que seguir enfrentándose a este tipo de situaciones”, la presidenta de WWF Italia, Donatella Bianchi, considera que es esencial “proteger los ecosistemas naturales, conservar las áreas no contaminadas del planeta, combatir el consumo y el tráfico de especies silvestres, reconstruir el equilibrio de los ecosistemas dañados y detener el cambio climático”.

Con información de Compromiso Empresarial