Foto: Vanguardia/MAYRA FRANCO
La artista nacida en Argentina y cobijada por México, explorará su historia familiar y el exilio en Casa Purcell

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Familiario. Arqueología del exilio
Jueves 19 de abril
Centro Cultural Casa Purcell
20:00 horas
Entrada libre

Mercedes Aquí nació en Argentina. A los 8 años su familia tuvo que salir de manera forzada de su país durante la dictadura política en los 70 y llegaron a vivir a la Ciudad de México. Marcada por el exilio, ahora una artista radicada en Saltillo, Mercedes explorará este concepto en su exposición “Familiario, una arqueología del exilio”.

“Empecé a investigar el pasado de mi familia y descubrí que el exilio, la migración forzada, es algo que se ha repetido de generación en generación en mi familia. Yo lo viví en carne propia, cuando tenía 8 años vivía en Argentina y es algo que marcó mi vida, explicó la artista para VANGUARDIA.

Foto: Vanguardia/MAYRA FRANCO

“Decidí trabajarlo desde un punto de vista artístico haciendo una investigación con relación a la arqueología; es una forma simbólica y metodológica de hacer esta exploración artística sobre el tema del exilio”, comentó.

La investigación la llevó a conocer sobre el exilio de su tatarabuelo, Teodoro Sánchez de Bustamante, uno de los que firmó el acta de independencia de la República Argentina y que tuvo que exiliarse en los últimos años de su vida, en Bolivia, donde murió.

“Yo creo que todos de una forma o de otra, somos exiliados en nuestras vidas, literales o metafóricos, y el primer exilio que todos vivimos es nacer, porque estamos muy cómodos ahí dentro y de repente nos sacan a la fuerza”, explicó Mercedes, “busco hacer esta conexión con los que exilios que pueda tener el público y que todos en algún momento llegamos a experimentar”.

La artista también agregó que otro detalle que se repite en su familia son los problemas de salud relacionados con la columna vertebral. “Tiene que ver con lo que nos sostiene y la sensación que nos da cobijo y nos hace sentir protegidos”.

Foto: Vanguardia/MAYRA FRANCO

Quise englobarlo todo en un conjunto porque me di cuenta que somos lo que vamos experimentando a lo largo de la vida. De esa forma nos vamos construyendo, como si fuéramos un pedazo de madera en bruto que se va lijando de diferentes maneras y el resultado es una amasijo de lo que somos”.

De esta idea se desprendió la pieza “Raíces Celestes”, la cual describió como “un amasijo dorado, que representa el ser que no tiene una forma definida pero es dorado, porque en esa parte no podemos ser tocados, en el sentido de que es nuestra parte más pura”.

Foto: Vanguardia/MAYRA FRANCO

“Descubrí que estas raíces eran al principio muy terrestres, pero por esta ausencia de patria no me terminaba de sentir mexicana, pero tampoco me sentía argentina y esto por suerte fue cambiando con el tiempo y me di cuenta que la patria es donde viven tus afectos, y uno puede tener muchas patrias”, aseguró, a lo cual añadió que se siente muy agradecida con México por la apertura que ha tenido para recibir exiliados.

Esta exposición inaugura también una nueva faceta en su producción artística. “Por muchos años siempre trabajé como fotógrafa. Siempre una escuela muy clásica de fotografía, me pasé a las artes visuales y estoy saliendo de la bidimensionalidad de la imagen a la tridimensionalidad”.

Foto: Vanguardia/MAYRA FRANCO

“Cuando llegué a Saltillo, tomé un seminario de prácticas artísticas contemporáneas y se me abrió todo un mundo, porque descubrí el arte contemporáneo, el arte conceptual y aunque batallé en entenderlos al principio fui investigando, visité museos, la bienal de Venecia y exploré lo que se está haciendo ahora”, explicó.

“Tenía sensaciones encontradas al respecto, y de hecho las sigo teniendo, no es como que ya haya resuelto todo. Pero empecé a experimentar, a hacer performance, instalación y me fui metiendo más y en esas ando todavía”, comentó entre risas, “tengo esta curiosidad y necesidad de aprendizaje que espero no se me quite nunca, porque es un motor”.

Foto: Vanguardia/MAYRA FRANCO

Mercedes está consciente de que muchas obras del arte contemporáneo son lejanas al público, por la dificultad con la que se presenta al público para entender sus mensajes.

“En mí predomina la cuestión intelectual y es algo que estoy aprendiendo a equilibrar. Para hacer una pieza a veces sale todo de manera intuitiva y a veces ya está muy planeado, depende, pero mi objetivo es no hacer un arte demasiado denso, y alejado del público. Para que haya una conexión con el otro uno tiene que abrirse y exponer su vulnerabilidad, dijo.