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La actriz nos habla de su primer protagónico en cine en "Una Mujer Sin Filtro", la cual se estrena esta semana en Saltillo

Tiene que cuidar sus palabras, no puede nada más decir lo primero que se le viene a la mente cuando algo le molesta. Podríamos estar hablando de Paz López o de Fernanda Castillo, dos personas que son la misma en “Una Mujer Sin Filtro”. Lo que sucede es que la primera película que protagoniza Castillo tiene muchas similitudes con la vida real. La sociedad impone ciertos comportamientos para vivir bien o ser querido, lo que provoca que Paz finalmente estalle y pierda este filtro social. La actriz, por su parte, como figura pública, debe tener cierto cuidado con lo que dice, aunque ella suele no frenarse mucho en cuanto a decir lo que piensa. Es todo cuestión de encontrar un equilibrio y si el público no quiere gritarle sus verdades a la gente, bien puede entrar a ver la película para desahogarse un poco.

En entrevista con VANGUARDIA, Castillo no se frena. Incluso, cuando alguien interrumpe la charla para advertir que quedan pocos minutos, ella nos urge a seguir lanzando preguntas mientras nadie se dé cuenta. Está emocionada de hablar de este proyecto, pues lo ve como una consecuencia de un trabajo constante que cambió para siempre, luego de participar en diversas telenovelas, con su papel de Mónica Robles en “El Señor de los Cielos”. Hoy su rostro es protagónico en la pantalla grande y ella tiene que hablar al respecto, sin importar lo que la gente piense.

¿Cómo te cambió la vida “El Señor de los Cielos”? 
“Sin duda fue la primera oportunidad que tuve de que alguien viera mi trabajo con un personaje mucho más complejo y que pudiera enseñar más de mí como actriz. No porque los otros no lo fueran, sino que la gente me había visto tanto de buena que estaban seguros que yo era ella, la buena que veían en la tele y que no era actriz, no lo estaba actuando. Fue la oportunidad de que la gente pudiera ver mi trabajo en algo más complejo, diferente a lo que había hecho y que se me tomara más en cuenta. Tiene que ver con que a la serie le fue muy bien, no sólo con mi trabajo, pero fue una excelente oportunidad y creo que, como pocas veces en la vida, la agarré. Hay veces en que pasa el tren y uno medio se sube y yo dije ‘ahí viene el mío’ y me subí con todas las pinches maletas. A partir de hacer ese personaje, pero también darme el tiempo de hacer pequeñas participaciones en cine, he ido escalando y de repente tengo mi primer protagónico en cine, no después de tantos años. Pero hay que seguir trabajando por reinventarse y volverse mejor y seguir, sabiendo que lo último que haces es lo que te define en esta carrera”.

¿Cómo fue la experiencia de hacer tu primer papel protagónico en cine? 
“Muy emocionante. Esta historia es muy difícil de contar como se filma el cine. Si la fueras contando perfectamente lineal en secuencia, estaría muy bien, porque todas las cosas que te guardas al principio terminas reventándolas cuando ella se queda sin filtro. Pero como no se filma el cine así, la bronca es que tenía que pasar de tener filtro a no tener filtro, a volver a tener filtro, entonces me daban unas confundidas brutales. Fue muy divertido, me emociona siempre reinventarme para el público y cuando esperan que voy a salir de mala narcotraficante otra vez, de repente es otra cosa. Creo que es una película que, si bien en este género de comedia funciona para entretener y pases un buen rato, también es una película que te cuestiona. ¿Qué tanto eres tú o qué tanto eres el filtro que has tratado de ponerle a los demás? Y que eso lo podemos entender en Chile, México, Timbuktú, todos al final convivimos en una sociedad que nos pone ciertas limitantes o que hemos aprendido a comportarnos de cierta manera para ser aceptados y queridos. Esta película habla de qué tanto ya te dejaste llevar por el sistema y eres solamente lo que los otros quieren ver, y el día en que te das cuenta de eso y lo rompes”.

¿La película puede servir como catarsis, al ver cosas que quisiéramos hacer pero no podemos?
“Sí creo que hace eso y te hace cuestionarte. Claro, uno no lo puede hacer, no le puedes incendiar el coche a tu vecino, pero puedes un poco dejar de vivir en pasivo y empezar a tomar acción para las cosas que no te gustan y para cambiar las cosas que no te tienen bien en la vida, con las cosas que sí puedes hacer algo. Siento que la gente se va a divertir, se va a cuestionar y transformar a través de esta película”.

¿A ti qué cosas te frustran del cine y la televisión? 
“Uy, me frustran un montón. Muchas veces hay que ser políticamente correctos, más que eso tener mucho cuidado con qué dice uno, a pesar de que soy de las personas que en lo que creo lo defiendo y lo defiendo muy abiertamente. El problema es que, claro, vivimos en una sociedad donde todo mundo tiene una opinión y de repente eres súper atacado. Simplemente porque hayas dicho ‘yo creo esto’, no estoy tratando de que nadie más lo crea. Entonces eres un blanco fácil para críticas aunque no estén bien sustentadas. Hay muchas cosas que podría yo criticar, pero siento que como le pasa al personaje, tampoco se trata de ahora ver el negrito en todo el asunto, sino de encontrar un balance. ¿Con qué estoy bien yo y hasta dónde puedo estar bien con la situación que tengo a mi alrededor? Y si no estoy bien, entonces decido irme de esta situación. Y me voy a ser actriz a otro lugar o dejo de ser actriz. Es encontrar el balance que a ti te haga bien como ser humano”.

Esta falta de filtros también se ve en redes sociales, donde estamos escudados detrás de una pantalla para decir lo que queramos. ¿Tú cómo manejas tus redes? 
“La verdad soy muy verdadera. Creo que en las redes sociales hay que tener mucho cuidado, para estar siempre en el medio. Ni querer compartir en el momento en el que vas al baño, porque a nadie le interesa, la verdad, y si les interesa hay qué cuestionarnos qué público nos sigue al baño en un Facebook Live. Y tampoco volvernos este rollo del hermetismo total, porque al final somos figuras públicas. En ese sentido te puedo hablar, más que consumidor normal, sino como figura pública. Es verdad que las redes sociales ayudan a que más gente vea mi trabajo, porque se enteran. Es verdad que las redes sociales, ahora que fue el temblor, se hizo una alianza donde a través de los followers podías decir ‘se necesita esto’, para que alguien más lo trajera y salvaran una vida. Por supuesto que tienen cosas increíbles y por supuesto que tienen cosas súper malas. De repente uno opina lo que sea y eres atacado por no sé cuántos miles de personas, por decir ‘yo pienso esto’. Bueno, tengo derecho a opinar lo que a mí se me pegue mi fregada gana. Entonces creo que hay que tener un equilibrio total. Creo que además las redes sociales son un escudo para decir que dices lo que piensas, pero tampoco es cierto. Creo que más bien las redes sociales todas tienen filtro, ese es el asunto, eso es lo que es molesto. Da cierta libertad, pero es mucha mentira, porque, claro, estás en tu computadora, hablando de los derechos humanos o de ‘sí ayudemos a los otros’, mientras te estás tomando un licuado. Tienen tanto filtro que esa es la bronca, no sabes qué tan verdaderas son”.

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Desde los filtros de Instagram. 
“Claro, que todos los utilizamos y ¿por qué no? El día que tienes un grano aquí te lo quieres borrar, por supuesto. Uno se quiere ver bonito siempre, porque es la forma que nos han enseñado que la gente te va a querer. Si eres bonito la gente te va a querer. Los artistas en lugar de ser una bandera de revoluciones, como eran en la época de nuestros papás, se han vuelto ‘bueno, mejor no digo esto porque entonces voy a perder followers’. Entonces, sí creo que hay que defender lo que uno piensa, sabiendo el equilibrio, sabiendo que hay que respetar lo que los demás opinan”.

¿Qué diferencia encuentras entre trabajar en tele y en cine? 
“Tienes más tiempo (en cine) y tienes ya la historia puesta, entonces la puedes contar de principio a fin. Es un viaje más sabroso, en el sentido de que sabes a dónde vas, sabes lo que tienes que contar y tienes más tiempo. La televisión te da otra cosa. Es masiva y también te da rapidez, te da este asunto de que hay que aprender a resolver ya, en chinga y bien. Creo que ambas cosas las disfruto mucho, pero son muy diferentes y eso es lo bueno de poder pasar, de repente, de una a otra”.

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Ahora que llegó “El Señor de los Cielos” a Blim, ¿qué opinas de estos cambios en la televisión al mundo digital? 
“Creo que es lo que viene. Así como nos hemos ajustado a los iPhones y los teléfonos virtuales y a todo lo que tiene la tecnología de bueno, también tiene una parte en que cambia constantemente. O la alcanzamos o nomás no vamos con el flow de la vida. Creo que es bueno, porque es verdad que se están produciendo más cosas, de mayor calidad, porque hay más competencia. Además hay una plataforma donde hay cosas de todo el mundo, entonces los productos de este país tienen que competir con los de otros lados. No sé si los de este lado vamos a seguir ganando, los que sí salen ganando es el público, que al final son los que se lo merecen y para los que se supone que hacemos todo esto. Tienen más posibilidad de encontrar el producto que quieren, con la calidad que se merecen y verlo a la hora que se les pega la gana. El asunto es que vamos a tener que seguir creciendo y cambiando, para ajustarnos a estas nuevas cosas y mantenernos arriba a base de calidad que es lo importante”.

¿Por qué dices que ustedes no salen ganando? 
“Porque de repente los productos que antes se hacían en las televisoras, ya no se hacen igual. Ya hay que hacer la serie para esta plataforma digital, entonces ya no se produce tanto. Televisa ya no produce tantas telenovelas como antes, porque ya no hay un público cautivo solamente de la televisión. En ese sentido creo que nos ha agarrado, a toda la gente de la televisión normal, sobre todo a este país, como en curva de ‘ay, ¿y ahora qué?’ Lo que te digo, no sé si sea beneficioso o no, pero creo que el mayor beneficio es para el público. También para los actores, ahora se produce más y entonces hay más oportunidad de que la gente vea a todo tipo de gente. Ya no hay este estigma de que tienes que ser de determinada manera, tener el ojo azul, ser rubio, para contar historias. Puedes contar las historias que sean. Nosotros también salimos ganando”.