Foto: Tomada de Internet
Con la ofrenda, los vivos recibimos a aquellos que se nos adelantaron. Cada uno de los elementos que conforman el altar tiene un significado espiritual.

Daniel García / Click Necesario

Debo confesar que mi parte favorita del año siempre ha sido, es y será la cercana al día de los fieles difuntos, porque además de ser fan de hueso azucarado del pan de muerto, disfruto mucho poner mi ofrenda. Es más, me considero un experto ofrendero y estoy orgulloso de ello.

Poner una ofrenda que reciba la visita de aquellos que se nos adelantaron en el camino es un tradición que tiene una mística especial. Se trata de honrar a la muerte con los distintos elementos que conforman el altar, pues cada pieza tiene un significado espiritual importante.

Como buena tradición mexicana, este es ritual más mexicano que el mezcal, tiene su parte de celebración. Es un pachangón organizado para el disfrute de tu ser querido como agradecimiento de que venga desde tan lejos a visitarte. Es por eso, amigo lector que se siente en contacto con sus raíces y quiere armar su bonita ofrenda, que hoy le traigo: La guía máxima para poner una ofrenda (y no morir en el intento).

¡Me muero, se me pasó la fecha!

Una de las preguntas clave a la hora de poner el banquete de bienvenida del más allá es “¿Qué día se pone la ofrenda?”. Ahí les van las fechas exactas para que las marquen en su calendario y sus difuntos no los agarren sin nada que ofrecerles. El  28 de octubre empieza la llegada de los muertos que perdieron la vida de manera trágica. El 30 y el 31 de octubre se dedica a los niños que no fueron bautizados. El 1 de noviembre se celebra la llegada de todos aquellos que tuvieron una vida ejemplar y la de los niños bautizados y finalmente el día 2 de noviembre, Día de Muertos, todas las ánimas ya se encuentran con sus familias celebrando y disfrutando de su bienvenida.

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Hasta en las ofrendas hay niveles

Una buena ofrenda para nuestro difunto debe llevar niveles.  Según la tradición, tenemos tres opciones para escoger: dos, tres y siete niveles.

En el altar de dos niveles (llámemosle, el sencillo) el primer nivel representa al cielo y el segundo a la Tierra.

En el de tres niveles (llamémosle intermedio) el primero es el cielo, el segundo la Tierra y el tercero el purgatorio.

Las ofrendas de siete niveles (sólo para masters u ofrendas de CU) son más elaboradas, pues simbolizan los pasos del “muertito” para llegar al cielo y así descansar en paz. En el primer piso se pone la imagen de un santo al que se sea devoto, el segundo es para las almas del purgatorio (por medio de este escalón el difunto obtiene el permiso de salir del purgatorio y visitar a sus familiares), en el tercer nivel se pone sal para purificar el espíritu de los niños, el cuarto está destinado para poner el pan de muerto ofrecido para las ánimas que transitan allí, en el quinto se pone la comida y las frutas favoritas del difunto, en el sexto se ponen las fotos de los fallecidos y por último, en el séptimo escalón, se hace una cruz de semillas o frutas de temporada, como el tejocote o la lima.Todos los escalafones del altar deben ir forrados de tela negra que simboliza el luto.
Una vez escogido el tamaño de nuestra ofrenda (que también dependerá del tamaño de nuestra casa y/o habilidades para hacer estructuras), a lo que sigue.

¿Puedo poner flores de Bach en vez de Cempasúchil?

La respuesta a esa pregunta es: puedes. Pero un altar de muertos tradicional no es altar si no tiene los siguientes elementos:

1. Flores

Las flores son la parte festiva de la ofrenda. En un altar común se utilizan tres tipos característicos:

El Cempasúchil, esa flor de color amarillo y olor a noviembre (sí, ese olor existe). En náhuatl significa “flor de los cuatrocientos pétalos”. Es el color y atractivo visual principal de las ofrendas por su amarillo que evoca al sol, el guía del alma y por su aroma especial que atrae a nuestros fieles difuntos hasta la casa.
La Nube es la única flor que a pesar de no ser única de la temporada, se usa en las ofrendas. Es una flor que se utiliza desde hace varios siglos para variar el colorido dentro de los arreglos florales en los altares, además que es una flor fácil de conseguir y muy económica. Si bien a esta nube no puedes subirle datos, es un dato curioso saber que su color blanco simboliza la pureza.

Flores Terciopelo, papaw. Esta elegante flor es otro colorido elemento más que encabeza la tradición del día de muertos. Su color morado o fucsia simboliza el duelo por la pérdida de nuestro ser amado.

2. Arco y camino de flores


Así es, un arco pero no el que lanza flechas. El arco en la ofrenda de muertos simboliza la entrada al mundo de los muertos. Es algo así como la puerta de entrada a la pachanga y normalmente se hace decorándolo flores de cempasúchil, que como ya vimos, son las flores favoritas de las ánimas. Además se debe marcar un camino hasta la ofrenda con los pétalos de esa misma flor (¿qué dices? ¿te ánimas?).

3. Copal

¡Su nombre es copal, copal cabana!… y se trata de un elemento prehispánico que era ofrecido por los indígenas a sus dioses para sublimar la oración o alabanza. Es la fragancia de reverencia por excelencia. En nuestra ofrenda se utiliza para limpiar el lugar de los malos espíritus para que el alma pueda entrar a su casa sin ningún peligro. Básicamente es quien le dice úchale úchale al espíritu del mal.

4. Veladoras

Aquí nos vamos a dar una licencia de modernidad, pues la seguridad es primero. En tiempos pasados se utilizaban rajas de ocote para iluminar las ofrendas, pero creemos que es peligroso dejar ocote prendido con tanta cosa flamable a su alrededor. Es por eso que en la actualidad se usa el cirio en sus diferentes formas: velas, veladoras o ceras.

La flama que producen significa “la luz, la fe, la esperanza”. Las velas con su flama titilante son la guía para que las ánimas puedan llegar a sus antiguos hogares y alumbrarlos incluso hasta su regreso al más allá. En varias comunidades indígenas cada vela representa un difunto, es decir, el número de veladoras que tiene el altar es el número de almas invitadas a la reunión (osea que si eres el pariente incómodo, olvidate de tu veladora en casa de la tía Tencha).

Si los cirios o las velas son moradas, es señal de duelo (igual que las flores terciopelo), y si se ponen cuatro de éstos en cruz, representan los cuatro puntos cardinales, de manera que el ánima pueda orientarse hasta encontrar su camino.

 

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5. Agua

A nadie se le niega un vaso con agua y menos si es alguien que acaba de hacer un largo viaje para estar contigo. El agua es uno de los elementos más importantes en un altar, refleja la pureza del alma y el ciclo de la vida. Por supuesto que además cumple con el propósito básico, quitarle calmarle la sed al difunto.

6. Sal

Es el elemento de purificación y sirve para que el cuerpo no se corrompa en su viaje de ida y vuelta para el siguiente año. Una pizca de sal para conservarlos frescos en su viaje.

7. Calaveritas de azúcar

Las calaveritas son de distintos tamaños, sabores y colores, pero al final, sea como sea, representan lo mismo: una calavera. Son una especie de recordatorio del destino final de cada ser humano y a la vez, de la aceptación de la muerte como inevitable (algo así como: “no le temas a la muerte, al final será dulce”).

Las hay de azúcar, que son las más comunes (y también las más chupeteadas por los niños), de chocolate (las primeras que se van cuando se quita la ofrenda) y las de amaranto ( las que sólo los sanos pelan).

8. Papel picado

De mis cosas favoritas en la ofrenda. Se trata de papel china de colores al cual se le hacen varios cortes para formar figuras, generalmente calaveras, calabazas, lápidas y diferentes palabras referentes a la ocasión. Normalmente se pegan varios papeles de distintos diseños y colores sobre un hilo para formar una especie de guirnalda que adorna el altar.

En México puedes conseguir el papel picado ya con sus diseños especiales, en los mercados, pero lo más bonito siempre será elaborar el tuyo en casa (aunque sí ya te diste cuenta que la manualidad no es lo tuyo, cómpralo. La seguridad es primero).

9. Foto de los difuntos

Imagínate qué bonito llegar a una fiesta que es en tu honor, que además está adornada por tu mejor foto al centro de la mesa y que no se trata de tu cumpleaños. ¡Qué maravilla!

Las fotografías pueden ser sueltas, enmarcadas o incluso una selfie, no importa  mientras se trate de una imagen que honre la memoria de nuestro ser querido.

10. Comida y artículos favoritos del difunto

¿Qué es de un pachangón sin regalos, comida y bebercua? La respuesta, mi fiesta de cumpleaños. Afortunadamente en la celebración de la muerte, estos detalles resutlan muy importantes.

No hay reglas para ello, toda la comida que haya sido del gusto de nuestros invitados especiales es bienvenida. Todos los objetos preciados del espíritu tienen un lugar único en las ofrendas y claro, se vale un agüita que anime a las ánimas en su estancia en nuestro plano (y para que no este tan plano).

Dicho todo esto, ya sólo queda disfrutar de la compañía de nuestros santos difuntos y darnos el tiempo de honrarlos y recordarlos. Recuerden que celebrar a la muerte una vez al año, no hace daño.