La producción mundial de cocaína se encuentra en máximos históricos, con 1,976 toneladas en 2017, un 25 % más que el año anterior. Esta cifra aparece en el más reciente Informe Mundial sobre Drogas emitido por la ONUDD. Foto: ONUDD
El consumo de drogas causa más muertes que nunca y el mercado ilegal está en máximos históricos. El cultivo de amapola en México aumentó un 21 % y superó las 30,000 hectáreas sembradas en 2017, lo que impulsó al país a ser el segundo productor mundial de opio, detrás de Afganistán y por delante Birmania.

La producción mundial de cocaína se encuentra en máximos históricos, con 1,976 toneladas en 2017, un 25 % más que el año anterior, alertó Naciones Unidas en Viena.

Esta cifra aparece en el más reciente Informe Mundial sobre Drogas emitido por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

Las casi 2,000 toneladas de cocaína tienen un cien por cien de pureza, por lo que la cifra que llega al mercado es mucho mayor al mezclar los narcotraficantes la cocaína con otras sustancias para aumentar sus beneficios económicos.

La producción mundial de cocaína mantiene una tendencia al alza en la última década, desde las 1,317 toneladas de 2007 hasta las 1,976 de 2017.

También la cantidad de cocaína incautada por las fuerzas de seguridad es la mayor de la historia con 1,275 toneladas, un aumento del 13 % respeto al año anterior.

Según el informe de la ONUDD, "mientras que las incautaciones de cocaína han aumentado en 74 % en la última década, la producción ha aumentado en un 50 %".

Los enormes decomisos de esa droga realizados significa que "la cantidad de cocaína disponible para el consumo ha aumentado a un nivel más lento que la producción".

El director ejecutivo de la ONUDD, Yuri Fedotov, señala que este aumento de las incautaciones globales apunta a una mejor cooperación policial internacional.

"Esto sugiere que los esfuerzos de aplicación de la ley se han vuelto más efectivos y que fortalecer la cooperación internacional puede estar ayudando a aumentar los niveles de incautación", resume el diplomático ruso en el informe.

Que la cantidad de cocaína se encuentre en niveles récords se debe al incremento de la fabricación de este narcótico en Colombia, país responsable del 70 % de la producción mundial, según la ONU.

El informe recuerda que en 2017 la producción de cocaína subió en Colombia un 31 %.

La ONUDD señala que el acuerdo de paz de 2016 con las FARC redujo de forma drástica la producción en áreas centrales del país, pero que en otras zonas, controladas hasta entonces por la guerrilla, el cultivo de hoja de coca lo han continuado otros grupos criminales.

También se señala que los incentivos para abandonar el cultivo no han terminado de llegar a algunas áreas alejadas de los centros urbanos y que la reducción de la erradicación forzada puede haber dado la idea de que el cultivo de coca era algo "relativamente libre de riesgo".

En 2017 en la región andina se registro el récord de 245,000 hectáreas de plantaciones de coca, un 15 % más que el año anterior.

De esa cifra, el 70 % de la zona con cultivos estaba en Colombia, el 20 % en Perú y el 10 % restante en Bolivia, según la ONU.

En Colombia la extensión de los cocales pasó de las 46,000 hectáreas en 2013 a las 171,000 en 2017.

La inmensa mayor parte de la cocaína interceptada a escala global se realiza en el continente americano, con el 90 % del total, mientras que sólo Colombia es responsable del 38 % de los decomisos.

En el mundo hay un total de 18.1 millones de consumidores de cocaína, y América del Norte es el lugar donde mayor es la tasa de consumo, con el 2.1 % de la población de entre 15 y 64 año.

Aunque el consumo en esa región a tendido a la baja entre 2006 y 2012, ahora la ONU detecta indicios de un mayor consumo, al igual que en Europa, el segundo mayor mercado para esta droga.

El reporte indica que un incremento en los decomisos en partes de Asia y África Occidental pueden indicar un aumento del consumo en esas regiones, especialmente entre clases urbanas afluentes. 

 

Drogas causan más muertes y su mercado sigue expandiéndose



El consumo de drogas causa más muertes que nunca y el mercado ilegal está en máximos históricos. Estas son las dos principales conclusiones del Informe Mundial sobre Drogas 2019 de la ONU, presentado en Viena, que dibuja un panorama con más sombras que luces y cada vez más complejo.

La ONU elevó su estimación de muertes vinculadas al consumo de drogas en el mundo hasta unas 585,000 en 2017, frente a los 450,000 fallecimientos que calculó que se produjeron en 2015.

Esta subida se debe a una mejor comprensión de la situación global gracias a nuevos datos, entre otros, procedentes de India y Nigeria, dos de los países más poblados del mundo.

Estos datos "completan y complican aún más la imagen global que plantean los desafíos que afrontamos", resumió en el informe el director de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Yuri Fedotov.

En 2017 unos 271 millones de personas -el 5.5 % de la población mundial de 15 a 64 años- consumió drogas, una cifra similar a la del año anterior, pero un 30 % mayor a la de 2009.

De esos consumidores, los más problemáticos son los que tienen graves problemas de drogodependencia, que pasan de 30.5 a 35 millones debido a los nuevos datos aportados por la India y Nigeria.

La droga más popular es el cannabis, con unos 188 millones de consumidores, pero las más letales, con diferencia, son los opioides, causantes de dos tercios de las muertes atribuidas al consumo de estupefacientes.

El informe destaca que la prevención y el tratamiento siguen fallando en muchas partes del mundo y sólo una de cada siete personas con problemas graves de adicción recibe tratamiento.

La crisis de opioides en Estados Unidos y Canadá por el abuso de analgésicos sintéticos como el fentanilo, 50 veces más potente que la heroína, vuelve a centrar la atención de los expertos de la ONU.

Se estima que un 4 % de todos los norteamericanos adultos consumieron algún tipo de opioide al menos una vez en 2017.

De las 70,237 muertes por sobredosis registradas en Estados Unidos en 2017, 47,600 se debieron al uso de opioides, un 13 % más que en 2016, según el informe.

"Las sobredosis de droga en Norteamérica han alcanzado realmente dimensiones de epidemia", subrayó la autora del informe, la italiana Angela Me, quien alertó de que existen indicios de un aumento del consumo del fentanilo en Europa.

Por el lado de la producción, tanto el opio como la cocaína alcanzaron niveles récords, mientras que las drogas sintéticas siguen expandiéndose.

La producción mundial de cocaína se situó en 2017 en un récord histórico con 1,976 toneladas, un 25 % más que el año anterior. El 70 % de esta producción con una pureza del cien por cien procede de Colombia.

También la cantidad de cocaína incautada por las fuerzas de seguridad es la mayor de la historia con 1,275 toneladas, un aumento del 13 % respeto al año anterior y un dato que parece apuntar a una mejora de la cooperación policial internacional.

Los enormes decomisos de cocaína realizados significan que "la cantidad de cocaína disponible para el consumo ha aumentado a un nivel más lento que la producción", señala el informe.

La ONUDD agrega que "mientras que las incautaciones de cocaína han aumentado en 74 % en la última década, la producción creció en un 50 %".

También la producción de opio en 2018 se encuentra en máximos históricos con 7,790 toneladas, aunque es menor que la del año anterior.

Las drogas sintéticas también están en auge y siguen expandiéndose. En Asia, el continente más poblado, son las más consumidas.

La ONU reconoce que es difícil hacer estimaciones sobre estas drogas sintéticas pero el incremento de las incautaciones y el descenso de los precios apuntan a un mercado en continua expansión.

La ONU alerta también sobre una nueva epidemia invisible de opioides en África, causada por un analgésico llamado tramadol que atrae poca atención aunque requiere acción urgente.

El informe indica que el mercado de este opioide sintético se ha expandido rápidamente, no sólo por África Occidental y Central, sino también por Medio Oriente.

De hecho, las incautaciones de esta sustancia en todo el mundo han pasado de diez kilos en 2010 a 125,000 en 2017 y la ONU alerta sobre su impacto en la salud en una región del planeta con escasos recursos.

México, segundo mayor productor de opio en el mundo en 2017

 

El cultivo de amapola en México aumentó un 21 % y superó las 30,000 hectáreas sembradas en 2017, lo que impulsó al país a ser el segundo productor mundial de opio, detrás de Afganistán y por delante Birmania, según un informe presentado por Naciones Unidas en Viena.

Los datos de México hacen referencia al período comprendido entre julio de 2016 y junio de 2017, en el que en ese país se produjeron unas estimadas 586 toneladas de opio, unas 100 toneladas más que el año anterior.

Con este aumento, México retoma la tendencia al alza que le había caracterizado en los últimos años hasta 2016, cuando la elaboración de esta sustancia estupefaciente disminuyó un 3.4 %.

Eso sí, Afganistán sigue dominando con enorme diferencia la producción mundial de opio, con el 86 % del opio mundial en 2017, frente al 5.6 % en México y el 5.3 % en Birmania.

Estos datos quedan reflejados en el Informe Mundial sobre Drogas 2019 y difundido por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

El Gobierno mexicano está luchando contra la expansión de amapola y erradicó más de 29,000 hectáreas de este cultivo en 2017, lo que le convirtió en el país que más terreno eliminó ese año.

La amapola se localiza principalmente en la Sierra Madre Occidental, donde hacen frontera los estados de Sinaloa, Chihuahua y Durango, en el norte de Nayarit y en la Sierra Madre del Sur, donde coinciden los estados de Guerrero y Oaxaca.

La situación de México en 2017 contrasta con la caída en la producción que sufrieron tanto Afganistán (28.9 %) como Birmania (5.5 %) en 2018, los dos principales exportadores de opio.

Estas variaciones provocaron que la producción global cayera un 25 % de 2017 a 2018, hasta alcanzar unas 7,800 toneladas, lo que rompió con dos décadas consecutivas de aumentos.

La ONUDD apunta en su informe que la principal causa de este descenso fue una sequía que asoló Afganistán. 

 

El tramadol, la desconocida droga que está causando una crisis en África

 

Se llama "tramadol", es un potente analgésico de la familia de los opioides cuya producción y venta ilegal se disparó y amenaza con causar una crisis de salud pública en África, advierte la ONU.

El tramadol proporciona los efectos analgésicos típicos de los opiodes al tiempo que actúa como estimulante.

Así, hay quien los consume por sus efectos relajantes, para mejorar el rendimiento intelectual y físico, quitar el hambre y las necesidades de dormir, prolongar la actividad sexual, generar euforia o como sustituto de la heroína.

"Esto hace al tramadol atractivo para amplios sectores de la sociedad, incluyendo estudiantes durante los exámenes y conductores de autobús y taxi en una serie de países en desarrollo que, de otra forma, no usarían opioides", señala el Informe Mundial sobre Drogas, que difundió la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito.

Esta oficina de la ONU advierte de que, aunque esta droga no ha recibido tanta atención mediática como otras sustancias como el fentanilo, responsable de una epidemia de sobredosis en EU, es un peligro que "requiere igualmente la atención internacional".

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que el uso no médico del tramadol "tiene el potencial de precipitar el abuso y la dependencia de la droga".

El informe indica que el mercado de este opioide sintético se expandió rápidamente, no sólo por África Occidental y Central, sino también por Medio Oriente.

De hecho, las incautaciones de esta sustancia en todo el mundo han pasado de diez kilos en 2010 a 125,000 en 2017.

El tramadol para uso no médico es elaborado ilegalmente en el Sudeste Asiático y traficado luego a las zonas de mayor consumo.

En Nigeria cuatro millones de personas, un 4 % de la población adulta total, probó esta droga al menos una vez en 2016.

En este país, casi el 80 % de los usuarios de opioides gastan cada día 3.6 dólares (3.1 dólares) en opioides farmacéuticos, menos de la mitad de lo que gastan los usuarios de heroína.

En Egipto el tramadol es ya la segunda droga más consumida entre los alumnos de secundaria y también se ha detectado un extendido uso de esta droga en Irán y Palestina.

"El uso no médico de opioides en África es un grave problema" alerta Angela Me, la principal autora del informe.

Según Me, se ha desarrollado un mercado propio de producción y venta ilegal de tramadol, con dosis mucho más altas de las del producto farmacéutico que se adquiere con receta.

De hecho, la ONU señala que la facilidad con el que se adquiere, su menor precio y la noción, especialmente entre los jóvenes, de que al ser un medicamento y venir empaquetado como tal es menos peligroso explican su elevado uso.

El informe señala que el caso del tramadol es un ejemplo del difícil equilibrio en los países en vías de desarrollo entre la necesidad de disponer y regular la oferta de medicamentos eficaces, al tiempo que se evita el abuso y se lucha contra el crimen organizado. 

Opioides siguen causando estragos en EU y crece el uso en Europa

 

El cannabis sigue siendo la droga más consumida en el mundo pero son los opioides, desde la heroína al fentanilo, las sustancias más dañinas, responsables de 6 de cada 10 muertes por sobredosis en todo el mundo y causantes de una grave crisis de salud pública en Estados Unidos.

"Los opioides son una gran preocupación en muchos países debido a las graves consecuencias para la salud asociados a su uso. Por ejemplo, en 2017, el uso de opioides estuvo detrás de 110.000 (el 66 %) de las 167.000 muertes (directas) atribuidas a trastornos por el uso de drogas", señala un informe de Naciones Unidas.

El Informe Mundial sobre Drogas 2019, que difundió en Viena la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), indica que el número de usuarios de opioides en 2018, incluidos quienes toman analgésicos por razones no médicas, fue de 53.4 millones en todo el mundo.

De ellos, unos 29 millones son consumidores de opiáceos, los derivados directos de las plantas de amapola, como la heroína, la morfina y el opio.

Esa cifra supone un 56 % más que la de 2016, después de que la ONU haya actualizado sus cifras al comprobar que el abuso de esta droga en Nigeria e India está más extendido de lo que se creía.

En su análisis, la ONU insiste en la gravedad de la crisis de opioides en Estados Unidos y Canadá, debida en gran medida al uso, bien sólo o con otras drogas, del fentanilo, un analgésico sintético 50 veces más potente que la heroína.

Se estima que un 4 % de todos los norteamericanos adultos consumieron algún tipo de opioide al menos una vez en 2017.

La ONU señala que de las 70,237 muertes por sobredosis registradas en Estados Unidos en 2017, 47,600 se debieron al uso de opioides (13 % más que en 2016).

De ellas, más de la mitad se debieron al fentanilo y sus análogos.

"Las sobredosis de droga en Norteamérica han alcanzado realmente dimensiones de epidemia", indicó Angela Me, responsable del informe, en un encuentro con la prensa previo a la difusión de los datos.

Un análisis sociológico muestra que el perfil tipo del consumidor de opioides en Estados Unidos es un hombre blanco, de entre 18 y 25 años, desempleado y con estudios básicos.

Mientras, también en la vecina Canadá, las sobredosis mortales por opioides crecieron un 33 % en 2017.

Respecto a Europa Occidental, la ONUDD advierte de que el mercado de fentanilo también está creciendo, y que las incautaciones de esta droga se han disparado un 1.600 % entre 2013 y 2017, hasta llegar a los 17 kilos.

Aunque asegura que el uso y las consecuencias de esta droga en Europa no es "nada comparable con las dimensión de las crisis en Estados Unidos", Me advierte de que es importante que Europa lo tenga en cuenta.

"Una vez que se abre el mercado es muy difícil cerrarlo", asegura, recordando que el fentanilo es más fácil y barato de producir, y es un mercado muy atractivo y beneficioso para los traficantes.

Con todo, la heroína sigue siendo el opioide más consumido en los países de la Unión Europea y tras unos años de estabilidad, el consumo comienza a subir de nuevo debido, entre otros factores, al récord de producción de opio del año pasado en Afganistán

La ONU apunta que la legalización de la marihuana en EU impulsa el consumo

 

La legalización del cannabis con fines recreativos en algunos estados de EU parece haber impulsado el consumo de ese narcótico, señala el informe anual de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

"El consumo de cannabis se expande rápidamente", señala la ONUDD en el Informe Mundial sobre las Drogas 2019, publicado Viena, donde apunta, aunque sin afirmarlo explícitamente, una vinculación entre el aumento del consumo y la liberalización de esa droga.

Actualmente, nueve estados de EU y el Distrito de Columbia permiten el uso recreativo de la marihuana entre los adultos, mientras que 31 estados la autorizan para fines médicos.

"Si bien es demasiado pronto para evaluar el impacto final de la legislación que permite el uso no medicinal del cannabis en Canadá, Uruguay y algunos estados de Estados Unidos, algunas de las primeras tendencias son dignas de un estrecho seguimiento", indica la ONU.

Los expertos de la ONUDD alertan sobre un cambio en la percepción de la marihuana entre la población, vista ahora como menos perjudicial para la salud, si no beneficiosa, y la creciente industria y comercialización del producto desde su legalización.

El informe afirma que la industria del cannabis es más propensa a seguir los dictados de su interés en generar beneficios que a orientarse en base a "consideraciones de salud pública".

Con respecto a Estados Unidos, el documento llama la atención sobre la aparente contradicción de que el volumen de marihuana incautado bajó al tiempo que aumentó el consumo, algo que relaciona a un eventual cambio en la política de las autoridades, de forma que la lucha contra esa droga sería ahora menos prioritaria.

El informe señala también que en los Estados de EU donde se legalizó el cannabis sigue existiendo un mercado ilegal, cuando precisamente la regulación pretendía acabar con él.

Según los cálculos, un total de tres millones de personas mayores de doce años consumieron cannabis por primera vez en su vida en 2017, cifra que "es significativamente" mayor que la registrada un año antes, señalan los expertos de la ONU sin diferenciar qué porcentaje de esos "iniciados" tomaron la droga con fines médicos.

Al observar un período de diez años, entre 2007 y 2017, el aumento en el número de estadounidenses que consumió marihuana al menos una vez al año fue del 63 %, y mayor aún, del 130 %, el de las personas que usaron a diario la droga.

La comercialización y disponibilidad de numerosos productos de cannabis con un alto THC (tetrahidrocannabinol, el principal agente psicoactivo del cannabis) son mucho mayores hoy que hace un par de décadas, destaca el reporte.

Los expertos ponen el acento en el peligro para la salud de un alto THC, cuya potencia ha aumentado en los productos derivados del cannabis en los últimos años.

"El consumo regular de cannabis con un alto contenido de THC ha sido identificado como un factor de riesgo, pues puede dar lugar a trastornos psíquicos, tanto agudos como crónicos", advierte la ONU.

En ese sentido, asegura que en EU se registraron un aumento del número de personas que busca tratamiento por el consumo de marihuana, aunque reconoce que los trastornos por consumo de cannabis se han mantenido bastante estables desde 2002.

Incluso, disminuyó entre los más jóvenes (entre doce y diecisete años), aunque en 2017 hubo un aumento entre los de dieciocho y veinticinco 18 a 25 años.

Por eso, la ONU insta a las autoridades a prevenir el consumo de esta droga a una edad temprana y a mejorar la comprensión de sus efectos, especialmente entre los jóvenes. 

Informe Mundial sobre las Drogas de la ONU en diez claves

 

Los datos del Informe Mundial sobre las Drogas de la ONU de este año "completan y complican aún más la imagen global que plantean los desafíos de la droga", según explica el director de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Yuri Fedotov.

En el informe se indica que hubo más muertes en 2017 por el consumo de drogas y que los estupefacientes tradicionales de origen vegetal, como la heroína o la cocaína, siguen en máximos, mientras proliferan los estimulantes sintéticos.

Estas son las diez claves del Informa Mundial sobre Drogas 2019.

1.- Más muertes.

La ONU ha elevado su estimación de muertes vinculadas al consumo de drogas en el mundo hasta unas 585,000 en 2017, frente a los 450,000 fallecimientos que calculó que se produjeron en 2015. Las drogas más letales son los opioides, que están detrás de dos tercios de las muertes registradas. Sólo en EU las muertes por sobredosis en 2017 ascendieron a 47,000. La ONU calcula que se perdieron unos 42 millones de años de vida "sana" debido a muertes prematuras y años vividos con alguna discapacidad por el consumo de estupefacientes.

2.- Más consumidores de drogas.

En 2017 unos 271 millones de personas -el 5.5% de la población mundial de 15 a 64 años- consumió drogas, una cifra similar a la del año anterior, pero un 30 % mayor a la del año 2009. La droga más extendida es el cannabis con unos 188 millones de consumidores.

3.- Más personas con problemas graves de drogadicción.

Unos nuevos datos procedentes de la India y Nigeria, dos de los países más poblados del mundo, elevaron los datos de personas con trastornos graves causados por las drogas de 30.5 millones a 35 millones en todo el mundo.

4.- La producción de cocaína, en máximos históricos.

La producción mundial de cocaína se situó en 2017 en un récord histórico con 1.976 toneladas, un 25 por ciento más que el año anterior. El 70 por ciento de esta producción con una pureza del cien por cien procede de Colombia. También la cantidad de cocaína incautada por las fuerzas de seguridad es la mayor de la historia con 1.275 toneladas, un aumento del 13 % respeto al año anterior.

5.- México es el segundo productor de opio del mundo.

Está por detrás de Afganistán y por delante de Birmania. La producción global de opio en 2018 bajó respecto al máximo histórico del año anterior pero sigue siendo la segunda cifra más alta de la última década con 7,790 toneladas. La mayor parte de esa cifra procede de Afganistán, con 6,400 toneladas. La producción de México, país del que no se tienen datos de 2018, ya superó a Myanmar (Birmania) en 2017 con 586 toneladas frente a las 550 del país asiático. Los cultivos de adormidera en México aumentaron anualmente en la última década desde las 6,900 hectáreas de 2007 a las 30.600 de 2017.

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6.- La epidemia de opioides invisible que afecta a África.

La ONU alerta de que en África existe una crisis que atrae poca atención pero que requiere acción urgente. El abuso del analgésico sintético tramadol, similar a la morfina y fabricado de forma ilícita en Asia, podría estar más extendido de lo pensado en ese continente, donde escasean los datos sobre el impacto de las drogas en la salud pública. Las incautaciones mundiales han pasado de ser menos de 10 kilos en 2010 a unas 125 toneladas en 2017.

7.- Las drogas sintéticas están en auge.

El mercado de los estimulantes sintéticos y otras drogas químicas continúa expandiéndose. En Asia, el continente más poblado, son las más consumidas. La ONU reconoce que es difícil hacer estimaciones sobre estas drogas sintéticas pero el incremento de las incautaciones y el descenso de los precios apuntan a un mercado en expansión. En el mundo hay unos 29 millones de consumidores de anfetaminas y estimulantes análogos, mientras que existen unos 21 millones que toman "éxtasis".

8.- Nuevo auge del cannabis.

La ONU sugiere que la legalización del cannabis con fines recreativos en algunos estados de EU pudo impulsar el consumo de esa droga. Nueve estados de EU y el Distrito de Columbia permiten el uso recreativo de la marihuana entre los adultos. Al observar un período de diez años, entre 2007 y 2017, el aumento en el número de estadounidenses que consumió marihuana al menos una vez al año fue del 63 % y mayor aún, del 130 %, el de las personas que usaron a diario la droga. "Si bien es demasiado pronto para evaluar el impacto final de la legislación que permite el uso no medicinal del cannabis en Canadá, Uruguay y algunos estados de Estados Unidos, algunas de las primeras tendencias son dignas de un estrecho seguimiento", advierte la ONU.

9.- Freno de nuevas sustancias.

Uno de los aspectos positivos del informe es que la comunidad internacional consiguó frenar la proliferación de las denominadas nuevas sustancias psicoactivas (NPS). Se trata de estupefacientes químicos con propiedades similares a drogas ilegales, como el cannabis o el "éxtasis", pero fabricadas con elementos sintéticos legales, por lo que se podían comercializar, por ejemplo, bajo la apariencia de "sales de baño". Cientos de estos "euforizantes legales" aparecieron en la última década, pero la catalogación internacional de estas sustancias, su prohibición y el control de los precursores químicos para crearlas ha frenado su expansión.

10.- La prevención y el tratamiento siguen fallando.

La ONU destaca que la prevención y el tratamiento siguen fallando en muchas partes del mundo y sólo una de cada siete personas con problemas graves de adicción recibe tratamiento. Estas cifras son globales, por lo que la situación en los países en desarrollo es mucho peor. El informe también pone el foco en la situación en las prisiones, donde los problemas de consumo y la prevalencia de enfermedades infecciosas relacionadas con el consumo de drogas, como el VIH, la hepatitis C y la tuberculosis, son mucho más altas.