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Iniciamos julio, y con él la segunda mitad de un año que inició de forma por demás lamentable con el final a mediados de enero de la telenovela “Tanto amor”, de Azteca Trece.

 Y no tanto porque terminara este segundo refrito de uno de los primeros experimentos transgresores de TV Azteca a mediados de la década de los 90, sino porque su final representó de manera oficial la producción cuando menos hasta donde tenemos conocimiento de telenovelas en dicha televisora que de entonces a la fecha ha atiborrado en su programación seriales brasileños o turcos a raíz de los éxitos de “Avenida Brasil” y “¿Qué culpa tiene Fatmagul?”.

 Mientras esto sucedía en Azteca Trece, en Televisa terminaba “La vecina” en el horario vespertino de las 18:30 para cederle el lugar al refrito de otra telenovela producida previamente en TV Azteca, “La hija del jardinero”, que en este caso bajo el título de “Un camino hacia el destino” es de las pocas telenovelas todavía al aire de esta televisora (aunque ya tiene señalada la fecha de su final para el próximo domingo 17 de julio) que pueden presumir de mantener un buen rating por parte de los grandes públicos a pesar de que como sucede como muchas veces en las últimas semanas han llenado de paja su contenido nomás por alargarla un poco dando al traste con lo bueno que consiguieron en un inicio.

 Y es que prácticamente “Un camino hacia el destino” viene a ser la única telenovela como tal al aire en Televisa puesto que después del final del tiro de gracia que el refrito de “Simplemente María” le dio al horario tradicional de las 16:00 Horas, y de que a partir de principios de abril que “Pasión y poder” (ganadora para sorpresa de propios y extraños del premio TVyNovelas a la Mejor Telenovela del 2015) le cedió su lugar al refrito de la serie española “Gran Hotel”, conocida aquí como “El Hotel de los Secretos”, sólo aquella y la telenovela “original” que Juan Osorio bautizó como “Sueño de amor”, el resto de la programación de dicha televisora lo complementan “telenovelas seriadas” como lo fue “Corazón que miente” y que fue muy superior al refrito de “Niña amada mía” que es “Las Amazonas”.

 Irónicamente, es Gala TV la que ha mantenido para Televisa el interés para el público mexicano para el género de las telenovelas pero gracias a su competencia en tierras estadounidenses de parte de Telemundo gracias a las transmisiones vespertinas de “Marido en alquiler” o nocturnas primero de “Bajo el mismo cielo” y en la actualidad de “Eva, la trailera”, que le dio chamba inmediata al villano de “Tanto amor” en Azteca Trece, Arap Bethke, para ser el galán joven de Edith González en la producción que los reunió ahora como pareja romántica tras compartir créditos en “Doña Bárbara”.

 Si a esa vamos esperamos ver pronto mejor a Edith González con sus primeros protagónicos ochenteros de “Bianca Vidal” (1982) o “Monte Calvario” (1986) en el canal de TLnovelas, luego de las impecables retransmisiones de “Mi segunda madre” (1989) o “El pecado de Oyuki” (1988), ¿o no?

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