Fotos: Cortesía
La saltillense Andrea Badillo y la tapatía Rigel Herrera expondrán en la CDMX una serie de pinturas donde exploran los paralelos entre ambas obras

Ambas exploran la sexualidad y el erotismo femenino. Una, con los años aprendió a dejar implícita la sexualidad tras velos y prendas; otra, se enfrenta al pudor de las personas con la carne al descubierto, sin miramientos y a merced de la censura.

Rigel Herrera y Andrea Badillo son dos artistas que desde su primer encuentro descubrieron en sus obras paralelos que ahora exhibirán en la exposición “Venus vs Venus”, la cual se inaugurará el próximo 8 de noviembre en la Galería DLonngi ART en la Ciudad de México.

En junio de 2016, Badillo —saltillense y egresada de la Escuela de Artes Plásticas de la UAdeC— consiguió una beca para hacer una residencia en la capital del país con algún artista de su preferencia y ella eligió a Rigel, tapatía con más de 20 años de trayectoria en ese lugar.

“Gracias a esa unión padrísima que hicimos trabajando, juntas, en este año nos dimos cuenta que estábamos trabajando los mismos temas desde diferentes visiones”, comentó Herrera para VANGUARDIA, “todo comenzó cuando Andrea estaba pintando una rosa y yo también. Nos pusimos a analizar cómo ve ella una rosa”.

“La visión general del espectador es que una rosa siempre es muy femenina, muy natural, muy bella, inclusive si está tapando un pezón, como el cuadro de Andrea. Y yo estaba del otro lado del taller haciendo una rosa, pero en lencería. Y nos dimos cuenta que las visiones del erotismo femenino son muy amplias”, explicó.

“Mi visión del erotismo femenino va enfocado hacia un erotismo del otro, mucho más masculino. Y Andrea más hacia la piel, hacia lo natural, al autoconocimiento”, agregó.

Aunque en su introducción al inglés el término “versus” se convirtió en sinónimo de “contra”, su significado original en latín refiere a un movimiento de ida y vuelta y es esta acepción con la que las artistas plantean su exposición, como un diálogo entre ambas visiones.

Visiones que, cabe recalcar, estarán expuestas ante la censura, aunque ninguna de las dos es ajena a la experiencia, pues mientras que Rigel se ha visto obligada a madurar su pintura y las composiciones; Andrea ha sido víctima de vetos a sus obras, particularmente en redes sociales.