La lucha de las mujeres para el reconocimiento de nuestros más fundamentales derechos y libertades en condiciones de igualdad con los hombres tiene raíces lejanas. En el año 1792, Mary Wollstonecraft publicaba su libro “Vindicación de los Derechos de las Mujeres”, una fuerte crítica a la forma de llevar los asuntos políticos y morales. Se trataba de una forma enteramente patriarcal, fundada en una falacia del sistema educativo ilustrado: los libros –escritos por hombres– otorgaban a la mujer la imagen de buena esposa y madre racional en cuanto ser más débil que el hombre por naturaleza o diseño divino.

Un año antes, la dramaturga y activista francesa Olympe de Gouges (seudónimo de Marie Gouze) escribió la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, parafraseando la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, texto fundamental de la Revolución Francesa y la lucha de los derechos humanos. Sin embargo, la declaración femenina no tuvo la misma suerte de su homónima masculina, ya que apenas en 1840 se publicaron extractos y hasta 1986 se conocería completamente.

Han pasado más de 200 años y todavía la discriminación y las injusticias que nos aquejan siguen presentes. Ser mujer en México no es fácil. Las desigualdades, discriminaciones, roles de género, barreras estructurales, brechas y desventajas sociales, culturales, económicas, políticas y familiares restringen las oportunidades de las mujeres para tener un rol e incidir en la esfera pública en condiciones de igualdad con los hombres.

De igual forma, en nuestro País las mujeres nos jugamos la vida todos los días. Según cifras de las Naciones Unidas, en México siete mujeres son asesinadas cada 24 horas. Y aún más alarmante es que en la gran mayoría de situaciones los agresores forman parte del círculo cercano o familiar de las víctimas. Es decir: no estamos seguras ni en nuestra propia casa.

Además, las mujeres somos víctimas de muchos tipos de violencia: psicológica, física, domestica, sexual, laboral, patrimonial y económica, obstétrica, mediática, institucional, simbólica, etc. La violencia feminicida es sólo la última y mayor manifestación de odio del patriarcado para y con nosotras.

A pesar de los muchos esfuerzos que el Estado mexicano ha ido realizando en términos legislativos, jurisprudenciales y de políticas públicas, todos nosotros, hombres y mujeres, necesitamos hacernos más conscientes de la realidad en la que hoy vivimos.

Coahuila no es la excepción a este panorama. Los protocolos y mecanismos de protección para las mujeres adoptados e implementados en el estado ante situaciones de violencia son insuficientes, puesto que la entidad se ubica por encima de la media nacional en ciertos rubros de violencia contra la mujer, como la emocional y la económica-patrimonial. Sin embargo, aquí se escucha a las víctimas y a la sociedad civil, se dialoga, se visibiliza el problema y se atiende con políticas para crear ciudades libres de violencia, como se prevé en el Programa Estatal de Derechos Humanos 2019-2023.

Aunque Coahuila no pueda ser considerado un modelo debido a la violencia contra las mujeres, las autoridades han mostrado una fuerte voluntad política que, junto con la demanda de las organizaciones feministas de la región y la expertise técnica de la Academia IDH, han permitido las condiciones necesarias para la creación de un modelo de atención.

Una muestra de ello es la presentación en el evento organizado por la Comisión Estatal de Derechos Humanos del Estado del Diplomado en Categoría de Género y Vindicaciones Políticas de las Mujeres, realizado gracias a la colaboración con la Red de Mujeres de la Laguna. El evento, que tuvo lugar el pasado 6 de marzo en las instalaciones de la Universidad Iberoamericana en Torreón, se realizó en ocasión de la Conmemoración del Día Internacional de la Mujer sobre “Retos hacia una debida Vindicación de las Mujeres en la Sociedad”.

Por nuestra parte, la Academia IDH reitera su compromiso desde la trinchera académica en la lucha para el reconocimiento y goce en condiciones de igualdad de los derechos de las mujeres, con numerosas iniciativas académicas que se desarrollarán a lo largo de todo el año.

Además, apoyamos iniciativas en las que la sociedad organizada decide trasmitir su conocimiento, experiencia y dolor utilizando herramientas como el arte. En este sentido, quiero felicitar la iniciativa del colectivo “RUMA. Arte y Comunidad” que desarrolló en nuestras instalaciones del Centro Histórico de Saltillo la jornada cultural “509,491+ México y las violencias contra la Mujer”, que tuvo lugar los días 5, 6 y 7 de marzo, y cuyo objetivo principal es visibilizar la violencia hacia las mujeres a través del arte.

Se trata de iniciativas que sirven para crear conciencia, educar, crear convicciones e invitarnos a repensar lo que somos como sociedad, así como el camino que debemos de tomar para reinventarnos. Deconstruirnos para construir una comunidad nueva. Porque… vivas nos queremos.

La autora es Directora General de la Academia IDH. 
Este texto es parte del proyecto de Derechos
Humanos de VANGUARDIA y la Academia IDH