Analiza FGE situación de los agresores
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El coordinador de Homicidios, Everardo Rosales Saucedo, informó que aún se analiza si los delitos que enfrentan los jóvenes "sepultureros" que atacaron al estudiante de Enfermería Juan Manuel Encino Lara, son el intento de homicidio y lesiones, para determinar si tienen derecho a la libertad bajo fianza.
Señaló que la institución a su cargo tiene previsto consignar la averiguación, pero aún se encuentra analizando el de lesiones para determinar si tiene alguna calificativa y con eso se determine si quedan libres.
"Esta representación va a consignar ante un juez por el delito que resulte, ya se practicaron varias diligencias, que es la presentación de los implicados", dio a conocer el funcionario estatal.
Ahora lo que sigue es declarar al lesionado Juan Manuel Encina, hacerle saber si sus agresores queden libres de culpa mediante la justicia restaurativa, con fianza o un convenio.
Cuando el ofendido rinda su testimonio los acusados podrían ser requeridos por segunda ocasión para determinar su situación legal.
Este grave hecho que conmocionó a la sociedad saltillense ocurrió el domingo 24 de enero por la madrugada dentro del panteón de Dolores, ubicado a un costado del bulevar Jesús Valdés Sánchez.
Al afectado primero fue agredido físicamente al grado de ocasionarle heridas con arma blanca y al verlo en estado inconsciente los agresores los arrojaron a una pequeña fosa, donde le echaron más de 30 centímetros de tierra, de donde afortunadamente pudo salir.
Esclarecen caso
En un lapso de cinco días las autoridades esclarecieron las agresiones que cometieron contra Juan Manuel Encino Lara, así lo dio a conocer el mismo Everardo Rosales.
Recordó que al recibir el reporte en el Hospital Universitario de que ingresó un joven lesionado, de manera inmediata se recabaron las identidades de los implicados y el problema que enfrentaron fue que no tenían sus domicilios.
En las colonias Bonanza, Bellavista y Florida, es donde residen MónicaRamos Torres, Elías Delgadillo Delgado, Daniel Sánchez Rodríguez y la menor de nombre Dulce, quienes ya habían abandonado sus hogares.
Ya sabían los delitos que enfrentaban, se sintieron presionados y temerosos porque sus identidades fueron difundidas en los distintos medios de la localidad, pero no contaban con recursos para seguir con su huida.
De Ley se les dejaron tres citatorios, donde los jóvenes deberían de comparecer de manera urgente, sin especificarle el delito por el que eran acusados.
A dos días de ocurrir la agresión el abogado defensor se presentó a la Fiscalía, donde acordó presentarlos de manera voluntaria.