Saltillo: Viven el Jueves de Corpus Christi en el Mercado de la Bellavista; sacerdote recorre el tianguis con el Santísimo en sus manos
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El padre Fermín, párroco del templo de Lourdes, encabezó la procesión acompañado de la congregación Oblatas de Santa Marta
La rutina comercial del tradicional “Mercadito de los Jueves” en la colonia Bellavista, en Saltillo, se vio interrumpida por un acontecimiento poco común que transformó los pasillos del tianguis en un espacio de oración, reflexión y encuentro espiritual.
En el marco de la celebración de Corpus Christi, el Santísimo Sacramento recorrió por segunda ocasión este concurrido punto de reunión popular, en una procesión que sorprendió a comerciantes y visitantes, quienes presenciaron cómo la solemnidad religiosa se abría paso entre puestos de frutas, ropa, alimentos y artículos diversos.
La caminata fue encabezada por el padre Fermín, párroco de Nuestra Señora de Lourdes, acompañado por religiosas en formación de la congregación Oblatas de Santa Marta. Portando la custodia con el Cuerpo de Cristo, avanzaron entre los corredores del mercado para llevar un mensaje de fe y esperanza directamente a quienes, por sus responsabilidades laborales, tienen pocas oportunidades de participar en las celebraciones litúrgicas dentro del templo.
A diferencia de las expresiones religiosas tradicionales que permanecen en los alrededores de las iglesias, esta iniciativa busca acercar la vida espiritual a los espacios cotidianos de la comunidad, llevando la presencia eucarística hasta donde las personas desarrollan sus actividades diarias.
Durante el recorrido, las futuras religiosas entonaron cantos de adoración mientras abrían paso a la procesión. En distintos puntos, el sacerdote realizó breves pausas para bendecir los negocios, encomendar a las familias y orar por quienes dependen de su trabajo diario para sostener sus hogares.
La escena generó momentos profundamente emotivos. El bullicio característico del mercado cedía por instantes al silencio respetuoso de comerciantes y clientes, muchos de los cuales se persignaban al paso de la custodia o acompañaban el recorrido con expresiones de devoción y gratitud.
“Es una bendición muy grande que no esperábamos. Muchas veces el trabajo no nos permite acudir a la iglesia, y que el Santísimo venga hasta nosotros es algo que fortalece nuestra fe”, expresó una comerciante visiblemente emocionada.
Con esta segunda visita al popular mercado de Bellavista, el padre Fermín y las Oblatas de Santa Marta fortalecen una práctica que comienza a arraigarse entre la comunidad, recordando que la espiritualidad también puede vivirse fuera de los templos y que los espacios de trabajo, convivencia y esfuerzo cotidiano son igualmente escenarios donde la fe encuentra sentido y cercanía con las personas.