El futuro de Telmex, en manos de López Obrador

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Noticias
/ 3 octubre 2021

De aceptar el magnate mexicano las condiciones impuestas, tendría en su dominio la explotación comercial de la compañía durante 66 años en total.

CDMX.- Georgina Navarro Nava lleva dos años tratando de abrir un pequeño negocio de materias primas, con un capital de 50 mil pesos, pero se ha enfrentado a un alud de trámites burocráticos que le han impedido echarlo andar.

Como ella, miles de pequeños inversionistas forman parte de las estadísticas del informe Doing Business, del Banco Mundial, donde advierte que México es uno de los países más difíciles para emprender un negocio, pues se requiere realizar al menos 35 trámites que a una persona le pueden tomar hasta 500 días, además de tener que pagar las “mordidas” que los empleados exigen para realizar el papeleo.

Sin embargo, ese no fue el caso para el empresario Carlos Slim Helú –uno de los hombres más ricos del mundo–, quien en 2016, durante la presidencia de Enrique Peña Nieto, realizó un trámite que le implicó menos de una semana para recibir la autorización de la renovación del Título de Concesión de Teléfonos de México, a cambio de un pago simbólico de 5 mil 482 pesos para explotar 30 años más los servicios telefónicos de Telmex, empresa con más de 21 millones de suscriptores con servicios de telefonía e internet.

Pero la entrega de la concesión no está concretada completamente; el empresario tiene hasta el 11 de marzo de 2023 para cumplir con todas las condiciones impuestas. Así, el presidente Andrés Manuel López Obrador tendría en sus manos la decisión de renovar o dar por concluida la concesión telefónica, si la compañía de Slim deja de seguir cumpliendo su papel preponderante.

En medio de los escándalos de corrupción por el Caso Odebrecht y la Casa Blanca, que involucraron al gobierno de Peña Nieto, el empresario de las telecomunicaciones –que opera servicios telefónicos en 30 países– recibió la autorización de renovación de Telmex hasta el año 2056. En total, Slim tendría bajo su dominio la explotación comercial de Telmex 66 años.

Sólo en el primer año de la privatización de Telmex sus utilidades fueron cercanas a los ocho billones de pesos. Con ese recurso, Slim pudo comprar los cinco principales bancos que operaban en México, pero él y sus socios decidieron capitalizar la compañía y de ahí sentar las bases de lo que en menos de un decenio se convertiría en un imperio telefónico que, vía América Móvil, se desplegaría como un portaaviones por América Latina, Europa y parte de Estados Unidos.

Las compañías teléfonicas de Slim figuran entre las empresas que más ganancias generan en la economía mexicana.

La renovación de la concesión, otorgada en el gobierno de Peña Nieto, se hizo en los mismos términos en los cuales fue autorizada por el gobierno de Salinas de Gortari en 1990, cuando el neoliberalismo brillaba en todo su esplendor.

El Instituto Federal de Telecomunicaciones fue el órgano que se encargó de realizar la transacción y condicionó la entrega del Título de Concesión al empresario Carlos Slim a cumplir, antes del 11 de marzo de 2023, con la disposición de que Telmex deje de operar como una entidad preponderante, algo que resulta complicado.

Desde 2014, Telmex emprendió una estrategia para compartir los servicios de banda ancha y telefonía fija, con el propósito de cumplir con la llamada “regulación asimétrica” y con ello obtener la renovación de la concesión.

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