Nones son clave
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Menospreciar que cualquier juego es clave en una serie corta, sería un error. Sin embargo, ninguno resulta de mayor impacto que los nones, por obvias razones.
Ganando el primero va rápidamente a la corona. El tercero da ventaja o permite que renazca la esperanza. El quinto y séptimo suelen ser definitivos, siendo que los pares se prestan para empates o situaciones cómodas salvo una improbable limpia. Siempre ha sido así.
No obstante, en cada serie es común crear sentimientos de fatalismo, ejemplificando:
"Los Naranjeros tendrán un camino muy difícil, por perder el primero", "Los Venados difícilmente regresarán al puerto, ahora que Hermosillo ganó elsegundo" Lo cual cambió a, "los Naranjeros la tiene difícil, al dejar ir el tercero". De repente se olvida de la gran veteranía de cada escuadra involucrada en esta gran final. Con esas posturas ha de ser complicado poder gozar de lo mejor.
Ahora bien, el mensaje subliminal ha sido enviado y sin lugar a duda registrado por los protagonistas y asesores. Los aún campeones van a ser un duro hueso de roer, sin importar que carecen de tanta individualidad como los Naranjeros, que han dado un recital de poder (7 extra bases, con 5 jonrones); pero casi igualado por los Venados (6 con 3). La diferencia está en que Mazatlán ha aprovechado un par de sus jonrones con uno a bordo, a pesar de dejar gente en base a destajo. Conste, es "pecata minuta" en realidad. Para un servidor, lo que ya se está convirtiendo en un problema para los anaranjados es que según parece no hay confianza alguna en los relevos. Cuando inició la serie destacamos el duelo de estrategas, quienes dependen de que las jugadas enviadas y movimientos realizados, sean ejecutados por sus pupilos; pero la semilla se siembra, irriga, cultiva y con el favor de Dios se cosecha meses después.
Es donde está la ventaja de aguantar a los managers, en lugar de estar cortando cabezas sin ton ni son.
Cierto, no es el caso en la final 2010. Sus managers han impuesto sistemas desde el juego inaugural. Por cierto, cuando se cambia un timonel y de pronto reacciona el club, muchas veces es como usar un fertilizante muy especial para que reaccione la siembra. Lo más probable es que suceda. La pregunta es, ¿a qué costo? ¿Rendirá mejor fruto al final? Saque cuentas y verá que no, simplemente es un pronto alivio.
Volviendo a los sistemas, con todo respeto, cuando Lorenzo Bundy empezó de manager (inicio de los 90) era notoria su preferencia por armar la novena diaria de mayor ofensiva, sin aprecio a la defensiva y dejando un paquetazo al staff. La experiencia y su gran percepción lo han hecho cambiar y ser de los mejores managers que han pasado por este beisbol. Homar Rojas está en el proceso, como también otros que han mejorado en gran forma; pero su historial no lo demuestra y son menospreciados: Mario Mendoza, Houston Jiménez, etc.