Mi nieto va a tener un hijo, no está casado y me parte el corazón las condiciones en que nacerá.
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QUERIDA ANA:
¿Cómo supone usted que una abuela ya vieja se siente cuando su nieto le llama para decirle que va a tener un hijo fuera de matrimonio?
Mi nieto tiene 19 años y la muchacha tiene 17. Los dos dejaron de estudiar, no trabajan y no tienen una casa que pueda llamarse hogar a donde puedan llevar a su hijo.
No tengo nada en contra de ese bebé, desde luego que no, y le doy gracias a Dios que no hayan hecho algo en contra, es decir que la muchacha hubiera decidido abortar, pero me parte el corazón la idea de traer a un niño inocente al mundo, fuera de matrimonio y en las condiciones en que están ellos.
Mi nieto fue bautizado y criado en la iglesia católica, sus padres, mi hija y su esposo, son personas muy cristianas, honradas, buenos padres, cuidan mucho de sus hijos, pero este muchacho se descarrió y mire lo que ha sucedido.
No le he dicho a mi nieto que vengan a visitarme (soy viuda), pero si llegaran a mi puerta no puedo rechazarlos. Quiero mucho a mi nieto. Y quiero preguntarle: Si llaman o vienen, ¿qué hago? Mi hija y su esposo, por lo pronto no quieren ver a mi nieto y yo les he dicho que no hagan eso. Pero ese es otro boleto. Yo quiero saber lo que hago yo. Desapruebo lo que hizo mi nieto, pero no puedo darle la espalda. Si lo recibo, ¿hago mal?
Gracias Ana.
ABUELA PREOCUPADA
QUERIDA ABUELA PREOCUPADA:
Son muy comprensibles sus sentimientos y tiene todo el derecho a tenerlos y a actuar como lo desee, independientemente de lo que hagan su hija y su yerno.
Sin embargo, ser bondadosa y generosa, no significa que tiene que aprobar. Usted no tiene ninguna obligación de llamarlos para invitarlos a su casa, pero si se presentan, sea caritativa, yo sé que son sus sentimientos. Esos muchachos necesitan toda la bondad que puedan recibir.
ANA
QUERIDA ANA:
En estos tiempos tan difíciles, en los cuales todos estamos llenos de temores, de miedos, de intranquilidad, que tememos salir de nuestra casa para ir a trabajar o que nuestros hijos vayan a su escuela o colegio, salir a las carreteras; en que preferimos quedarnos en casa y no ir de vacaciones, en que nos parece que no es suficiente cerrar las puertas y poner las alarmas. Tiempos en los que vemos los periódicos, día a día, llenos de noticias de personas asesinadas, ya sean policías como miembros del ejército, inocentes que van por las calles o personas vinculadas con bandas de gente mala, está siendo una época traumática.
Y por todo lo anterior y muchas cosas que se quedan sin mencionar, todos necesitamos tranquilidad, humor y una reconexión con nuestros yo internos. Podemos alimentar a otros con una sonrisa, un cumplido, una llamada telefónica, una invitación para salir a tomar café o permitir que un desconocido acaricie a nuestro perro.
Yo, en lo personal, para ponerme en paz, para entrar en un estado tranquilo, evoco la imagen de mi perro echado enfrente de mi chimenea con los leños ardiendo, en un día frío, con su casi permanente expresión que comunica calma y tranquilidad. Eso me hace sentir mejor, porque tener tranquilidad y paz es más necesario que comer.
Creo que podemos reducir nuestra angustia, creando paz en nuestras mentes y en nuestros corazones.
PAZ Y TRANQUILIDAD
QUERIDO (A) PAZ Y TRANQUILIDAD:
Nuestras necesidades físicas no siempre son primero, tiene usted mucha razón. Me encanta la imagen mental que hace de su perro enfrente de la chimenea, que simboliza paz y tranquilidad.
En muchos momentos del día está cerca de mí mi perrita chihuahua, pero yo la siento más conectada conmigo cuando se acuesta en un sillón que está cerca de mi escritorio, en las tardes o noches que estoy trabajando. Ella, sin falta, cuando se da cuenta de que estoy sentada frente a la computadora, se sube en el sillón y allí se duerme o simplemente me observa. Me encanta su compañía siempre, pero especialmente en esos momentos, porque también me comunica gran sosiego. Todos necesitamos sentir eso en nuestra vida.
Gracias por su carta.
ANA