Más horas de trabajo: ¿es igual a mayor productividad?
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Dedicar muchas horas a trabajar no es lo mismo que ser productivos, y esa es una lección simple del mundo industrializado que en México no hemos terminado de aprender
Contrario a lo que los mexicanos solemos decir de nosotros mismos, la verdad es que nos encontramos entre los empleados que más horas trabajamos en el mundo. De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en nuestro país se labora un promedio de 2 mil 226 horas al año, lo cual nos coloca muy por encima del promedio global de mil 929 horas anuales.
En el exterior, vale decirlo, si algo se reconoce es la disposición para el trabajo de los mexicanos que emigran. La opinión que ello despierta entre quienes les emplean allende nuestras fronteras, contrasta con la que nosotros mismos expresamos en suelo nacional.
¿Por qué esta diferencia diametral en la percepción respecto de la capacidad para el trabajo de los mexicanos?
La respuesta es bastante simple de explicar, aunque eso no implica que la realidad doméstica pueda transformarse con facilidad. Y es que el núcleo de esta radica en la cultura.
Y aquí es necesario tener en cuenta un detalle crucial: los mexicanos dedicamos al trabajo más horas que los empleados de muchas otras nacionalidades... pero no somos igual de productivos que los irlandeses, los noruegos o los estadounidenses, quienes ocupan los primeros puestos en el ranking mundial en este rubro.
Porque no es lo mismo trabajar mucho que ser productivo. Y aunque pueda pensarse que una cosa lleva a la otra, la realidad es muy distinta.
En el primer caso –trabajar mucho– estamos hablando de tiempo, es decir, del número de horas que se permanece en el trabajo. En el segundo –ser productivo– estamos hablando de valor, es decir, la forma en la cual el esfuerzo personal se traduce en bienes o servicios que producen riqueza.
Una diferencia esencial entre los empleados más y menos productivos tiene que ver con la tecnificación del trabajo. El uso extensivo de tecnología logra que un empleado en Irlanda, por ejemplo, produzca más que uno en México en el mismo tiempo.
Tener claro lo anterior es relevante para comprender el fenómeno que se registra en nuestra Región y que se consigna en el reporte que publicamos en esta edición: el crecimiento en el número de personas que trabajan más de 48 horas a la semana.
De acuerdo con el Inegi, esta cifra creció 23 por ciento en el cuarto trimestre de 2025, comparado con el mismo periodo de 2024. Es decir, más personas debieron dedicarle más tiempo al trabajo, cuando en teoría estamos intentando que ocurra lo contrario.
Lo que la estadística deja en claro es que no basta con intentar disminuir “por decreto” el número de horas a la semana que las personas dedican al trabajo. Si no se hace nada para modificar la cultura de la productividad, difícilmente la reducción de la jornada laboral que está en marcha redundará en una mejoría de la calidad de vida de las personas.