Reforma Energética - Moderado Optimismo

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Opinión
/ 11 febrero 2014

Me cuento entre aquellos que creen que traerá enormes beneficios al país y a Coahuila la reforma constitucional en materia energética que aprobó el Congreso de la Unión, y que está pendiente de aterrizar mediante su legislación secundaria. Basta analizar los datos fríos para convencernos de que puede ser así.

Durante decenios Petróleos Mexicanos cargó el peso de completar el gasto público de México. Esa carga significó hasta el 40 por ciento del Presupuesto de Egresos de la Federación. Explotar en esa medida a la gallina de los huevos de oro, convirtió a Pemex en una empresa poco eficiente. Pemex debía pagar impuestos y derechos por su actividad, que rondaron el 100 por ciento de sus ingresos. Imagine que todos los productos de su trabajo tuvieran que ir a parar al gobierno. Semejante abuso hizo de Pemex un elefante blanco débil, ineficiente y corrupto.

Subsecuentes reformas fueron fortaleciendo a la empresa petrolera mexicana en su condición de monopolio estatal; pero esas reformas no fortalecieron a México, ni permitieron un mejor aprovechamiento de la enorme riqueza de energías fósiles del país.

Mediante la reforma en proceso, si las leyes secundarias consolidan la intención que anima a la reforma constitucional, las cosas van a cambiar para mejor. Por un lado tendremos un PEMEX más libre frente al fisco; y por otro, Pemex será una empresa con gobierno corporativo, sujeta de derecho civil, no más del derecho administrativo, ajena a las ataduras y candados que norman a la burocracia y, a los funcionarios públicos. Por tanto, PEMEX podrá trabajar con mayor transparencia y apertura, bajo las reglas del libre mercado, con competencia global y a la vista de todos. Si las cosas funcionan como esperamos, tendremos una empresa que aportará suficientes impuestos y derechos, sin perder por ello la competitividad necesaria para desarrollarse y crecer.

El Estado Mexicano, representado por la Secretaría de Energía, la Comisión Nacional de Hidrocarburos y la Comisión Reguladora de Energía, será garante del mejor aprovechamiento de nuestros recursos energéticos. Se permitirá que PEMEX, como empresa de los mexicanos, juegue con ventaja en las asignaciones sobre la competencia, al permitir una ronda CERO en la que sólo participará PEMEX. Posteriormente habrá rondas uno, dos y subsecuentes, en las que participará la Iniciativa Privada mediante alguno de los cinco contratos que prevé la Constitución. En ningún caso el Estado pierde la propiedad de los energéticos, esa condición debe señalarse en todos los contratos que se concreten.

Es así como pasaremos de una empresa que ha soportado más del 30 por ciento del presupuesto nacional, a sendas empresas que ayudarán en la explotación de nuestra riqueza energética y pagarán todos los impuestos y derechos que hasta hoy sólo han pagado PEMEX y los mexicanos.

El Fondo Mexicano del Petróleo se convertirá en una enorme bolsa de recursos que administrarán el Banco de México, el Gobierno Federal y los representantes independientes. La Constitución señala ya una lista de prioridades a las que debe destinarse ese dinero basto y suficiente para atender las grandes carencias que tenemos como país, empezando por la pobreza extrema.

¿Y los riesgos?, ¿acaso todo es tan fácil y tan risueño? ¿Será que ahora sí podemos prepararnos para administrar la abundancia? Podría ser, pero no es tan fácil. En un excelente artículo, el Dr. Juan Pardinas comenta que la reforma energética mexicana refleja el exitoso modelo de Noruega; pero también recuerda que países como Nigeria también copiaron ese modelo y empiezan a ver su fracaso, gracias, claro está, a la corrupción.

La riqueza energética existe, al parecer las reglas del juego serán muy competitivas, México cuenta con un valioso capital humano que puede enfrentar este reto y todos parecen preparados para la fiesta. Pero ¿y la corrupción? ¿La tranza y todo lo que genera? ¿Qué decir de la partidocracia y de sus intereses que, al igual que en el IFE, tendrá sus representantes en el Fondo Mexicano del Petróleo? ¿Inseguridad, impunidad, delincuencia, violación de derechos humanos, derramamiento de sangre, desempleo, falta de inversión y, otra vez, crisis? Todo ello es consecuencia de la corrupción.

Podremos contar con las mejores reglas para la gran fiesta energética de México. Podremos poseer toda la riqueza energética que el mundo espera; pero si no contamos con un sistema de justicia a la altura de esta reforma, veremos una gran fiesta, una gran parranda de muchos años, que terminará por heredar a nuestros hijos, una cruda sin precedentes, del tamaño de la fiesta.

Facebook: Chuy Ramirez

Twitter: @chuyramirezr

Columna: Regresando a las Fuentes

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