¿Fair play de la FIFA?
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José María González Lara*
Con el respaldo del deporte más popular del mundo, la FIFA (que tiene 209 Países afiliados, 17 más que la ONU) es la ONG más rentable del mundo, aun cuando se ostenta sin fines de lucro (¡ !), sin embargo existen cuestionamientos respecto a sus decisiones y al manejo de sus ingresos.
El Comité Ejecutivo lo integran el Presidente, 8 vicepresidentes y 15 miembros, elegidos en la asamblea del Congreso General cada 4 años, el primero puede ser reelecto indefinidamente y el mismo procedimiento baja a las cinco Confederaciones.
A partir del mandato del empresario brasileño, Joao Avelange, de 1974 a 1998 âcon expedientes aun no resueltos de corrupción-, la FIFA ha hecho del futbol profesional un gran negocio globalizado. La Federación según ésta misma, gasta más de 100 mdd anuales en sueldos y prestaciones de sus empleados que son más de 400 personas.
La asignación de la sede del Mundial de Futbol es rotativa en las 5 confederaciones que integran la organización, así los Países solicitantes presentan candidaturas y el Comité Ejecutivo de la FIFA nombra inspectores para los criterios de asignación en votación de sus integrantes.
La decisión se toma 6 o 7 años antes del evento. En este asunto, por supuesto, no hay transparencia, ni en muchos otros. Por ejemplo la organización del mundial en Argentina 1978, fue un respaldo político de la FIFA âcon el apoyo del Henry Kissinger- a la dictadura militar cuyas atrocidades de tortura y asesinatos.
En el pasado mundial de Brasil, la FIFA informa que obtuvo ganancias de los 4,500 mdd en derechos de transmisión televisiva y patrocinios, de los cuales entregó una bolsa de premios de 358 mdd a las Federaciones de Países participantes: 35 campeón, 25 subcampeón, tercero y cuarto 22 y 20 mdd respectivamente, 14 octavos, 9 octavos y fase de grupos ocho.
Como organización sin fines de lucro más que promover y difundir el deporte más hermoso del mundo, la FIFA queda exenta del pago de impuestos en el País sede, en la Nación carioca fueron alrededor de 446 mdd en Brasil.
Pero existe sospecha de decisiones arbitrales que van más allá de un simple error de apreciación. Por ejemplo, el juego de la final en el torneo mundial de Suiza 1954 donde Hungría perdió 2-3 frente a Alemania occidental, con evidentes decisiones arbitrales a favor de los teutones puesto que en plena guerra fría no se podía permitir que un País del socialismo real ganara el máximo trofeo; o la más reciente final de la Champions League europea al extender el tiempo más de lo debido para favorecer al equipo franquista-monarquista Real Madrid en España, incluido un penal inexistente, para que Cristiano Ronaldo anotara su gol y celebrase de manera estridente para un documental sobre su persona que produce una multimillonaria firma deportiva. Como estos ejemplos hay miles en la historia del futbol.
A través de las transmisiones televisivas o por Internet, la FIFA envía mensajes contra la discriminación lo que resulta loable en tiempos de resurgimiento de nacionalismos de derecha sobre todo en Europa. Además promueve el fair play o juego limpio, pero se presentan decisiones que no expresan la limpieza de su propio juego.
Un escándalo resultó que el periódico británico The Guardian ventiló que la asignación de Qatar como sede del Mundial 2022, se determinó a través de sobornos, lo mismo pudo ocurrir en la más reciente reelección de Joseph Blatter como Presidente. Otro asunto son las apuestas ilícitas.
Pero lo más deleznable de la FIFA es su decisión de no permitir organización sindical o colegiada que pueda presionar a dueños de clubs para garantizar los derechos laborales y seguridad social de quienes hacen el espectáculo, los futbolistas profesionales en ejercicio y en retiro.
A inicio de los 70, el futbolista Carlos Albert âactual comentarista deportivo- intentó formar un sindicato de jugadores en México, por lo que fue vetado de por vida en cualquier equipo; en 1997 astros de la talla de Maradona, Cruyff, Stoichkov, Weah, Sócrates, entre otros, intentaron lo mismo, pero desde las alturas de la FIFA se bloqueó la iniciativa so pena de desafiliación. ¿Esto es fair play o negocio?
*Profesor de la Facultad de Economía