Caso Ruffo: Poner las barbas a remojar

+Seguir en Seguir en Google
Opinión
/

La fabricación de culpables es la marca de la casa. Al defender a Ruffo, te estás defendiendo a ti mismo

A una semana y media de la aprehensión arbitraria de Ernesto Ruffo, preso político del régimen, vale la pena hacer un alto y rescatar algunas lecciones de lo que está sucediendo. Ruffo sigue injustamente detenido en un penal de alta seguridad, como si se tratara de un delincuente altamente peligroso. Mientras esto sucede, una parte de la sociedad debate al respecto, con o sin información, con o sin conocimiento. La polarización manda. Hay otro sector que sigue en sus cosas; poco le importan el debate y su desenlace.

Lo que la mayoría ignora, o prefiere ignorar, es que todos, independientemente de nuestra postura, somos igualmente vulnerables ante el aparato de “in-justicia” que impera en México. Hoy es Ruffo; mañana puede ser cualquiera de nosotros. Ser famoso o conocido es irrelevante; de hecho, la ausencia de fama puede hacernos todavía más vulnerables. El viacrucis por el que atraviesa Ernesto Ruffo es uno más de los muchos que se viven en las prisiones mexicanas. Cárceles llenas en medio de una impunidad rampante: nada más contradictorio. Frente a esta realidad, no queda más que poner las barbas a remojar. A cualquiera nos puede pasar.

https://vanguardia.com.mx/opinion/ernesto-ruffo-preso-politico-GB22324398

Cinco apuntes.

1. Presunción de inocencia

De poco nos han servido tantos debates y discusiones en torno a la seguridad pública y la justicia penal. Veintiséis años, o más, de despilfarro económico sin resultado alguno. La impunidad está a tope y el 95 por ciento de los delitos no se denuncia. Una reforma constitucional que, en el papel, reconoce el deber ser, pero que, en la práctica, la autoridad pisotea sin rubor alguno.

En una postura absolutamente antidemocrática y violatoria del principio de presunción de inocencia, la presidenta Claudia Sheinbaum y su secretario de Seguridad señalaron, desde el púlpito mañanero, que Ruffo es culpable y que existen muchas pruebas en su contra. Así de fácil, así de sencillo: un juicio sumario, con todo el poder del Estado. En lo oscurito y sin transparencia.

Es el juicio desde el poder, cuando la jueza ni siquiera se ha pronunciado sobre el fondo del asunto. Vaya, ni siquiera se han valorado las evidencias. ¿De qué pruebas habla, Presidenta, y por qué tuvo acceso a ellas? Se arrogan, con soberbia e ignorancia, una facultad que les es completamente ajena en el derecho penal. Aunque sabemos que, en los hechos, controlan a una Fiscalía que debería ser autónoma y a una jueza que debería ser independiente.

2. Prisión preventiva

Luego viene la prisión preventiva oficiosa contra un hombre de 74 años que no tiene un sólo antecedente penal. Cuando fue llamado a declarar, sin haber sido aún formalmente señalado, acudió de manera voluntaria. Además, siendo ciudadano de Estados Unidos, permaneció en su casa de Ensenada porque el que nada debe, nada teme.

A esto debemos sumar la tortuosidad de las audiencias: la primera de 40 horas y otra de 35. Claro, audiencias realizadas en lo oscurito, a espaldas de la sociedad. Nada más arbitrario y violatorio de los derechos humanos. Son actuaciones que no pasan el más mínimo filtro de un sistema democrático.

3. La nulidad de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos

¿Qué podemos decir de la CNDH de Rosario Piedra Ibarra? Nada. Ese es su legado: la nada. Un silencio cómplice y al servicio del poder. Una vergüenza frente a las luchas que, en su momento, encabezó su madre.

https://vanguardia.com.mx/opinion/sirve-la-cndh-de-rosario-piedra-CB22326400

4. Muy poca cultura de la legalidad y de los derechos humanos

Es penoso observar la inexistencia de una verdadera cultura democrática en materia de justicia. Que los medios de comunicación carezcan de ella es una cosa, pero que también le pase a muchos abogados resulta dramático, aunque comprensible. Es la herencia autoritaria, cruzada con una formación educativa en la que el análisis crítico no tiene lugar.

Las escuelas enseñan derecho penal; los jóvenes lo asimilan mediante el “macheteo”, pero nunca se atreven a poner en duda al sistema, entre otras razones porque no existe un ejercicio comparativo. No saben que, frente a los modelos jurídicos del mundo democrático, el nuestro se encuentra al nivel de las peores dictaduras. Es una institución del autoritarismo que ha resistido cualquier intento democratizador. Y lo ha logrado porque constituye el manto protector de la corrupción, eje central del régimen político mexicano.

https://vanguardia.com.mx/opinion/ernesto-ruffo-preso-politico-GB22324398

5. Que nos caiga el veinte: el que sigue puedes ser tú o yo

Es sólo cuestión de estar en el lugar y en el momento equivocados, o de estar relacionado, de cualquier manera, con alguien que estuvo en el lugar y en el momento equivocados. Que sea inocente o no, eso es lo de menos. La fabricación de culpables es la marca de la casa. Al defender a Ruffo, te estás defendiendo a ti mismo, seas del bando que seas.

Facebook: Chuy Ramírez

Columna: Regresando a las Fuentes

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM