Entre el relato y la realidad: los matices de los ‘máximos históricos’

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Opinión
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Se mantienen retos para impulsar el nearshoring, el cual se mantiene sin grandes avances

En días recientes la publicidad oficial viene celebrando con bombo y platillo una serie de “máximos históricos” en la economía mexicana. Si bien los datos presentados son reales, la forma en que se contextualizan distorsiona el verdadero estado de la realidad económica de nuestro país, por lo que el rigor analítico obliga a separar la narrativa política de la realidad estructural.

Tasa de desempleo. Presumir una tasa de desempleo del 2.7%, situándonos en el segundo lugar dentro de la OCDE, es un espejismo metodológico.

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En nuestro país, la subocupación y la informalidad laboral absorben conjuntamente a más de la mitad de la población ocupada. El indicador de desempleo mide a quienes no trabajan ni una hora a la semana; no mide la calidad del empleo.

Empleos Formales. Asimismo, llegar a 22,779,704 de empleos registrados ante el IMSS es una consecuencia natural del crecimiento demográfico, no un hito extraordinario de política pública. Lo que en realidad debería importar no es la cantidad total de empleos en el país, sino la cantidad en la generación de nuevos empleos.

En los últimos 12 meses, el empleo formal creció en 454 mil 38 puestos, cuando los requerimientos de la economía son de más de un millón de plazas al año.

El incremento al salario mínimo. El aumento del 125% entre 2018 y 2025 es, sin duda, un logro histórico, máxime cuando esta medida no se reflejó en aumentos en la inflación, como se pensaba que podría suceder.

No obstante pretender ignorar que este choque de costos se ha traducido en presiones sobre la productividad y mayores incentivos hacia la informalidad, en un entorno en el cual la inversión fija bruta registró 19 meses consecutivos de caída a tasa anual, raya de plano en lo absurdo.

Inflación a la baja. El incremento del 3.6% en el índice de precios al consumidor en la primera quincena de junio (3.37% para todo el mes) es un alivio, pero omite que venimos de una escalada de precios acumulada que ha erosionado el poder adquisitivo real de las familias, provocando que el consumo privado muestre un ritmo apenas inercial con un incremento del 2.2% anual en los primeros cuatro meses del año.

Inversión extranjera y exportaciones. Los 41 mil millones de dólares en Inversión Extranjera Directa (IED) en el 2025 y los 723 mil millones en exportaciones en los primeros cinco meses del año, reflejan el indudable motor del nearshoring y nuestra integración con Norteamérica, gracias al tratado comercial gestado en la época neoliberal (cualquier cosa que se quiera entender por el término neoliberal).

No obstante, el diablo está en los detalles: cerca del 75% de esa IED corresponde a la reinversión de utilidades, no a la llegada de nuevos capitales frescos.

El reto hacia adelante es potenciar los beneficios que podemos sacar del nearshoring y que hasta el momento no lo hemos hecho.

En conclusión, la economía mexicana se encuentra impulsada por la inercia comercial norteamericana y una prudente gestión monetaria del Banco de México.

Catalogar el momento actual como de máximos históricos es un exceso de optimismo que no deben cegarnos ante las asignaturas pendientes: baja inversión en infraestructura, persistente informalidad y un crecimiento económico general que sigue siendo insuficiente para el desarrollo a largo plazo.

Economista y Catedrático de la Universidad La Salle Satillo

X: @guillermo_garza

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