Entre zombies, indigentes y bendecidos. La vida se reparte de manera desigual y sin explicación

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Hace noches di una vuelta exprés a la farmacia de la esquina. Pedí los Advil que requería y al dirigirme a la puerta me topé con un hombre y una mujer. Él era de mediana estatura, ella chaparrita. Los dos eran sumamente delgados. Caminaban con las cabezas semi-agachadas, levantando solo las miradas. Hice contacto visual con el hombre, y luego con la mujer. Noté su pieles grisáceas y acartonadas. Su andar era lento y tal vez un tanto inseguro. Los imaginé callados. Pensé que hablarían en voz baja. Parecían zombies.
Hace tiempo escuché hablar sobre zombies reales, existentes en algún lado de Estados Unidos. No puse mucha atención, pero mi encuentro con esas dos personas me hizo pensar que tal vez la historia no está lejos de ser cierta. En el mismo momento reparé en que durante el día había hablado sobre como las situaciones de otras personas, y la mía propia, se debe a factores diversos que no conocemos. No sé qué condiciones de vida y de salud tendrán esas dos personas, pero algo en su vida me llevó a verlos de la manera en que los percibí.
Entonces si soy buena persona, si estoy saludable, si tengo energía, si sonrío, si tengo buen estilo de vida, si soy malandra, si hago cosas desesperadas para sobrevivir, si tengo ciertos gustos, si mis habilidades son tales...hay toda una historia detrás de ello. Cuando veo a otros, a veces me quedo contemplando cuáles serán las historias detrás de sus aspectos, comportamientos, y condiciones. Este hábito mío comenzó un día en que un indigente se acercó a mi coche. En ese preciso momento mi mente me presentó un cuestionamiento que he sostenido desde entonces. “¿Por qué esa persona es indigente y no yo?” Me llegó una respuesta de la cual también me he agarrado fuertemente para sostenerme en la vida. “Por la gracia divina.”
He sido bendecida, menos que algunos y más que otros. No entiendo cómo y porque se distribuyen bendiciones. Solo me queda confiar y tener fe en la vida misma. Tal vez en una vida antes y después, me ha tocado o me tocará ser zombie.