La historia no es destino. Lo que formamos como estilo de vida en el pasado no es la única opción. Podemos tomar otras decisiones. Créanme
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A veces la vida se reporta en pretérito. Es un poema de un solo verso, una declaración que refiere la manera en que usamos recuerdos y aprendizajes, conclusiones y creencias, eventos y palabras para definirnos desde las experiencias y sucesos de nuestra vida desde la concepción hasta el momento presente. Decimos que hemos llegado a ser quienes somos a través de la cultura, las costumbres, la alimentación, las ideas de nuestra familia, lo inculcado por la familia e incluso de experiencias. Tenemos miedo a los perros porque a los tres años nos intentó morder alguno. Rechazamos un platillo porque nuestros papás nos forzaron a comer algo que no nos gusta. Decidimos una profesión por tradición familiar. Jugamos el deporte que jugó el abuelo en la misma universidad. Decoramos nuestras casas con los colores que vimos en la infancia. Entre la nostalgia y sentirnos de alguna manera obligados, hemos construido un estilo de vida que posiblemente hoy día nos deja insatisfechos. ¿Será?
Entonces ¿qué procede? En la terapia Gestalt usamos el pasado como factor del presente. Nuestras creencias formadas ayer son parte del hoy hasta que decidimos hacer cambios. Puede ser que sigan vigentes o puede ser que ya no sirven nuestro propósito. Una clave para una vida satisfactoria es la habilidad de mirar lo formado en el pasado y determinar si es lo que deseamos en el hoy y el mañana. Construir y reconstruir nuestro estilo de vida es el quehacer de cada etapa que vivimos. Darnos cuenta de que es válido y frecuentemente necesario hacer estos cambios no es fácil. Existen situaciones en la vida que nos obligan a los cambios y a veces somos renuentes a ellos. A veces se nos ocurren cosas que “quisiéramos” y tenemos que lidiar con el proceso interior de “darnos permisos”. Lo escucho mucho. “Me di permiso por primera vez en la vida...” Me gusta escucharlo.
Hay un ejercicio que todos podemos hacer. Pensemos en una característica de la vida o de nosotros que no nos satisface. Ahora contemplemos lo que haríamos si pudiéramos cambiar esa característica. ¿Cómo sería la vida si soltáramos eso y lo supliéramos con algo que nos parece más satisfactorio? Peńsemoslo...