La revista estudiantil El Ateneo a más de un siglo de su aparición
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Entre las muchas fechas memorables que guarda la historia del Ateneo Fuente de Saltillo, se cuenta una que contribuyó particularmente a forjar su prestigio intelectual y su personalidad de gloriosa institución educativa
La producción editorial del Ateneo Fuente fue una actividad distintiva de la institución, cultivada principalmente a lo largo de sus primeros 100 años de existencia y con algunos ejemplos replicados en años posteriores. La revista estudiantil El Ateneo constituye la época de oro de la actividad editorial de los ateneístas.
Entre las muchas fechas memorables que guarda la historia del Ateneo Fuente de Saltillo, se cuenta una que contribuyó particularmente a forjar su prestigio intelectual y su personalidad de gloriosa institución educativa. El calendario ateneísta marca el 15 de junio de 1920 como el día en que salió a la luz pública el Número 1 de la revista El Ateneo. La publicación logró tal impacto que rebasó el ámbito escolar para extenderse a la comunidad y proyectar al colegio en todo el país e incluso fuera de él.
Hoy, la revista El Ateneo acumula los ecos del pasado en una colección incompleta, dispersa entre dos o tres instituciones y algunos particulares, sin que se conozca la existencia de una compilación íntegra. Fueron casi tres décadas continuas de publicación mensual, con pequeños interregnos, de 1920 a 1949, año en que cerró definitivamente.
Antes de esta revista hubo otras publicaciones estudiantiles, tímidos intentos, hasta donde se sabe, de vida efímera, que no por ello dejan de sentar precedente. Por el periódico La Juventud, del 7 de octubre de 1894, sabemos que el día primero de ese mes vio la luz pública un periódico científico-literario con el nombre de El Iris, “escrito por un grupo de estudiantes del Ateneo Fuente”, afirmaron los editores del semanario saltillense, Rafael Téllez Girón y Simón de la Peña, dos nombres prestigiados en la historia del periodismo y la imprenta en Saltillo.
Aunque no conocemos ningún ejemplar de El Iris, es posible considerarlo origen y antecedente de la fecunda labor editorial que por tantos años distinguió al estudiantado del Ateneo, como también es válido suponer la existencia de otros intentos desconocidos por nosotros antes de desembocar dicha labor, al inicio de la segunda década del siglo 20, en la publicación de El Ateneo, órgano oficial de la Sociedad Estudiantil “Juan Antonio de la Fuente”, el esfuerzo editorial más prolongado y de mayor fama del colegio.
En 1937, a la par de El Ateneo, salieron algunos números de Idea, una publicación dirigida por Emilio Krieger Vázquez y Mario Rodríguez. A partir de 1950, fueron surgiendo otros periódicos y revistas con diversos nombres. En el catálogo que ofrece José María García de la Peña en su libro “Ateneo Fuente 1867-1983”, sobresalen: Veritas, el lema de la institución, título del que menciona varios números en 1953 y se repite en tres años diferentes con ediciones de uno a cinco números. La mascota del Ateneo da nombre a El Danés, periódico estudiantil del que, según la fuente, Jesús Dávila Narro publicó dos números en 1962, uno en 1964 y 1965, y dos más en 1981.
La celebración del centenario del Ateneo Fuente de Saltillo alentó diversas publicaciones: Siglo Ateneísta, Ateneoscopio, El Censor, El Centenario y el periódico oficial Centenario, editado por el Comité Organizador de las Fiestas del Centenario, que ese año de 1967 alcanzó 23 números.
En noviembre de 1989 salió a la luz una revista de publicación trimestral con el nombre Revista del Ateneo, que logró sacar otros dos números en 1990, mientras que un nuevo esfuerzo editorial fue emprendido en 2004 y 2005 por algunos ateneístas de la Generación 97, encabezados por Ramiro González Núñez, Antonio Flores Hernández, Aída Muñoz Guedea, Edilberto Leza y Horacio Cárdenas Barragán, quienes publicaron la revista Ateneo Fuente, con un número conmemorativo del 40 aniversario de su graduación y dos más como órgano informativo de la Asociación Nacional de Ateneístas “Nazario Ortiz Garza”. La lista no está agotada.
Los anuarios de las distintas generaciones también constituyen una noble tradición ateneísta. La responsabilidad de su publicación era asignada a la Sociedad Estudiantil en turno. Contienen valiosa información y fotografías: autoridades civiles y educativas del momento, personal docente, administrativo y manual, los alumnos agrupados por el grado y la especialidad del bachillerato, los equipos deportivos y el retrato formal de la mesa directiva de alumnos, además de imágenes exteriores e interiores del edificio. Conozco varios; entre ellos, conservo el de 1936, obsequio de Ariel Gutiérrez Cabello.