No estamos en el acabose: lecciones de la elección en Coahuila

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Opinión
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“Que las victorias no se te suban a la cabeza y que las derrotas no se te claven en el corazón”.

En la vida se bebe de ambas, de la dulzura de la victoria y del amargo de la derrota. Las victorias se festinan, se aplauden, nos hinchan de alegría, de euforia, las derrotas nos tiñen del gris al negro más oscuro. Es como si el cielo se contrajera y se le cerrara la puerta al sol. Es como estar de luto por lo que fue, por lo ido.

https://vanguardia.com.mx/opinion/manana-hay-una-cita-impostergable-con-coahuila-LK21184807

Las derrotas nos enseñan lo que la victoria tapa. Las derrotas fortalecen tu resiliencia, te enseñan a ser humilde, te muestran tus puntos débiles. NO son el acabose, es el diagnóstico de lo que hay arreglar. Sus lecciones incluyen humildad, te muestran que no eres invencible, son un bofetón para la arrogancia. También te hacen autocrítico, te dicen tus errores, te obligan a analizar sin concesión alguna las fallas. También entrenan tus fuerzas para sacudirte el polvo y plantarte ante la adversidad con HUMILDAD. La derrota es la otra cara de la moneda, que también estamos obligados a ver.

La derrota te da cátedra de consistencia, de reciedumbre, te enseña a no mirar si no a ver. Enseña más que un montón de libros. Hoy día se vive muy de prisa, no nos damos tiempo para la reflexión, craso error. Hay que hacer un alto en el camino y replantearnos qué queremos y hacia dónde vamos.

El éxito y el fracaso son dos impostores muy canijos. Por eso es fundamental saber qué queremos, hacia dónde vamos, cómo le vamos a hacer para llegar. Tengamos metas y objetivos a alcanzar, no son lo mismo. Las metas a veces son tan grandes que se desdibujan; los objetivos sí son medibles. Un ejemplo sencillo de meta, para ejemplificar, es bajar de peso. ¿Y cómo? Pues evitando los carbohidratos, las grasas, etc. Todo esto sí es susceptible de medirse.

Hay personas que triunfan muy pronto, pero pasado algún tiempo la victoria se vuelca en derrota y también, a contrario sensu, hay derrotas que llegan a convertirse en sendas victorias.

La resiliencia es una corriente destacable de la sicología moderna, se trata de un concepto de la física extrapolado al terreno de aquella. Aplica a los metales, los que no se parten al doblarse tienen esta cualidad. En la sicología, una persona es resiliente cuando le tupen las adversidades y no se da por vencida y sale adelante contra viento y marea.

Mañana hace siete días del proceso eleccionario de Coahuila, para definir la conformación del Congreso del Estado. Como en toda contienda, hay ganadores y perdedores. Ganó la alianza PRI-UDC. Morena obtiene la segunda posición en el tablero, el gran perdedor es el PAN. El PAN salió a reconocer la victoria tricolor. Duele hasta el alma el rechazo mayoritario hacia un partido que por décadas fue la segunda fuerza. Evidentemente fracasaron las estrategias, lo que lleva a impugnar resultados y reestructurar dirigencias, evidenciando el fracaso, la pérdida de bastiones, llevando a los partidos afectados a impugnar resultados y reestructurar sus dirigencias. La reorganización interna.

Espero que no nos haga polvo la derrota y que tengamos los arrestos de salir de la cuneta a la que fuimos lanzados, recuperando la confianza y la credibilidad que un día nos tuvieron los coahuilenses. Tengamos una voluntad de hierro, ni las derrotas ni las victorias son para siempre. Aprendamos de la adversidad que hoy llevamos a cuestas. Seamos capaces de superarnos a nosotros mismos. Convirtámonos en la mitológica ave fénix y resurjamos de entre las cenizas.

Son tiempos para la recapitulación. Estudiemos con serenidad y objetividad la debacle del domingo. La voluntad tiene un papel prominente en este ejercicio que nos debemos como partido político. Superemos esta derrota con firmeza y serenidad, el año que viene tenemos elecciones en Coahuila, alcaldías y renovación del Congreso de la Unión. Tenemos que trabajar en pro de la unidad interna, lo hecho, hecho está, no podemos cambiar los resultados.

Estos resultados derivan de lo que no hicimos o hicimos mal, tengamos la humildad de reconocerlo y la inteligencia de no repetir lo que la evidencia nos espeta en la cara. No nos desgastemos en discusiones baratas, flaco favor nos hacemos cuando las suben a las redes.

El maestro Jaime Barrón Blanco, coach de Taekwondo dice que: “Perder nos enfrenta con nosotros mismos. Nos obliga a mirar nuestras fallas, pero también a reconocer nuestras verdaderas fortalezas. Nos enseña que hacer las cosas bien, entrenar con disciplina, cuidar nuestra alimentación, dormir bien, mantener el enfoque, hacer todo ‘como debe ser’, no garantiza el éxito... pero sí aumenta nuestras probabilidades de lograrlo. Y, aun así, hay ocasiones en las que damos el 100 por ciento y el resultado no llega. En esos momentos también hay que tener la grandeza de reconocer que nuestro competidor nos superó. Y eso también es parte de crecer”. Llevemos el concepto al ámbito político electoral, es lo mismo, si no se trabaja todos los días, si no se ponen objetivos a cumplir, está en chino mandarín alcanzar la meta.

Que Dios nos dé lucidez para entender esta debacle, es decir, con la cabeza fría, y enseguida ponernos a trabajar en el mañana. 2027 ya está a la vuelta. De modo que vamos contra reloj.

Columna: Dómina. Nacida en Acapulco, Guerrero, Licenciada en Derecho por la UNAM. Representante ante el Consejo Local del Instituto Federal Electoral en Coahuila para los procesos electorales.

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