¿Quiero salado o dulce, viaje o encierro en casa, compañía o soledad? ¿Qué dicen mis necesidades de mí?

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Opinión
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¿Alguna vez has sentido una necesidad que no puedes especificar lo suficiente para satisfacerla? Sé que tengo hambre pero no tengo idea qué quiero comer. Tengo muchas ganas de hacer un viaje, pero no sé adónde ni qué quiero hacer. Quiero arreglar cosas en casa pero no logro distinguir con qué empezar. Me siento sola pero no ubico a nadie con quien tengo ganas de pasar algo de tiempo. Se acaba la serie que estoy viendo y batallo para saber con qué serie seguir. Quiero salir pero me da flojera. A veces parece que las necesidades contradicen al ánimo, o bien ¿será que no sé ubicar cuál es la necesidad real que subyace a las sensaciones y antojos?

Aquí entra el proceso personal, la opción de mirar un poco más profundo para rebasar el primer impulso y ubicar si hay una necesidad más imperante debajo de la impulsividad o las ganas superficiales de hacer algo. El hambre, el deseo de salir, la soledad...todos esconden una necesidad más allá de lo evidente, algo experimentado en la infancia que no he resuelto del todo. Sí. Puedo hoy, como adulto, satisfacer una necesidad residual de la infancia. No puedo ser niña de nuevo. No puedo traer a mis padres de nuevo para que me traten de otra manera. No puedo cambiar las experiencias que ya tuve. Lo que sí puedo hacer es aportarme experiencias satisfactorias hoy. Bien dicen que solamente tengo este momento de tiempo, que ni el pasado ni el futuro existen más que en recuerdos o planes. En terapia se llama sanar el pasado en el presente y es justo lo contrario a algunas técnicas que me pondrán a revisar mi infancia vez tras vez, reviviendo traumas y experiencias no resueltas. Eso no resolverá. Determinar una otra manera de vivir los residuos de esas experiencias hoy sí puede ayudarme a vivir con mayor satisfacción.

No es cualquier cosa lo que podrá satisfacer mis necesidades. Por eso es conveniente tomar el tiempo para convivir con mis ganas e impulsos. Entonces, tengo hambre. Ya comí proteína y fibra. Creo que ahora toca fruta y yogurt.

Nacida en Detroit, MI el 25 de mayo de 1956. Residente de Saltillo desde 1974. Maestra y traductora por necesidad. Psicoterapeuta, empresaria, poeta, actriz y administradora de Foro Amapola porque la vida es dinámica. Madre de 4, abuela de 5. En 18 años de formación como psicoterapeuta ha hecho especialidades que incluyen terapia psico-corporal y Gestalt. Idealista insistente y ser humano en constante movimiento.

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