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Conoce un resumen sobre lo bueno, lo malo y lo regular que sucedió en la 30 edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara

Ya terminó una edición más de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, un evento que buscaba celebrar su 30 aniversario rindiendo un homenaje a América Latina y su cultura. VANGUARDIA estuvo presente durante 5 días y éstas fueron algunas de las cosas que podemos decir sobre ésta ocasión.

Lo bueno

Variedad
> Así es, las grandes editoriales son las mismas de cada año y las que te encuentras en cualquier otra feria de otras ciudades, pero en la FIL hubo una buena cantidad de stands de editoriales independientes, autores que publican sus propias obras y pequeñas empresas que se dedican a la distribución literaria, revistas y cómics indie.

FIL Niños
> Aunque muchos de los expositores son (de nuevo) las versiones infantiles de las grandes editoriales, esta área ofreció eventos como lecturas, montajes de mini obras de teatro, manualidades y otras actividades que llevaban más allá de ver libros la experiencia de la Feria del Libro.

Ayuda al por mayor
> Si eres de las personas a las que no les gusta estar viendo cosa por cosa, en la FIL hay diversas formas de apoyo. Si buscas una editorial puedes recurrir al mapa que te muestra por ‘avenida’ y número dónde puedes encontrarla, si buscas un salón cualquier persona que tenga un gafete de staff o seguridad está capacitada para ayudarte y si quieres buscar un libro hay computadoras con todo el inventario de la feria para decirte si está o no y dónde puedes comprarlo.

Impacto ambiental
> Cuando se lleva a cabo la Feria Internacional del Libro de Guadalajara se generan toneladas de basura. En esta ocasión se redujo el uso de papel, se colocaron stands para dejar los materiales reutilizables, se ubicaron botes de basura para clasificar la basura y se incentivó al uso de la app para encontrar ubicaciones, eventos y sitios dentro de la feria.

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Lo regular

Latinoamérica
> A pesar de ser la Invitada de Honor, Latinoamérica no fue un tema que se palpara tan claramente como en otras ocasiones. Si bien la presencia del Nobel Mario Vargas Llosa fue amplia y hubo otros autores, el contexto general de la FIL aparentaba no tener un tema central. Sin mencionar la polémica que generó la manera en que se abordó a Cuba, pues de última hora el Premio Cervantes, Leonardo Padura, canceló su participación.

Mucha asistencia
> Jamás sería negativo decir que mucha gente asistió a una feria del libro, ya sea por interés o curiosidad, la asistencia era muy nutrida en todo momento. TAN nutrida, que llega el momento en el que los pasillos son intransitables, las filas para pagar interminables y no hay un solo sitio, no se diga para sentarse (a menos que te tires en el piso y le estorbes a todos los demás), para pararse para descansar un rato de las largas caminatas.

La seguridad 
> La de la FIL no, la que se transpira en los pasillos. Cuando entras a la FIL pasas por una revisión de metales y de mochilas y bolsas. Sin embargo, el olvido de bolsas, los empujones, las caídas, los niños perdidos y el robo de libros son cosas de cada día.

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Lo malo

Ir y llegar
> La FIL genera una derrama turística muy importante para Guadalajara durante esta semana, todo mundo quiere estar ahí. El problema es que esto genera problemas viales alrededor de Expo Guadalajara, pues los Uber, los taxis y los camiones toman demasiado tiempo en llegar, eso si tienes la suerte de encontrar alguno, particularmente cuando la feria cierra.

Los precios 
> No son mayores que en las tiendas, pero son iguales, es decir que podrías ahorrarte las olas de gente, el transporte y los largos ratos de espera yendo a buscar tus libros a una librería cualquiera. Eso sí, las noches de descuentos sí valen la pena, además buscando bien puedes encontrar joyitas entre los montones de libros rebajados.

Poca reinvención
> Tras 30 años reinventar una feria del libro no debe ser sencillo, pero tampoco imposible. Desde los eventos hasta la distribución de los stands y las actividades no han cambiado mucho. Además la variedad de autores nacionales no es tan amplia, pues asistiendo a varios eventos al día puedes observar a las mismas personas en al menos dos de ellos.
Lo regular

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